16/11/08

Nótulas. Sobre R. Koselleck (5). Ilustración

La crítica racional convergerá con la censura moral en la ley de la opinión y la reputación, (J. Locke) en la ley filosófica cuyo sujeto es la society. Procedentes de órdenes distintos: la crítica racional - del mundo de los letrados - y la censura moral - del mundo del comercio y del negocio - acaban confundiéndose en lengua inglesa hacia 1.700. Esta ley de la opinión en que se expresa la moral civil-burguesa constriñe a los ciudadanos a ajustar su acción no sólo a la ley política, sino también a la "opinión pública". Evidentemente, la distinción abre la posibilidad del desajuste.
Inglaterra es la únca clave en el horizonte político de la modernidad continental. En el siglo XVIII la vieja alternativa española no aparece ya como posibilidad: la modernidad a la inglesa es la única vía. Esta influencia inglesa promueve también en Europa la distinción entre moral y política, con una diferencia notable. Bajo las condiciones inglesas esta distinción puede omitir la posible contradicción. Pero son otras las condiciones que impone el absolutismo continental, paradigmáticamente francés.
Es preciso notar que - en caso de conflicto y dada la índole puramente moral de la ley filosófica - puede decirse que el enfrentamiento está moralmente resuelto de antemano a favor de la sociedad. El poder político sólo puede resultar moralmente culpable. La población políticamente sujeta al soberano, devenida sociedad civil, se erige en conciencia moral que no renuncia a juzgar la misma soberanía. Moral y política no se agregan , coordinan o yuxtaponen en el continente del modo fáctico, otros dirán acrítico, en que se combinan en Inglaterra. La contraposición se radicalizará en el siglo de la Crítica en un proceso por el que los ciudadanos presentan su derecho a la dominación, mientras inicialmente evitan todo enfrentamiento con el Estado cubriéndose con la piel de cordero que consiste en presentarse como habitantes de un reino puramente moral.
Esta Crítica se eleva en el siglo ilustrado desde dos formaciones sociales muy características. Por una parte, el análogo de lo que llamamos hoy "el mundo de la cultura" y que se conoció como la République des Lettres; de otra parte, el orden secreto de la francmasonería.

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