13/9/08

El viejo orden del mundo.

La cuestión crítica del vínculo entre virtud y felicidad tiene en Job su expresión canónica. Toda formulación posterior ha de pasar por tales angosturas, talladas a un absoluto nivel de profundidad. La versión de Fr. Luis de León ilumina la grieta que este lamento abre en el orden antropológico. Un ejemplo:

Dio fin al raçonar presumtuoso
el Nemano Sophaz; y Job responde
de ver que no le entienden cuidadoso.
Vuestro saber les dice a dò se esconde?
Dadme siquiera os ruego este consuelo
que vuestro pecho mi raçon aonde
Vn rato la escuchad y de mi duelo
acaso os doloreis y si no es buena
mofad de mis trabajos sin reçelo
Por ventura no es Dios con quien mi pena
pretendo averiguar? si le mintiera
mi alma ablara de temor ajena?
Catad a mi sentencia verdadera
vereis qual os admira y pone espanto
y enmudece essa lengua tan parlera
Que quando yo lo pienso ansi me espanto
que de temblor mis güesos se ven llenos
en ver que el malo viue y creçe tanto
Y que con mano larga Dios los senos
les enriqueçe, y pasa con parientes
con hijos y con nietos dias serenos.
Goçan de suma paz entre las jentes
an echo con el miedo estable asiento
y nunca vieron del rigor los dientes
Su baca sin aborto ejendra ciento
sus hijos qual enjambre de riqueça
dan saltos por las plaças de contento
Olbidan con el arpa la tristeça
alegres goçan de perpetuo dia
y pasan por la muerte con presteça.
Y si mirais su gran sabiduria
diçen a Dios de ti nos alejamos
no queremos tu senda ni tu guia.
Quien es el poderoso a quien sirbamos?
por quien nuestra fortuna abentajarse
podra? y que sin enpacho le pidamos?
Aquesta es su raçon sin acordarse
que no son bienes suyos: mas mi pecho
nunca pudo con estos ajuntarse
Direisme por bentura con despecho
que su prosperidad al fin feneçe
y en quebranto y dolor queda desecho
que vuela como paja que se ofreçe
al viento y qual el polvo se desaçe
que con el torbellino despareçe
Que Dios lo mismo con sus hijos haçe
castigalos tanbien y en la amargura
conoçe que su vida a Dios desplaçe.
Sus ojos son testigos de la dura
muerte de sus hijuelos, de su estrago
y bebe del gran Dios la saña pura
Mas decid el que cuida de ese trago
despues de muerto? y que su jente muera?
demas que este tal vez aun no es su pago.
Acaso entre vosotros ai quien quiera
prestar al alto Dios sabiduria?
o de aduertirle de algo se prefiera?
Y deçirle, por que con alegria
este rico, feliz, y con bonança
se muere sin gustar melancolia?
Y el otro sin descanso, y sin olgança,
feneçe su prolija amarga vida?
Secreto que mortal ninguno alcança
El poluo es de los dos comun manida
Juntos los acompaña el vil gusano
la corrupçion igual alli se anida.
No podeis encubrirme que es mui llano
que blanco mira vuestro pensamiento
y lo que contra mi forjais en bano.
Deçisme, qual a sido el firme asiento
de Job el poderoso? qual a sido
qual suele ser del malo el fundamento
Preguntad a los hombres que an corrido
la tierra y hallareis si en su vïaje
esto mismo que io an conoçido
Y aun porfiais por solo darme ultraje
que al mal guarda Dios para el tormento
y para que à la fin pene y trabaje
Mas deçid, quien de tanto atrebimiento
que al tirano en su rostro le condene
y le amenace su viuir exento
Que en esta vida en goço se entretiene
y quanto en el sepulcro es encerrado
aun puesto alli, entre jentes vida tiene.
Reposa en su sepulcro descansado:
y si murio, la muerte no fue pena,
mas suerte jeneral de lo criado
Pues como pretendeis mi vida agena
de goço consolar si çahiere
vuestra raçon de mil calumnias llena
que es el golpe cruel que mas me hiere?

Job. XXI, [versión de Fr. Luis de León]

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