26/11/09

Entrevista


Entrevista a Juan B. Fuentes en relación con su notable presentación pública: La Impostura Freudiana. Encuentro. Madrid. 2009. Crítica de la modernidad, con Freud debelado.


Juan B. Fuentes. La impostura freudiana.

15/11/09

Modernidad


Van a pintar los andes de blanco... Sabemos que el mundo fue y será una tontería, pero el tango se queda irremediablemente corto y es, además, una trágica tontería. Todo ello, por supuesto, bajo el blanco manto de una explicación científica. Es el modus hodiernus.

13/11/09

Gabriel García Márquez (II)


Abundando en el asunto. Hay una anécdota con valor de categoría, que narra G. Martin (pág 257). No puede ser más significativa. Plinio Apuleyo Mendoza y Gabriel García Márquez visitan Alemania oriental, es el año 1957 y es Leipzig. Allí vivía Luis Villar Borda, convencido militante comunista, becado en la ciudad alemana, en su universidad marxista-leninista.

"Villar Borda llevó a sus amigos a un cabaret estatal con todas las trazas de un burdel, pues había taxímetros en la puerta de los servicios, grandes cantidades de licor y parejas enfrascadas en una actividad sexual de baja intensidad. García Márquez escribió: "No era un burdel, pues la prostitución está prohibida y severamente castigada en los países socialistas. Era un establecimiento del Estado. Pero desde un punto de vista social era algo peor que un burdel". Mendoza y él decidieron que era preferible perseguir a las mujeres en las calles."

En honor de Villar Borda hay señalar una honestidad indestructible, que también manifiesta G. Martin:

"García Márquez y Mendoza le pidieron a Villar Borda que los sacara de su suplicio hallando alguna explicación dialéctica para el estado de la Alemania del Este. Villar Borda, un socialista entregado toda su vida, empezó una perorata, luego se interrumpió y dijo "Es una mierda" " (G. M. p.258)

El de Aracataca ha visto bien el problema:

"Yo creo que en el fondo de todo hay una pérdida absoluta de la sensibilidad humana. La preocupación por la masa no deja ver al individuo. Y eso, que es válido respecto de los soldados alemanes, es válido también con respecto a los soldados rusos. En Weimar la gente no se resigna a que un soldado ruso con ametralladora guarde el orden en la estación de ferrocarril. Pero nadie piensa en el pobre soldado" (G. M. p.257)

Si alguien interpreta aquí alguna forma de legitimación del alternativo paraíso del mercado, no ha entendido una palabra.
Vale.

10/11/09

Comunidad: la lengua y la madre.

Sobrellevo unas pocas debilidades que puedan publicarse, muchas son las inconfesables. Mi gusto y afinidad por la literatura de Gabriel García Márquez no parece que deba ocultarse. Es, sin embargo, para mí mismo un motivo de perplejidad. Sus posiciones políticas inmediatas me son frontalmente opuestas, y su obra periodística me disgusta. Ésta es, naturalmente, su obra más manifiesta, más apegada a la actualidad, y me es no sólo ajena, sino contraria.
Sin embargo, alguna vez he querido tematizar una honda afinidad, que se sobrepone a esa distancia de superficie. Tengo para mí que D. Gabriel es uno de los grandes nombres de la literatura española y este adjetivo es substancial o substantivo. D. Gabriel es uno de los grandes españoles de la literatura. Quiero señalar que esta adscripción no tiene ninguna intención nacionalista de apropiación excluyente. Es una afirmación para cuya discusión sería requisito previo la determinación de una idea precisa de lo que entendemos por España, y creo que es justamente esto lo que me acerca al maestro colombiano, porque la España clásica está en pie y presente de cuerpo entero en su obra, y no me refiero con esto a su gusto por la literatura del siglo de oro, que es sólo un síntoma más de esta honda afinidad antropológica con una estructura metapolítica que la monarquía católica proyectó y realizó, en buena medida.
Esto es lo que sólo un biógrafo inglés puede llegar a entender, y además a entenderlo perfectamente al revés. Por eso, acaso exclamara el maestro ante su biógrafo "no del todo sinceramente" como el propio biógrafo reconoce: "Bueno, supongo que todo escritor que se respeta debería tener un biógrafo inglés".
De ningún modo podría figurar aquí la dimensión de esta obra cuya manifestación plena - Cien años de soledad - narra un cataclismo que compromete hondamente a los españoles: el choque civilizatorio de tradición y modernidad; (léase al respecto la mentada Razón del Mundo del recientemente fallecido D. Francisco Ayala, una obra cuya gestación es contemporánea de la de Cien años de soledad.). Este biógrafo inglés es Gerald Martin pero en el espacio mitológico de D. Gabriel - y la mitología es un componente esencial de ese metapolítico orden antropológico - es ya para siempre el tío Yerald. El tío Yerald escribe en relación a la primera narración de un jovencísimo Gabriel García Márquez.

"Esta obsesión genealógica, dinástica, y la exploración paralela del universo entero (tiempo, espacio, materia, espíritu; vida, muerte, enterro, corrupción, metamorfosis) conforman una estructura lógica y sensorial que, una vez explorada y elaborada de manera explícita, en apariencia desaparecerá de la obra de García Márquez, pero de hecho devendría implícita y sus manifestaciones se moderarán estratégicamente, a fin de sacarles el máximo partido"
(Gerald Martin. Gabriel García Márquez. Una vida. Debate. Barcelona. 2009)