20/9/08

Eumeswil

Se sabe quienes son vencedores y vencidos en la larga batalla moderna. Los saberes antiguos no absorbidos por las ciencias triunfantes, reliquias de la era estamental y servidores de obscuras potencias trascendentes, serían desnudados y puestos en evidencia por la fuerza de la Crítica. La extensión del orden científico al reino de estos saberes antiguos es como el avance de un ejército moderno sobre un paisaje mal dominado, labrado con escaso rendimiento, habitado con excesiva reverencia. Ahora el campo queda parcelado de modo homogéneo, roturado con nuevos medios, hendido en profundidad, vencido y puesto en forma productiva. Nuevas energías abren el presunto misterio del reino antropológico y lo inundan de abrasadora luz: tendidos, coordenadas, parámetros, calan la vieja piel herida del sujeto y lo determinan, lo procesan y, finalmente, lo producen. La pánfila sonrisa nacarada del experto ofrece el diagnóstico definitivo: la hondura histórica del hombre ha sido leída, como fue desvelada su organización genética. Se abre paso el tiempo feliz del progreso ordenado, Leviatán es generoso.

"Tal como está la situación, lo mejor que puede hacer un profesor es limitarse a las ciencias naturales y al ámbito de sus aplicaciones prácticas. Todo lo que sea salirse de estos límites, por ejemplo, la literatura, la filosofía o la historia es entrar en terreno peligroso, sobre todo si cae bajo la sospecha de "trasfondos metafísicos" ". (E. Jünger)

"Ni siquiera es ya este nuevo materialismo una filosofía, sino una simple concepción del mundo que tiene que confirmarse y actualizarse no en una selecta ciencia de la ciencia, sino en las ciencias reales. La filosofía es aquí "superada", es decir, tanto "superada cuanto conservada"; superada en cuanto a su forma, conservada en cuanto a su contenido real" (Engels. Anti-Dühring)

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