15/10/10

Ascendiendo

De la violenta ira a la apacible entrega, de la peligrosa desesperación al éxtasis de la fe... el catolicismo encierra la más honda comprensión de su íntima conjugación. Puede verse la Ortodoxia del Magister Laetus y se comprenderá como intiman en la misma persona los rostros inconciliables de la paz y de la guerra. La exigencia y la entrega del perdón con la exigencia sobrenatural: Sed perfectos (Mt 5. 48). Hundimiento y alzamiento cuya estructura moral no tolera su reducción psicológica. El imperativo Nolite conformari huic saeculo (Rom.12.2) conduce al abismo y a la cumbre, con riesgos evidentes cuando el presente - el siglo - es hoy también la hora de la Bestia: "Ellos deberían saber que el enemigo que aguarda en nuestras fronteras no ofrece términos de acuerdo, por el contrario, amenaza con la destrucción total. Y, sin embargo, le han vendido el derecho de paso" (G. K.Ch.) Así pues, vivir entre ellos encierra un sufrimiento que sólo puede conducir al abismo. Si nos levantamos, sin embargo, será signo de que no estamos solos. Y tras la pasión el perdón, la exigencia es infinita.
Quiero decir que el Hoy de mi última entrada aquí ya es Ayer, y aunque seguimos navegando a través de una noche oscura volvemos a vislumbrar el único faro.

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