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10/9/11

Nostalgia de la comunidad.

Hace tiempo que dejé noticia del grupo "québécois" mes aïeux. Los nuestros, nuestros antepasados, están más cerca como es natural. Son muchos los que conservan, en una atmósfera artificial y de laboratorio, gestos perdidos y formas antropológicas que, seguramente, están condenados al olvido o, a lo sumo, a esta forma casi académica de conservación. Les estamos agradecidos todos aquellos, muchos más, que nos resistimos a declarar el fin del neolítico, como dice aquí Eusebio, el músico. Más allá del progresismo y el conservadurismo, un comunitarismo campesino que es el único fundamento de cualquier universalismo real o próximo. La otra vía es la que estamos transitando y cuyo sentido ya nadie alcanza. Lo dejo a través de noticia llegada de mis paisanos y sólo esto me obliga.

2/1/11

Uno y otro más.

Cuando los años se suceden como magnitudes sin calidad, apenas vale la  pena impostar buenos deseos. Despido a un amigo, tomo el último trago de la noche y espero que el tiempo deje de traer idénticas nimiedades. Ars longa, vita brevis: un año más es, de hecho, un año menos. 
Mis deseos son simples, y lo que para mí quiero también para los demás: ver crecer a mis hijos, tener tiempo para el trabajo y perder el menos para el sustento.Que el lenguaje que gasto diga algo: hablar y no distraer el habla, indiferente, para no decir.Como pueden ver tengo aspiraciones de hombre libre. 
Salud y buen año.

6/12/10

N(eg)atividad

La familia se deshace y rehace en cada generación y su inextricable ambivalencia está inscrita en esta infecta naturaleza.  La familia es tan imperfecta como todo lo humano o, dicho de otro modo, es infinita en el limitado sentido negativo del término. Ya tiene como semilla un vínculo (im)posible, a saber, el amor humano de dos personas incompatibles. "Ni contigo, ni sin tí, tienen mis males remedio...". 
El alegre Defensor de la fe pudo escribir: "Si los americanos pueden divorciarse por "incompatibilidad de caracteres" no puedo concebir por qué no se divorcian todos. He conocido muchos matrimonios felices, pero nunca a uno compatible. El fin del matrimonio es luchar y sobrevivir al instante en que la incompatibilidad se vuelve incuestionable. Pues un hombre y una mujer, como tales, son incompatibles"
La familia nos pone y la familia nos quita... desde el momento mismo en que nos pone. De ahí que suframos en su seno y lejos de ella, porque cuando hemos roto los lazos es cuando más nos aprietan. Como sucede con  lo que se ama, sólo el amante tiene en plenitud el derecho de odiarla: ¡qué asco de familia!.


11/2/10

Para un programa de restauración de las cualidades sensibles.

"En relación con el mito creacionista judío, la cosmología aristotélica representa un antropomorfismo depurado, pero la misma visión primordial los sostiene: la magnificencia de los cielos y la deficiencia de la tierra, de la que derivó el mito de Adán. Para Aristóteles el bien es lo único verdaderamente real, aquello a lo que tiende todo y de lo que todo participa; el fin en sí mismo, el acabamiento o perfección, la forma. Todas las formas son "bien" y buenas. Por lo tanto, el alma humana. La existencia real de las cualidades se desprende, especialmente, del hecho de que son conocidas, por lo sentidos o por la razón. ¿Y cómo habían de venir a los sentidos si no procedieran de las cosas? Pero el que permanezcan en las cosas y, sin embargo, sean enviadas por ellas, sólo es posible por su naturaleza inmaterial, formal, espiritual. En esto descansa la doctrina de las especies sensibles, esto es, imágenes o apariencias. No está muy lejos del realismo ingenuo, que piensa que las cosas y sus cualidades se espejan en el alma sensible. La realidad de las cualidades sensibles es especialmente "preciada para los escolásticos", como dice Descartes alguna vez: era el "supuesto" del misterio de la Revelación. En la Eucaristía se transforma la substancia del pan y del vino en el cuerpo y sangre del Señor, pero – según la certeza natural y la doctrina de la Iglesia – las cualidades sensibles permanecen: se gusta el vino y se ve su color. Las cualidades sensibles permanecen y son, por lo tanto, reales" (F. Tönnies)

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