4/4/10

La Era Fármaco-Pornográfica (II)

Citaba aquí una notable previsión, ofrecida por G. K. Chesterton, relativa a la nueva herejía triunfante. Esta nueva herejía, avisaba, "va a ser sencillamente un ataque a la moralidad y en particular a la moralidad sexual". Lejos del socialismo revolucionario, la nueva herejía nacería de la "exultante energía vital de los ricos resueltos a divertirse por fin, sin Papismo, ni Puritanismo, ni Socialismo que les contengan". Una herejía arraigada en la naturaleza del hombre, señalaba Chesterton, que concluía citando a S. Juan:"cuya flor es la lujuria de la carne, la lascivia del ojo y el orgullo de la vida". Incluso señalaba su procedencia: "La locura de mañana no está en Moscú, sino mucho más en Manhattan, la mayor parte se encontraba en Broadway y ya está en Picadilly". Eran todavía los años treinta y la herejía se hallaba en estado naciente,. 
Hoy triunfa entre nosotros, pero quizás y contra todas las apariencias haya comenzado su ocaso, consumida en su propia llamarada de negación. No es optimismo, porque su conclusión puede ser horrorosa y porque no es segura. Incluso sus opositores la promueven, caso de B. Preciado, pero también de M. Houellebecq, quienes, sin embargo, manifiestan oscuramente las señales del renovado triunfo de la verdad.
"El 14 de diciembre de 1967, la Asamblea Nacional aprobó en primera ronda la ley Neuwirth sobre la legalización de los anticonceptivos; aunque todavía no estaba subvencionada por la Seguridad Social, la píldora podía venderse libremente en las farmacias A partir de aquel momento amplias capas de población tuvieron acceso a la liberación sexual, hasta entonces reservada a las clases directivas, los profesionales liberales y los artistas, así como a algunos empresarios. Es chocante comprobar que a veces se ha presentado la liberación sexual como si fuera un sueño comunitario, cuando en realidad se trataba de un nuevo escalón en la progresiva escalada histórica del individualismo. Como indica la bonita palabra francesa ménage la pareja y la familia eran el último islote de comunismo primitivo en el seno de la sociedad liberal (1). La liberación sexual provocó la destrucción de esas comunidades intermediarias, las últimas que separaban al individuo del mercado. Este proceso de destrucción continúa en la actualidad" 
(M. Houellebecq)

(1) Habría que recorrer la constitución de la sucia ambigüedad que ha adquirido el término "liberal"

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