14/1/10

Los Límites de las Ciencias Sociales /2

Volviendo a la cuestión de la potencia imaginativa de las ciencias sociales: es muy notable cómo toda multiplicación de la misma pasa por el recurso a dos fuentes reales de imaginación o inteligencia. Una de ellas es el sentido común o lo que llaman "sociología popular" (César Rendueles) en referencia a la "naturaleza praxeológica" de las ciencias sociales. La otra es la ampliación de la perspectiva a la historia universal, frente a la reductora cesura moderna que practica la sociología de pretensión científica, tal como señalaba D. Bell. Polanyi ha practicado antes una filosofía social que una sociología científica, lo que supone una perspectiva histórica universal. De ahí, acaso, la potencia imaginativa, es decir teórica, de su enfoque:


“Más allá de los mecanismos institucionales que involucra la mera coexistencia, es posible otro tipo de cambio no espectacular en el mundo humano, pero más extenso que lo que la imaginación haya concebido hasta ahora. La energía nuclear una vez liberada nunca dejará de perseguirnos. Esas preocupaciones constantes en las que tenemos puesto nuestro ser pueden alterar su dirección, cambiando desde su eje económico actual a uno que, pudiéramos llamar, moral y político. El progreso económico y el bienestar ya no serán fines supremos del hombre, sino que su lugar será ocupado por la paz y la libertad. El temor, ese arquitecto del poder, está ya dando lugar a tendencias totalitarias de una magnitud hasta ahora desconocidas. Para mejor o para peor, lo cierto es que la estructura misma del cambio está cambiando”

3 comentarios:

Ignacio dijo...

¿La estructura misma del cambio está cambiando?

Eso me parece muy interesante y no llego a poder intuir realmente en qué sentido.

Si no es mucho pedir, me gustaría que me indicases o me dieses alguna pista más en la forma que creas más conveniente.

A Día De Hoy dijo...

Es un lugar común moderno el que señala a una mutación histórica radical, a la generación de una sociedad de nueva planta (modus hodiernus). También en los últimos veinte o treinta años se ha abusado del prefijo post- para señalar un cambio histórico inédito: post-industrial, post-histórico, post-moderno... la cuestión es que todo ensayo de comprensión del cambio en el campo de las "ciencias" sociales se mueve en marcos muy estrechos, simplemente modernos. En Polanyi, por su perspectiva universal (antropológica, histórica y filosófica en un sentido no reductivamente "científico") creo que puede hallarse firme para una concepción de mayor alcance que la estrictamente "científico-social". Analizar en condiciones la nueva forma que pueda o no estar adquiriendo el "cambio social" mismo es asunto muy difícil y sería, sin duda, un tema abundante, si es que fuera siquiera abarcable. Por otra parte, como digo,la literatura al respecto es innumerable. Lamento, en suma, no poder ayudarte.

Ignacio dijo...

Bueno si es cierto que ya me parecía a mí un bosque muy profundo y salvaje cuanto menos.

Pero si hay algo verdaderamente indiscutible es el predominio del progreso técnico frente al progreso moral hoy día. A lo mejor es que este último tipo de progreso no es mejorable y simplemente está ahí para quien lo quiera, y quiera sentirse un marginado progresista.

A dónde quiero llegar es, a si es cierto que existe un progreso moral que pueda abarcar a una sociedad entera, o si por el contrario, el ser humano se ve abocado a fracasar en el intento de avanzar moralmente, tal y como la Historia demuestra (cayendo siempre en los mismos errores inherentes, por otra parte, al ser humano). Seguramente sea posible abrir más el espacio de esta cuestión, así que socórreme.