13/9/11

Última Posición

El frente se ha hundido en toda la línea. Está interrumpida toda comunicación y no se oye, desde hace días, la voz de ningún compañero. En la parte posterior del foso queda alimento y munición, pero cualquier resistencia es inútil. Se oye, aún lejano pero continuamente creciente, el fragor inexorable de los motores, pero ya no amenazan los disparos. No me cabe duda de haber sido detectado, definido, fotografiado. Creo ser visto como objeto de estudio por el numeroso ejército de retaguardia que diseña el nuevo mundo, creo haber perdido la calidad de enemigo a abatir. O acaso es un espejismo y no existen esos equipos científicos y tecnológicos que me habrían reducido con sus análisis biométricos y neurológicos, económico políticos, sociométricos y bioquímicos. No estoy siendo observado y no se discute la razón central de la más leve tensión muscular de mi rostro. Es la neurosis del vencido, únicamente. Carezco de relevancia y si mantengo esta posición es, por el contrario, por insignificancia. He pasado inadvertido.
Pero crece el sordo fragor de sus motores, a veces sobrevuela mi posición, a escasa altura, un enorme aparato cuya tecnología no hubiera podido imaginar. Viaja a una enorme velocidad y apenas emite un siseo ronco. A veces la noche es apacible, tras comer un par de esas barritas oscuras que proporcionaba nuestra intendencia, todavía he disfrutado de unos sorbos de vino. Conservo dos botellas que me trajo el último enlace. Habían sido recibidas en la base de mando, eran un regalo de mi padre.  Me beberé la última antes de terminar mi trabajo, sea que decida emplear la munición en un gesto sin gloria o que afronte, como en un juego, al victorioso y soberbio Leviatán que avanza y cuyo rostro nadie ha visto. No es fácil que alcance siquiera a salir del foso, pero conozco modos de distraer por unos segundos su atención, podría - quizás - acercarme unos metros antes de caer barrido por el frío huracán que escupe su boca.
Hoy la temperatura ha descendido unos grados, empieza a hacer frío de verdad. Hoy beberé el vino de mi casa, es asombroso cómo ha empezado a crecer la hierba sobre el talud...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=aDaOgu2CQtI
Al leerlo me ha venido a la cabeza: estando por supuesto a años luz en cuanto al contenido ideológico que se pueda entrever, la canción y la factura del videoclip bien merecen la referencia!

Muy "sugerente" la metáfora, hablo ahora del texto , propia del mejor entorno distópico... la intensidad sin duda la aporta la intuida posibilidad de directamente estar siendo ninguneado por el enemigo...

MarioS dijo...

Habrá que seguir escondido hasta que haya una oportunidad. Seguramente habrá aliados, aunque con uniformes distintos, en otra trinchera.
MarioS.