25/9/11

Debellare Superbos

La diferencia económica de clase es sólo un aspecto de una oposición ontológica fundamental: La diferencia entre los que han olvidado, en un acto de soberbia, su carácter mortal y los que han olvidado, en un hundimiento atroz, que su figura guarda un vestigio de trascendencia. Soberbia por un lado, desprecio de sí por otro. Sólo en un orden equilibrado podríamos alcanzar la sagrada actitud de la humildad. La simple contemplación del soberbio nos humilla sin razón, la sola contemplación del abatido nos envanece.
Entristece la visión de la orgullosa alegría, tanto como la de la pena absolutamente abnegada. Pero a uno u otro grupo pertenecen hoy (casi) todos los rostros. ¿Cómo alcanzar una alegría sin orgullo o una abnegación serena?. Las crisis llamadas económicas entrañan nuestro feo gesto maquillado y nuestra directa responsabilidad negada.

18/9/11

A. L. Huxley "!Menudo Mundo Nuevo ¡" 1931

"“Our Ford-or Our Freud, as, for some inscrutable reason, he chose to call himself whenever he spoke of psychological matters-Our Freud had been the first to reveal the appalling dangers of family life.The world was full of fathers-was therefore full of misery; full of mothers-therefore of every kind of perversion from sadism to chastity; full of brothers, sisters, uncles, aunts-full of madness and suicide. (...)
“Though you probably don’t know what those are,” said Mustapha Mond.
They shook their heads.
Family, monogamy, romance. Everywhere exclusiveness, a narrow channelling of impulse and energy.
“But every one belongs to every one else,” he concluded, citing the hypnopædic proverb.
The students nodded, emphatically agreeing with a statement which upwards of sixty-two thousand repetitions in the dark had made them accept, not merely as true, but as axiomatic, self-evident, utterly indisputable. (...)
“Think of water under pressure in a pipe.” They thought of it. “I pierce it once”, said the Controller. “What a jet!” He pierced it twenty times. There were twenty piddling little fountains.
“My baby. My baby .!”
“Mother!” The madness is infectious.
“My love, my one and only, precious, precious .”
Mother, monogamy, romance. High spurts the fountain; fierce and foamy the wild jet. The urge has but a single outlet. My love, my baby. No wonder these poor pre-moderns were mad and wicked and miserable. Their world didn’t allow them to take things easily, didn’t allow them to be sane, virtuous, happy. What with mothers and lovers, what with the prohibitions they were not conditioned to obey, what with the temptations and the lonely remorses, what with all the diseases and the endless isolating pain, what with the uncertainties and the poverty-they were forced to feel strongly. And feeling strongly (and strongly, what was more, in solitude, in hopelessly individual isolation), how could they be stable?”
 
(Aldous L. Huxley Brave New World. 1931)

13/9/11

Houellebecq 2011

"Por haber frecuentado largo tiempo a criminales, podía asegurarle que se trataba de los individuos más maquinales y previsibles concebibles. En la casi totalidad de los casos mataban por dinero, sólo por dinero; por otra parte, era el motivo de que fuese tan fácil capturarles. Por el contrario, casi nadie, nunca, había trabajado exclusivamente por dinero" p. 290

"¿Cuántas veces en toda su carrera se había ocupado de un crimen no motivado por el dinero? Podía contarlas con los dedos de una mano. En un sentido era tranquilizador, demostraba que el mal absoluto era raro en el ser humano." p. 322

Última Posición

El frente se ha hundido en toda la línea. Está interrumpida toda comunicación y no se oye, desde hace días, la voz de ningún compañero. En la parte posterior del foso queda alimento y munición, pero cualquier resistencia es inútil. Se oye, aún lejano pero continuamente creciente, el fragor inexorable de los motores, pero ya no amenazan los disparos. No me cabe duda de haber sido detectado, definido, fotografiado. Creo ser visto como objeto de estudio por el numeroso ejército de retaguardia que diseña el nuevo mundo, creo haber perdido la calidad de enemigo a abatir. O acaso es un espejismo y no existen esos equipos científicos y tecnológicos que me habrían reducido con sus análisis biométricos y neurológicos, económico políticos, sociométricos y bioquímicos. No estoy siendo observado y no se discute la razón central de la más leve tensión muscular de mi rostro. Es la neurosis del vencido, únicamente. Carezco de relevancia y si mantengo esta posición es, por el contrario, por insignificancia. He pasado inadvertido.
Pero crece el sordo fragor de sus motores, a veces sobrevuela mi posición, a escasa altura, un enorme aparato cuya tecnología no hubiera podido imaginar. Viaja a una enorme velocidad y apenas emite un siseo ronco. A veces la noche es apacible, tras comer un par de esas barritas oscuras que proporcionaba nuestra intendencia, todavía he disfrutado de unos sorbos de vino. Conservo dos botellas que me trajo el último enlace. Habían sido recibidas en la base de mando, eran un regalo de mi padre.  Me beberé la última antes de terminar mi trabajo, sea que decida emplear la munición en un gesto sin gloria o que afronte, como en un juego, al victorioso y soberbio Leviatán que avanza y cuyo rostro nadie ha visto. No es fácil que alcance siquiera a salir del foso, pero conozco modos de distraer por unos segundos su atención, podría - quizás - acercarme unos metros antes de caer barrido por el frío huracán que escupe su boca.
Hoy la temperatura ha descendido unos grados, empieza a hacer frío de verdad. Hoy beberé el vino de mi casa, es asombroso cómo ha empezado a crecer la hierba sobre el talud...

10/9/11

Nostalgia de la comunidad.

Hace tiempo que dejé noticia del grupo "québécois" mes aïeux. Los nuestros, nuestros antepasados, están más cerca como es natural. Son muchos los que conservan, en una atmósfera artificial y de laboratorio, gestos perdidos y formas antropológicas que, seguramente, están condenados al olvido o, a lo sumo, a esta forma casi académica de conservación. Les estamos agradecidos todos aquellos, muchos más, que nos resistimos a declarar el fin del neolítico, como dice aquí Eusebio, el músico. Más allá del progresismo y el conservadurismo, un comunitarismo campesino que es el único fundamento de cualquier universalismo real o próximo. La otra vía es la que estamos transitando y cuyo sentido ya nadie alcanza. Lo dejo a través de noticia llegada de mis paisanos y sólo esto me obliga.

7/9/11

Nobleza obliga

Ante la enorme agresión al sistema educativo público o gratuito que han ejecutado nuestros gobernantes es preciso señalar - al margen de cualquier interés propagandístico - el sentido fundamental del estudio. Dejaremos de lado las necesidades educativas especiales, las tutorías o las muchas labores administrativas que se nos exigen, las actividades extraescolares o las labores organizativas y de guardia. Son razones inexcusables para defender la retirada de esas nefastas instrucciones de inicio de curso. La ínclita presidenta de la comunidad ha reconocido que la jornada formal del docente de los institutos de enseñanza pública se cifra en 38 horas semanales. Se refiere a la jornada formal porque el trabajo extraordinario es imposible de tasar y aquí es donde cobra sentido la apelación al viejo y sacramental sentido del estudio.
En una sociedad donde el trabajo exige un continuo trasiego de tareas fragmentarias el profesor es una figura de otro tiempo. El trabajador de cualquier otro sector, tanto como el empresario atento a su negocio, se ve cotidiana y continuamente inmerso en un tráfago apenas abarcable de contactos, cálculos volátiles, decisiones parciales... puedo imaginarme su irritación cuando encuentra a su vecino - dedicado a la educación - sentado a la sombra de un árbol, o ante su mesa de trabajo, simplemente leyendo, o cuando lo encuentra en su casa a mediodía leyendo o cuando pasea con lentitud sus largas caminatas diarias. ¿Pero cuándo trabaja este hombre?. 
El necio no se pregunta, interesado, qué puede estar leyendo, sino que nota que está simplemente leyendo o, lo que es lo mismo para sus pocas luces, está disfrutando de su tiempo de ocio. El necio se deja conducir naturalmente por la concepción, groseramente funcional, de  la educación que ha promovido nuestra democracia de consumo (individual, lúdico-libidinal y de masas). Todo estudio improductivo - desde la idea de productividad que domina en cierto terrorismo filosófico, hegemónico en el campo de la economía política contemporánea - aparece como mero adorno, es decir, como cultura.
Esa concepción reduccionista del estudio a formación de las maneras, vana erudición o, en última instancia, habilidad social está vinculada con un irenismo pánfilo que lleva décadas siendo promovido desde la concepción hegemónica de las ciencias humanas, con la psicología en vanguardia. Ha logrado la casi definitiva supresión de los saberes dialécticos - eminentemente políticos - del sistema educativo y ha dispuesto en su lugar la vana exaltación de una democracia formal que es un gran globo de viento, pero capaz de llenar las atolondradas cabecitas de los consumidores y opinadores de la nueva Europa del progreso y la solidaridad. 
Pero esa Europa - cuya realidad dependía del sueño de una paz perpetua - no ahora, sino siempre ha sido insostenible y los saberes históricos, políticos, filosóficos habrán de volver a ser ejercitados en nuestros ajardinados campos de batalla. Porque frente a esas hermosas voces de la razón que ven en la guerra el fracaso de la política, aparece una contundente realidad que enseña la identidad de guerra y política. Guerra y política son lo mismo con medios diferentes, y en ambos momentos de lo mismo la filosofía no es otra cosa que el arte de diseñar el orden del mundo (podemos decir el mapa mundi) que sirva de horizonte a los antagonistas. Es cierto que, por ejemplo, las maneras corteses y la voz pausada de F. Nietzsche podría hacernos sonreir cuando leemos su autodescripción como martillo o dinamita, que el parsimonioso lector que fue K. Marx - décadas enclaustrado en la biblioteca del Museo Británico - no remite directamente al espectáculo de la revolución... o, por poner el mejor ejemplo, el Maestro por antonomasia - víctima sacrificial y caridad infinita - pudo afirmar: "no he venido a traer la paz a la tierra, sino la espada".
El profesor está leyendo y necesita para leer todo su tiempo disponible, cuanto más tiempo mejor. Ese tiempo suyo no tiene precio y no hay quien se lo tase. El beneficiario último de esa labor de efectivo magisterio es todo aquel que realmente entre en contacto con él y, en primer lugar, las generaciones más jóvenes a las que entregará algunas horas semanales. No lee para adquirir cultura, para expresar en latín, inglés o sirio lo que puede formular en perfecto español, no lee para acumular unos datos eruditos pero inconexos, sino para desvelar, o quizás para componer, el sentido del mundo. 
En otro tiempo esa labor conducía necesariamente a la felicidad: "El hombre feliz es el que hace mayor número de cosas inútiles" (G. K. Chesterton). Hoy producirá un terrible desasosiego y una profunda amargura precisamente porque la deriva y el desorden real en que nos encontramos no concede ni la labor que describo, ni por supuesto sus resultados, es decir, la obra que pudiera delinear siquiera una línea de horizonte. Ahora bien, o esa labor se realiza con su noble improductividad o el presente quedará desatado de cualquier futuro, a la vez que quebrada su raíz histórica. En ese instante sin continuidad - sin ayer y sin mañana - el imbécil nefando sonreirá mientras mide la eficacia productiva de sus horas de formación.
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Un profesor que yo tuve solía narrar una anécdota - acaso apócrifa pero, sin duda, significativa - que habría tenido lugar en aquella magnífica universidad centro-europea de comienzos del siglo XX, que tan a menudo se añora. Al parecer, en alguna ocasión, los discípulos y alumnos de E. Husserl hallaron una nota ante la puerta del aula en que habría debido tener lugar el curso de tan estimado profesor. En la nota se leía algo parecido a lo siguiente: "El Profesor Edmund Husserl no impartirá su clase hoy por no tener suficientemente claras sus ideas". 

3/9/11

Educación ultramoderna.

Dejo enlace a una de las más netas expresiones de la nueva filosofía, escondida en el huevo de basilisco de la vieja ilustración, madurada en los campos del positivismo y el liberalismo clásicos, acicalada por el socialismo tecnocrático, en fin una expresión sin mácula de la nueva antropología filosófica de la modernidad. Sin duda es el fruto excelso de un pensamiento romo, grueso, sin matices, pero no cabe duda de que es eficaz en este, según dicen, final de la historia, dominado por democracias de consumo idividual, lúdico-libidinal y de masas.

Constitución de 1978-2011.

Al margen de cualquier otra consideración un beneficio de la reciente modificación de la constitución de 1978 es que ya no podrán decir que "nos la dimos a nosotros mismos". Hasta ahora el que hubiera sido aprobada en referendum quería servir de fundamento a tan estúpida fórmula. La constitución ahora vigente, de 1978-2011, ya no ha sido aprobada en referendum, al menos en parte, lo que para el concepto sacramental de democracia que profesan será suficiente, porque exige que ni una coma sea ajena al rito democrático en que, al parecer, se expresa la voluntad soberana. Se dirá que los partidos políticos mayoritarios, que han promovido la modificación, están legitimados por el resultado de las últimas elecciones y con eso basta. Otros ven una cesión de soberanía, no ya de esa soberanía que dicen residente en el pueblo español cuya voz se queda muda, sino también de la soberanía del Estado mismo que habría cedido a exigencias de nuestros acreedores.
Sea como sea, veremos pronto lo que harán los herederos del actual gobierno con su, según se espera, nuevo aporte de legitimación, con su abundante sobrelegitimación. Puesto que se nos pide silencio, habríamos de guardarlo también cuando quieran que cantemos. Digamos el próximo veinte de noviembre.