14/3/10

Análisis o descomposición.

Una auténtica vivisección sería. Contemplación de uno y sus dimensiones psicológicas, a sabiendas de su investidura histórica y política. En sintonía con la siguiente afirmación de D. Emilio Lledó: "El pesimismo es reaccionario", con la que no estoy de acuerdo: no es propiamente pesimismo lo que define al reaccionario. En cualquier caso, los estados de ánimo no son subjetivos, en el sentido de individuales o egoiformes. Están configurados por la matriz histórico-política y antropológica en la que resulta el sujeto. 
Preámbulo para hablar de mí, o para hablar del mundo.
Pues bien, en el orden más genérico: la mirada torva y la sonrisa rota. Constante mueca de desazón y angustia. Naturaleza irascible pero en absoluto cínica, sino hondamente veraz y triste. Soledad abismal pero belicosa y pugnaz. Y con todo ello un entusiasmo inmediato ante los vestigios del mundo, residuales y escasos. Ésta es, en pocos rasgos la que estimo estructura de mi carácter. ¿Qué figura histórica puede generar semejante imposible figura?. Haría falta una erudición infinita para lograr una tal autognosis.
España europea del siglo XXI..., sólo sabiendo qué sea esto podría adivinarme, sólo entonces mi estimación resultaría juicio apodíctico.

1 comentario:

Daniel dijo...

El título de tu nota sugiere pista para atisbar esa figura.
Imparable ruptura de formas que sostuvieron una sonrisa inquebrantable, desvanecimiento de relaciones que fueron alimento de la esperanza, quebrantamiento de tradiciones que mantuvieron contenida el ansia...
Terrible descomposición la que no permite casi el análisis...
Ahí estamos, buscando el orden componiendo palabras.