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29/8/11

El sofista

La estrategia no puede ser más evidente, ni podría ser más eficaz en nuestra "época del aislamiento mutuo" (Dostoyevski). La apuesta por la educación de pago - que prefieren llamar privada - exige un tratamiento a medio plazo: paciente, pautado, minucioso.
Ahora se actúa ante la anunciada protesta, cuyo efecto sobre la opinión podría tener algún eco electoral (que, por mi parte, juzgo escaso y a muy corto plazo) comprando - del modo más directo - la voluntad de los profesores de la educación gratuita - que prefieren llamar pública -. Se anuncia un aumento de sueldo para el profesorado de la educación pública 1, avisando del aumento de jornada de trabajo que se impone. Se anuncia el paso de 18 a 20 horas lectivas y a la par se deja de contratar a casi 3000 profesores interinos, cuya labor parece que quedaría absorbida por el incremento de la carga docente.
Por lo demás la cantidad ahorrada con la decisión viene a ser la misma - se habla de unos 80 millones de euros - que dejará de ingresarse por la desgravación fiscal de la que se beneficiara todo aquel, al margen de su renta, que matricule a sus criaturas en un colegio privado. Con esto queda del todo patente la orientación, por lo demás explícita, de la ínclita presidenta.  Pero además la interinidad constituía la vía de acceso a la función pública en el cuerpo de profesores de secundaria, su práctica eliminación ha de tener un efecto sobre la vía de acceso al mentado cuerpo, al margen de dejar en la calle a los tres mil o reorientarlos a un difícil puesto en la educación de pago, verdaderamente privada por cuanto su ortograma se reduce al incremento del beneficio. Allí la jornada lectiva - insisto lectiva - ronda las 27 horas semanales. Todo el que tenga experiencia al respecto sabrá con esto en qué consiste la calidad de semejante enseñanza.
En fin respecto del asunto no nos está vedado especular: en principio el acceso, a lo que va quedando de la vieja función pública educativa, gravitará sobre méritos académicos. Esto supone ya una importante modificación que puede presentarse como una defensa de la juventud y la formación académica pero esconde, también, una apuesta por un cuerpo de académicos antes que de trabajadores. El interinaje constituía, por un parte, una magnífica escuela cotidiana de métodos y habilidades, esas que pretenden en vano enseñarnos los académicos psicopedagogos, y por otra parte, enseñaba a los jóvenes y no tan jóvenes la necesidad de mantener sus demandas ante una administración que los ha ido maltratando hasta vencerlos definitivamente, si es que esta suspensión de la contratación de los tres mil, finalmente, se impone. Además el contrapeso de la oposición suponía que tampoco podía descuidarse enteramente la formación más propiamente erudita o académica, porque sólo un buen examen te concedía - junto a los puntos acumulados en largos años de peregrinaje interino - el acceso a la función docente. No era un método perfecto, no los hay, pero era un método relativamente más justo que cualquier otro que pueda concebir. Es cierto que los arcanos que nos gobiernan gozan del consejo bien pagado de tantos expertos que, no lo dudo, hallarán el modo perfecto de gestionar el sector.
En cuanto al aumento de la carga laboral, el opinante de nuestra sociedad (regida por la que John Locke llamara law of fashion or opinion) - un opinante que solemos llamar ciudadano, entenderá que esa jornada es realmente muy corta en comparación con las cuarenta horas, como mínimo, que afronta cualquier trabajador. Ha de señalarse, naturalmente, que esas veinte horas lectivas (sólo fueron 18 para los que habían de hacerse cargo de otras tareas), que ahora se amplían, son estrictamente lectivas, horas de clase ante los alumnos. Por lo demás, al aumentar el número de alumnos por clase, en especial en la eduación secundaria, se ha aumentado de hecho la jornada laboral de los profesores. Esto se ha venido haciendo de modo continuo en los últimos años. 
En cualquier caso hablamos de cuatro horas de clase diarias. Éstas pueden darse de muchos modos y hay, sin duda, modos poco costosos para la energía del profesor. Yo dudo de que estos modos de mínima exigencia para el profesor sean, a la par, los más enriquecedores para el alumno. Si el profesor se compromete  profundamente con sus clases, cuatro horas diarias pueden constituir una muy dura jornada laboral. Es absurdo cuantíficar de modo homogéneo cualquier profesión: un buzo no permanece sumergido ocho horas diarias y un conductor de mercancías peligrosas está obligado a los imprescindibles tiempos de descanso.  No haría falta tampoco señalar el tiempo invertido en esas clases antes y después de pisar el aula. Todas estas precisiones empiezan a ser necesarias en un entorno que ha olvidado el sentido profundo que escondía el término studium.
En fin, añádase a estas horas lectivas las dedicadas a esa función, estrictamente contraria al magisterio y aniquiladora de su naturaleza, que es la función del guardia y, junto a ellas, numerosas reuniones - cuyo valor podría discutirse - y tareas administrativas en incremento continuo como consecuencia de la asfixiante judicialización y medicalización de la educación: faltas enviadas diariamente y anotadas en diversos registros, control de sanciones, conducción de expedientes, mediación en conflictos... Con todo ello salen las cuarenta horas semanales y aún bastantes más. Nada diré del salario para no herir a nadie en un país con más de cinco millones de parados, nada diré del tiempo libre que el profesorado disfruta y que constituye uno de los lugares comunes más frecuentemente utilizados socialmente en su contra. Pero tampoco puede pasarse en silencio la llamada formación del profesorado que es mero adoctrinamiento y habilitación en tareas instrumentales y vacías de todo contenido: inglés y nuevas tecnologías.
Se agradecerá el incremento salarial, nos extasiaremos ante el horizonte de excelencia que se nos dibuja, soñaremos con higiénicas clases en perfecto inglés y, cuando despertemos, habremos olvidado la raíz de nuestra historia, el duro e intratable corazón de nuestra personalidad, la agresiva y dolorosa naturaleza de la enseñanza de esas materias - continuamente arrinconadas - que exigen el más directo contraste de ideas, la más pugnaz dialéctica. Tras el inglés podría ser el chino, que ya se ofrece, por ejemplo, en centros escolares a cargo del Opus Dei y, en un continuo ejercicio de adaptación al cambiante curso de la historia, nos convertiremos en polvo en aluvión sin referencia alguna al pasado esfuerzo por diseñar su cauce. Acaso consigamos situar la marca España entre las más apetecidas en el mercado cósmico y sanear las cuentas de la gran empresa pública que es el nuevo Estado.
Bienvenido sea el incremento salarial, hace tanto tiempo que estoy necesitando un nuevo televisor...

1. Finalmente el significativo aumento de sueldo se reducirá a su condición de reclamo y se cifrará, al parecer, en algo menos de unos veinte euros para los profesores tutores o jefes de departamento. Ya veremos como se desenvuelve el asunto a medida que crece la protesta. 

21/8/11

15 M y JMJ

Los medios de formación de masas no han perdido ocasión para enfrentar al extremo las convocatorias masivas de los afectos al movimiento del 15 de mayo y de los católicos, celebrantes de la Jornada Mundial de la Juventud. Sin duda, casi han logrado extremar el choque evitando cualquier discusión.
Pero su éxito no ha sido completo porque hoy aparece un signo no ya de la conocida potencia de una Iglesia que, pese a la enormidad histórica de Roma, padece - entre nosotros - una alarmante astenia, sino también de la potencia efectiva del institucionalmente embrionario movimiento del 15 de mayo. En efecto, la celebración de una asamblea conjunta, pese a la alharaca política y mediática es un valioso signo en medio de la atmósfera pestilente de los medios de formación de masas.

12/8/11

Narciso vandálico y triste.

¿Lucha de clases?. Cómo seguir hablando de lucha de clases en la atmósfera de un egoismo "microfísico, capilar y disperso" en la que un individuo puede aprovechar el tumulto para apedrear un restaurante de comida rápida, porque se opone a sus ideitas relativas a la forma más adecuada de alimentación. O donde una atleta olímpica logra un nuevo móvil por la vía directa de tomarlo de un escaparate, tras destruirlo. O donde un profesor se apropia un nuevo televisor de forma semejante. O donde, finalmente, una joven millonaria hace su justicia expeditiva, no en nombre de clase alguna, sino en su propio nombre, desvalijando la correspondiente tienda. Es notable que sean determinados aparatos electrónicos y bebidas alcohólicas los objetos preferentes del robo en masa.  
Hablar de "clases" se hace difícil en este ambiente no ya de radical nominalismo, sino de descomposición sin elementos, de manera que ya no es cuestión el desvanecimiento de toda subjetividad, sino que los elementos presuntos del presunto inconsciente se disuelven enteramente en relaciones volátiles, en fluctuantes proporciones movibles, donde no queda espacio alguno para la atribución de responsablidad. Es el irrespirable ambiente ultramoderno.
 La prensa liberal presenta estos casos como modelos de vandalismo enteramente ajeno a la necesidad económica. Olvida que la idea de "necesidad básica" es una residuo naturalista que no tiene valor alguno y que es cierta concepción del deseo,"vandálica" de suyo, sobre la que ha venido trabajando el mercado pletórico de nuestro sistema económico. Por su parte, los nuevos críticos críticos de este nuevo capitalismo han asumido tan bien la lección que han elevado una indefinida, ubicua y, por supuesto, inconsciente potentia gaudendi a la categoría de realidad subyacente al fenómeno económico.
Hace décadas Charles F. Kettering, de General Motors, sabía que la viabilidad de la nueva economía dependía de la producción de un sentimiento de insatisfacción generalizado. Pues ahí está.

"La clave para la prosperidad económica consiste en la creación organizada de un sentimiento de insatisfacción" 
(Charles Franklin Kettering, citado en Sánchez Ferlosio, Rafael. Non olet. Destino. Barcelona. 2003)

5/8/11

La Dictadura

Bajo la retórica psicológica que alude a depresivos u optimistas, a realistas fríos o a soñadores de ideas, aparecen voces que reconocen ya el estado de excepción como situación determinante de la realidad política, y buscan al dictador capaz de hacer frente a la agresión y de reordenar el estado de cosas. Ayer mismo, la derecha, hasta antes de ayer  liberal, abominaba ya del parlamentarismo y buscaba una correción presidencialista [El gato al agua. Radio intereconomía. 4.08.11]. Hoy mismo se busca al político suicida "que de un paso al frente". Todo ello envuelto en la púdica jerga psicológica que se delata en los ejemplos - A.Lincoln o W. Churchill... -  unidos a conflcitos bélicos de primera magnitud. Si ese paso al frente supone un suicidio no aparecerá el dictador, pero alguien habrá de darlo cuando la solicitud de su presencia resulte un clamor. La aclamación sustituye al voto en el estado de excepción. Las ideas de Carl Schmitt o de E. Niekisch - entre otros - acerca de los límites del parlamentarismo, vuelven a cobrar vigor. Por su parte, el anciano Carrillo ve florecer viejas revoluciones.
Si por acaso el marasmo presente es superado por medios incruentos, aunque habrán de ser necesariamente dolorosos, no deberíamos engañarnos sobre el escondido rostro del mundo que aflora hoy, bajo la balumba de badulaque de nuestras necesidades y estándares de consumo. La revolución que se aguarda no debiera conducirnos a ningún futuro, ni entregarnos a más progreso. No habría que burlarse de las demandas de recomposición espiritual del hombre, no del hombre nuevo, no del hombre de mañana, sino del hombre eterno. Pero a mí no me cabe, al respecto, ninguna esperanza. 

4/8/11

Perros del mar.

No es fácil ponerle nombre al trasunto actual del viejo Barbanegra, del Olonés, o del mismísimo Francisco Draque, tan honorable y digno de respeto que mereció el título de Sir: Sir Francis Drake. Pero, corsarios o piratas, el gran océano mundial del mercado, el gran charco del mundo, está infestado de perros del mar.
Por un parte, el gran acreedor global es la actual fábrica del mundo, por utilizar el viejo título ostentado originalmente por Inglaterra. China es el primer acreedor de los Estados Unidos de América y, por lo que a España respecta, varias veces parece haber evitado el colapso financiero comprando deuda del Estado. El medio lo constituyen los llamados "fondos soberanos" que satisfacen países ricos en fuentes de energía o materias primas, o bien países con superavit fiscal, dispuestos a invertir en la compra de deuda - pública o privada -. A China se suman aquí otros países financieramente saneados.
En atención a la tesis que defiende la substancial inseparabilidad  de política y economía, de Estado y Mercado, parece que - contra la pretendida evidencia de un mercado autorregulado - está produciéndose el tránsito a un nuevo orden político mundial, que no parece prescindir de las unidades políticas clásicas, los Estados Nacionales, aunque los reordena y, en algunos casos, promueve su articulación en alianzas que suponen síntesis relativas: uniones comerciales, federaciones, afictionías... Tampoco prescinde, sino que adelanta a posiciones de vanguardia, al efectivo protagonismo, a las viejas unidades imperiales. Y el proceso sigue pese a la ficción que pretende que la acción política se reduce a su función moderna de gestión y reequilibrio del sistema de producción, distribución y consumo, es decir, de gestión económica.
Pero, por otra parte, ayunos de todo componente histórico metapolítico, el proceso de la modernidad - la extensión de Europa ahora ya sin Europa - sigue su curso. Si China como unidad política arcaica deviene primer acreedor mundial, por otra parte estamos ante un grado extremo de democracia económica. Es que, en efecto, ahora resulta ser la "inversión colectiva" de grandes masas de pequeños inversores la que satisface unos fondos que oscilarían en torno a los 18 o 20 billones de euros. Resulta, asimismo, que en estos fondos los inversores anglosajones son ampliamente mayoritarios. La mayor, pero sólo una de estas gestoras de fondos, dispone de activos que multiplican varias veces el producto interior bruto español. A estos fondos de inversión se suman enormes "fondos de pensiones", derivados del esfuerzo de ahorro de millones de individuos que esperan disfrutar de una cómoda jubilación, y que por lo pronto satisfacen unos 14 billones de euros. Por último, también el capital acumulado en "fondos de riesgo" es de procedencia anglosajona y su riesgo derivaría del hecho de que manejan sus fondos - de hecho menores que los ya citados - enteramente al margen de cualquier consideración a otra norma que el gran mantra del mercado: optimización de beneficio, reducción de coste... Mucho cuello para tan poca soga.

2/8/11

Privateering or Piracy: En la Era de la Privatización.

Es indudable que padezco una sencillez malsana, una ingenuidad que raya en la estupidez, pero no me es posible desprenderme de semejante candor. Sin duda hay algo que no entiendo, será mucho y muy importante, pero por no verlo no puedo determinar el abismo de mi ignorancia. 
Días atrás me sublevaba la fórmula "deuda soberana", hoy me asombra el tierno desconcierto con el que los economistas contemplan la tormenta financiera. La insistencia de los inefables mercados por, al parecer, atacar a unos u otros países que, sin embargo, están cumpliendo las exigencias de las potentes instancias de gobierno o de gestión económica. Un benemérito analista señala que "roza el absurdo" un ataque tal, justamente cuando "España se está acercando al cumplimiento de las medidas exigidas por los organismos internacionales". 
Estos inversores pueden ignorar el cumplimiento de cualquier exigencia porque la única norma que orienta su acción es la que busca el continuo incremento del beneficio, entendido - naturalmente - en términos económico cuantitativos, en términos de capital. La única cuestión a dilucidar es la de si estos inversores están o no subordinados a determinantes históricos o políticos o actúan más allá de estas determinaciones clásicas. En el primer caso el ataque, como todo ataque, pide una defensa que puede ser un contraataque o una rendición; en el segundo nos encontraríamos ante todopoderosos piratas. Éste ha de ser el caso porque se nos recomienda hacia ellos un trato exquisito: "En palabras del gobernador del Banco de España, Miguel Fernández Ordóñez, en realidad son "solo personas" a las que hay que escuchar cuando tienen razón, pero en caso de que se equivoquen, más que atacarlos es mejor tratar de convencerles con datos y razones objetivas."
Corsarios (Privateer) o piratas (Pirate) la diferencia es poca cuando se trata de razón de guerra. Hace un siglo una situación de reordenación mundial análoga, aunque a menor escala, no escondía el anclaje nacional e imperial de los contrincantes y desembocó en la noche de los tiempos que se extiende entre 1914 y 1945. Hoy estos Sres inversores, capaces de comprar los bonos de cuya colocación parece que dependemos, pretenden haberse deshecho de todo referente histórico, actúan en el limbo sin historia del más abstracto mercado financiero y su único ortograma es el egoiforme incremento de beneficio. Acaso esconden, tras su inimaginable abstracción, un resto de realidad histórica y sirven al sostenimiento del último emperador. Acaso no, y como piratas, en el sentido más estricto, no sólo no deberíamos someternos a su extorsión, sino tratar de medir con la soga el diámetro de su cuello. Desde luego, esta última determinación pide la mayor precaución ante la naturaleza y magnitud del enemigo.Cierto que el mercado no tiene cuello ni hay soga que lo estreche. Pero, dentro de mi ingenuidad, no he alcanzado todavía el delirio idealista extremo que admite voluntades sin cuerpo. Al margen de cualquier otra consideración sería bueno llamar por su nombre al que nos ataca y no olvidar - pese a tantos años en el limbo posthistórico - que siempre mereció el honroso título de enemigo.
Salud.

24/7/11

Unzeitgemässe Gestalten

Hay figuras intempestivas, impropias de nuestros días, que tienen en su contra toda la potencia del tiempo nuevo. Pero su resistencia indica que la aparente fuerza de la modernidad es sólo máscara de su feble estructura desmoralizada. La quijotesca delgaldez de la figura significa una voluntad que consume toda la energía en su acto de afirmación. Y es el cuerpo afirmativo de la negativa sombra nietzscheana: su elegante gravedad desmiente la presunta levedad de bailarín del superhombre. Nada menos que todo un hombre, por decirlo con Unamuno.
Salud.

21/7/11

Perestroika (2)

El final de la Unión Soviética supuso efectos históricos de enorme alcance, pero en el terreno educativo no puedo dejar de recordar que coincidió con la implantación de la LOGSE. Los acontecimientos históricos de primera magnitud arrastran una gran cantidad de alteraciones menores, en concurrencia con líneas de causalidad de muy diversos órdenes. Así pues, entiendo que el final de la URSS remótamente coadyuvó a la transformación de nuestro modelo educativo: diversificación creciente, introducción de contenidos ultramodernos, psicologización y tutorización cívica de la población...  Ese modelo ha ido acentuando su inconsistencia con los años, siempre en la atmósfera del final del mundo histórico y la era del paraíso liberal o democrático, que la victoria del "Mundo Libre" había hecho posible.
Los elementos nuevos de la situación educativa crecían en la atmósfera psicopedagógica y suponían - en general - una liberalización educativa: optatividad, atención psicológica "personalizada", relajación disciplinaria... todo ello unido a la terrible infección relativista sobre los contenidos histórico-filosóficos de la vieja tradición. Esta relativización, por lo demás parte de un proceso multisecular, es un elemento ideológico esencial para hacer pasar la liberalización eductiva en cuestión. Además, por entonces tales contenidos tradicionales se vincularon al franquismo, delatándose un criptofranquismo ubicuo, que sirvió para demoler contenidos cuya raíz - constitutiva de la vieja Europa - se encontraba a muchos siglos de distancia de nuestra guerra civil. Se trataba de un ataque en forma a la tradición, de la que han participado, también y por supuesto, los liberales que, sin embargo, aún aceptaban llamarse conservadores. En fin, entre socialdemócratas y liberales pseudoconservadores (las fuerzas que han gestionado en Europa el resultado de la gran guerra durante los últimas siete décadas) han ido hundiendo los, en cualquier caso, residuales contenidos histórico-filosóficos de la educación tradicional; y así hemos llegado a la actual coyuntura. En otros países, en los que el proceso es anterior, dado que aquí el franquismo supuso una anomalía de treinta años, se preservaron en contextos de laboratorio auténticas élites, todavía consagradas al estudio en su sentido clásico, élites que han ido sucumbiendo parsimoniosamente. En España esas minorías han carecido del carácter artificial y elitista de las momias europeas de la cultura, pero han ido desapareciendo con la extinción misma de sus vidas individuales en los últimos treinta y cinco años de democracia coronada. Eran además fácilmente reos de la eficaz acusación de criptofranquismo. Hoy ya no queda casi nada.
Cuando leo que la reestructuración actual de la educación pública suprime las tutorías... casi sufro un espejismo. Sería hermoso erradicar las tutorías y con ellas a los profesionales de la orientación y todo el caldo insubstancial del pedagogismo moderno. Pero el espejismo dura un instante, es una medida sin gravedad, un elemento más en la reconversión económica del sector. La nueva reestructuración es una explosión relativista final que ha de conducir a la perfecta liberalización de la educación, sometida fielmente a las exigencias del mercado.
Cito a uno de los anómalos supervivientes de nuestro pasado inmediato, cuya lectura recomiendo encarecidamente a los profesores de secundaria en nuestro actual verano de militancia. Escribió Rafael Sánchez:

"Parece que sigue estando en discusión la dualidad entre enseñanza pública y enseñanza privada. Al distinguir la segunda con la sola determinación de "privada" se pasa en silencio el rasgo en que habría que haber puesto antes el acento: "de pago". Como tal discusión se ha centrado en la reivindicación del derecho de la libertad de enseñanza, se ha dejado de lado el factor principal: que los papás y las mamás que reclaman libertad de elegir para sus hijos la enseñanza que crean conveniente tienden a mandarlos a "colegios de pago". Sólo los de mi ya avanzada edad recordarán el enorme valor que tenía la fórmula "Un muchacho educado en los mejores colegios de pago", como una credencial cotizadísima no sólo para lograr un puesto, sino incluso para contraer matrimonio La diferencia está en que mienstra hoy hay muchos colegios de pago, y que pueden por tanto contratar profesores más caros, que están en manos de laicos, en mi tiempo casi todos los colegios de pago eran de religiosos. Y esta diferencia aparejaba, además, lo siguiente: un colegio de jesuitas, por ejemplo, sacaba todos su profesores, salvo raras excepciones, de la propia Compañía de Jesús; profesores, que, al estar sometidos al voto de pobreza, no recibían remuneración alguna, de modo que los colegios de pago de los jesuitas, por mucho que la Compañía se reservase un mayor o menor porcentaje de ganancia para las atenciones y finalidades de la propia institución, podían mantener los precios a un nivel por lo menos relativamente bajo, aparte de admitir un cierto número de becarios. (...). Por otra parte, estaría muy equivocado el que pensara que aquellos profesores jesuitas, sin salario alguno, fuesen mínimamente incompetentes en sus asignaturas respectivas, por el contrario, yo mismo habiendo estudiado cuatro años en el internado de Villafranca de los Barros, puedo dar fe de la excelente calidad académica que en todas las asignaturas exigían y lograban los jesuitas de su profesorado... (...)...
Como quiera que sea, hay que decir que los colegios de pago religiosos, ajenos por lo menos en principio, al furor de lucro, nunca podrían haber elevado sus matrículas hasta los niveles de la escala de precios que los actuales colegios de pago de carácter laico, y por tanto con el pleno derecho de regirse pro el puro criterio de la maximización del beneficio empresarial, pueden llegar a permitirse alcanzar. (...). ....estos colegos de pago laicos, en cuanto empresas privadas plenamente modeladas con arreglo al principio liberal del beneficio, podrían llegar a multiplicar por 5 o por 50, a través de los precios de matrícula, la profundidad del escalón económico y social que antaño se interponía entre "la niñas de pago" y las "gratuitas". No queda más que defender la enseñanza gratuita, que hoy por hoy se nos ofrece como enseñanza pública estatal, pero teniendo en cuenta que los que propugnan la libertad de enseñanza no sólo apoyan en su nombre la existencia de enseñanza privada, sino que también coinciden en gran parte con los apologetas del "Estado mínimo"... .
(...)Al fomentar con una propaganda cada vez más insistente, una desconfianza generalizada hacia las instituciones estatales, es sólo una ficción - que hasta los propios "antiestatistas" se creen de buena fe - la de que lo que se está haciendo es tratar de liberar a los individuos del carácter opresivo, "dirigista", del Estado (...), lo que se logra, en realidad, es inducir una actitud de retraimiento antisocial, de recelosa y atemorizada prevención frente a todo ámbito de vida pública, como debería ser precisamente, en grado máximo, el de la enseñanza.(...).... lo que en verdad se manifiesta no es sino la presión de una economía privatizante por disolver - en un circuito de realimentación positiva, efecto y causa de sus propias consecuencias - los últimos residuos de socialidad y vida pública. Halagando aquel triste ... fetiche de la Ilustración: "la autonomía del individuo", con el espejuelo del derecho de cada cual como contribuyente y como consumidor, en lo que se termina es en desalojar la plaza pública y enclaustar a los individuos en la estrechez psicológica y mental de su privacidad.
De la ya mencionada invasión de lo público por lo privado, la manifestación más ostensible y más sangrante y que agrede y corroe más fuertemente el carácter eminentemente público que deberían tener las relaciones de enseñanza es la práctica consuetudinaria, establecida en los últimos 20 o 30 años y hoy no sé si hasta jurídicamente sancionada, del derecho de intervención que se concede a los papás y las mamás de los alumnos, no sólo en los colegios de pago, sino también, aunque no sé en qué grado en los colegios o institutos públicos, para coprotagonizar con los profesores las tareas de la enseñanza" (Rafael Sánchez Ferlosio. Borriquitos con chandal. En: La hija de la guerra y la madre de la patria. Destino. Barcelona. 2002, págs.17-45)

Añadiría que la presencia de la función orientadora y de la tutoría supone no ya una invasión, sino una conversión de la labor pública en ejercico psicológico y formal de atención privada. Añadiría que sólo disponiendo el proceso que señala Ferlosio en perspectiva histórica, y por lo mismo política, podríamos llegar a entender el presente al que nos vemos traídos. 

7/7/11

Visto y no visto: Aguirre excelentísima.

La antigua analogía entre la vida civil y el teatro ha resultado y resulta, sin duda, muy fértil. Es cierto que a menudo sucede que olvidamos la índole metafórica de esta imagen y extremamos las semejanzas olvidando la diferencia esencial sobre la que la analogía se sostiene: la persona no es un personaje, el espacio público no es un escenario...
En función de esta analogía el hypókrítes resulta ser la propia conciencia singular, el núcleo personal de la acción singular: es la conciencia que soporta la máscara pública. La disociación entre ambas dimensiones no consiente su separación real, pero tan anómalo como el que padeciera una distancia infinita entre su centro oculto y su manifestación pública, sería el que padeciera una inmediación sin distancia entre conciencia y acción. La disociación forma parte de la naturaleza trágica de la persona.
Pero - establecidos estos puntos - los momentos en que se desvela (aletheia) bajo la máscara el gesto invisible, permiten reconstruir la figura completa de un rostro. Se culmina verdaderamente la imagen de la persona completa. Es metafísica la concepción de ese fondo oculto en términos de conciencia individual exenta: uno solo a solas consigo mismo, en una suerte de unidad de totalidad o simplicidad perfecta que sólo tiene sentido como concepto límite. Esa intima unidad remite a círculos de relación más estrechos, pequeño teatro en el que el sujeto ofrece, ante sus prójimos más cercanos, un gesto que esconde en el gran teatro del mundo.
Dª Esperanza Aguirre ha sido inadvertidamente oída por el gran público cuando se presentaba ante círculos de próximidad a los que habitualmente no tiene acceso la expectante ciudadanía. Como todo hijo de vecino ha dejado ver un momento de su figura personal que no se ajusta perfectamente con su imagen pública. Esto, como decía, es lo común y nada hay en esa disonancia que haya de reprobrarse. Pero así como no lo reprobamos - como haría el moralista abstracto que en su indignada actitud esconde de hecho, un neo-catarismo radicalmente hipócrita - sin embargo, tratamos de aprender lo que esta oportunidad nos ofrece, en la medida en que nos permite completar nuestra imagen del verdadero rostro de la excelentísima presidenta.
Por mi parte, al margen del contenido de unas frases atrapadas en uno u otro momento, referidas o no a algún adversario político o una situación específica, me sorprende el contraste entre la voz meliflua que alaba la que llama excelencia educativa y el bilingüismo eficaz, y el durísimo susurro que alude al hijoputa o al puto duro. Si al menos nuestros ineducados oídos hubieran escuchado el inconfundible fuck off! o el kiss my ass! de la hermosa lengua de los piratas... No ha sido así, Aguirre ha pronunciado un muy castizo título, que nos da idea de la dureza de su persona, aviso importante tanto para su administrada ciudadanía cuanto para sus adversarios y enemigos políticos. Es muy posible que lo que aquí se revela no estuviera oculto, pero su contundencia es indudablemente un nuevo dato.

22/6/11

A propósito del 15 de mayo.

Anda revuelto el corral mediático.Detrás de la crítica detectan el rostro de Carlos Marx y se burlan, soberbios, del desastrado aspecto que, al parecer, muestra su cadáver. Me parece que en su soberbia dejan ver el miedo que los acosa. Mucho más templado, en todos los sentidos, el maestro reaccionario D. Nicolás Gómez Dávila sabía que, respecto del marxismo caben dos errores simétricos, de un lado despreciar lo que enseña, de otro creer lo que promete.No conocen su enseñanza y podrían llegar - tan liberales ellos - a creer en sus promesas. Su liberalismo sólo será potente, como la doctrina reaccionaria de Gómez Dávila, si la llama marxista lo acendra. (Pido disculpas por tan intolerable paráfrasis).

17/6/11

Alberto Buela

A propósito de esta milonga del día E, que es el día de hoy y tiene nombre de Plan.

Alberto Buela se titula arkagueuta, acordándose de que Platón se nombra con ese término. "Eterno comenzante". Al margen de esta designación, me interesa su interés por la metapolítica.  
Acaso por este interés compartido he escogido de este arkagueuta, que ofrece aquí sus rebanadas de realidad, la siguiente: Un instrumento internacional sin políticas de Estado.

24/2/11

ubinam gentium sumus...

Pido disculpas por traer aquí una nota extraída de la nada recomendable prensa diaria. El ministro de defensa del gobierno alemán ha sido acusado de plagio. Su tesis doctoral, presentada en la Universidad de Bayreuth, ha sido desechada por contener en torno a diez páginas copiadas, sin mención de las fuentes. La ironía empieza por el nombre mismo del ministro: zu Guttenberg. 
Pero lo más sorprendente es el tratamiento que la noticia tiene entre nosotros. No nos resulta comprensible que haya tenido lugar una descarnada sesión de preguntas y acusaciones en el Bundestag por semejante acción. Lo entenderíamos, al parecer, si respondiera a errores en la guerra de Afganistán o a los casos de abuso en cierto buque escuela...
El desorden en nuestra estimativa es sólo un momento más de la completa corrupción en la que nos encontramos. En la balumba sin estructura de nuestra existencia disponemos prioridades en casillas separadas, según una analítica carente de criterio. Un grado tal de corrupción no parece haberse alcanzado en la Alemania de nuestros días, como muestra, precisamente, el rigor con que se trata la grave acusación de la que Herr Karl Theodor zu Guttenberg es objeto. Supongo que, entre nosotros, Platón será juzgado un imbécil cuando afirma que la corrupción de la ciudad comienza por la música.

31/3/10

De paso

Vengo de oír, de pasada, que un juez que entiende en no se qué caso de corrupción, señala  de paso en su escrito, que el mentado y supuesto corrupto: " ha venido a burlarse de los simples mortales".
Perfectamente lego en materia jurídica, no deja de sorprenderme la arrogante pluma del también presunto técnico, que ha de ser el juez. Estas excelencias, quiero decir excrecencias, de estilo no parece que se adecúen a un auto judicial, si esto ha de ser un escrito técnico cuyo objetivo sea establecer una verdad netamente jurídica, esto es, según formas y procedimientos que espero, desde mi ignorancia en asuntos jurídicos, completamente ajenas a estimaciones subjetivas, aunque el sujeto sea un soberbio magistrado. 
Por lo demás, y puestos a juzgar, más allá del Derecho, al mentado y supuesto corrupto no le cuadra lo de simple burlador, aunque sólo fuera porque la burla no siempre es delito. Yo prefiero ahorrarme calificativos, no sólo porque no soy juez, sino también porque suelo ser muy mal hablado. Vale


PS. Y, por lo visto, el asunto no se queda aquí: Véase

15/12/09

Luminoso Antiedipo

"El amor está por encima del dolor y, por tanto, que es mejor sufrir dolor con tal de estar enamorado, con tal de querer. Y, por tanto, es la contrafigura de la actitud preventiva que siempre tiene el hombre freudiano, que siempre está buscando esconder su responsabilidad mediante el mínimo esfuerzo. Pues bien, éste es un villancico en que se apuesta por el máximo esfuerzo" (J. B. Fuentes)

Tras una nocturna entrevista a Juan B. Fuentes amanece el siguiente villancico de Juan Del Enzina. 


Mas vale trocar…


Más vale trocar
placer por dolores
que estar sin amores.

Donde es gradecido
es dulce el morir:
bivir en olvido,
aquél no es bivir.
Mejor es sufrir
pasión y dolores
que estar sin amores.

Es vida perdida
bivir sin amar,
y más es que vida
saberla emplear.
Mejor es penar
sufriendo dolores
que estar sin amores.
La muerte es vitoria
do bive afición,
que espera haver gloria
quien sufre passión.
Más vale presión
de tales dolores
que estar sin amores

El qu’es mas penado
más goza de amor
que el mucho cuidado
le quita el temor.
Assi qu’es mejor
amar con dolores
que estar sin amores.

No teme tormento
quien ama con fe
si su pensamiento
sin causa no fue.
Haviendo por qué,
más valen dolores
que estar sin amores

Amor que no pena
no pida placer
pues ya le condena
su poco querer
Mejor es perder
plazer por dolores
que estar sin amores.
 


26/11/09

Entrevista


Entrevista a Juan B. Fuentes en relación con su notable presentación pública: La Impostura Freudiana. Encuentro. Madrid. 2009. Crítica de la modernidad, con Freud debelado.


Juan B. Fuentes. La impostura freudiana.

19/10/09

De paso

Un pasaje de una breve entrevista publicada en ABC, sombreada de exactitud.

"—Pero cuesta trabajo creer que desde un Ayuntamiento progresista se tomen esas medidas prohibiendo la libertad de reunión…
—No me cuesta trabajo en absoluto. Los progresistas y los liberales son intransigentes. Solo hace falta leer a Galdós y entender a Baroja cuando lo definía como fraseología masónica."

17/10/09

The Road

Estoy leyendo con enorme dificultad la novela La Carretera, de Cormac McCarthy. Dificultades para soportar el texto: doloroso y desesperanzado. No queda un mínimo rastro de esperanza, pese a que se alude al vínculo del padre y su hijo como último eco del mundo. Arrasado, inhabitable, desolador, no puedo dejar de recordar una de esas frases abismales y sucias, que he oído atribuir a J. P. Sartre: "El infierno son los otros". En el desierto sin matices que presenta McCarthy los otros no pueden adjetivarse. Carecen de nombre en cualquier idioma humano. El espacio asfixiante que se dibuja es milimétricamente la contrafigura del mundo: no hay enemigos, sino figuras antropomórficas del mal sustantivo. Los restos arruinados de las viviendas, antes hogares, figuran como espantosos baluartes del inmundo. Nada de esto resultaría aterrador de no contar con los protagonistas - un padre y su hijo, apenas un niño - en cuya simple existencia radica el elemento de ficción del texto. La anti-atmósfera del libro no toleraría la subsistencia del más mínimo resto de un vínculo afectivo semejante al que sostienen los personajes. El resto sólo enfatiza componentes realísimos y eficaces de nuestro presente: la ficción es aquí la esperanza.
Sólo los ciegos se negarán a ver la patente realidad del mal entre nosotros, no es pesimismo pero tampoco un optimismo vacío que es hoy ya una auténtica locura o efecto de la más neta estupidez.
Con un sacrificio que apenas puedo medir trataré de llegar al final del libro. Las solapas recogen la voz de un crítico que afirma la presencia en el texto de un fundamento para la esperanza, con lo ya visto me basta para estimar el error del crítico. De otro modo habría que concluir que McCarthy acaba haciendo increíble su narración, lo que no es buen signo en una novela de ficción. Diré, entre paréntesis, que tras avanzar unas páginas retorno al Kempis (todavía no toco el Evangelio) que apenas puede purgar la infección.  Espero, sin embargo, que el tiempo me deshaga de la angustia pero nada puede liberarnos del terror que produce, a día de hoy, la simple realidad. Pero hoy es posible todavía prepararse para la batalla: cotidiana, ancestral, y dolorosa.

7/9/08

Barbarie vertical.



Han intentado exhumar el cadaver de Julio Robles y han profanado su tumba. Como muchos recordarán el toro Timador le cogió horriblemente el 13 de agosto de 1990 en el coso de Béziers. Un traumatismo del raquis cervical le mantuvo postrado hasta 2001, año de su fallecimiento. Algunos recordamos y recordaremos su valiente tauromaquia.
No somos entendidos en este arte, pero nos parece indiscutible que la valentía es un elemento irrenunciable en su práctica. Hemos escuchado a tertulianos de salón criticar a José Tomás porque, al parecer, es cogido a menudo, lo que indicaría un defecto de su técnica. Pero estos Sres. desconocen lo que es un animal en general, y, desde luego, jamás han tratado con un toro. Entienden este arte como una técnica, como una cuestión de cálculo de suerte que la cogida viene a parecerles un error mecánico, un fallo de procedimiento que el perito en la técnica taurina habría podido evitar. El valor para el dotado de una técnica perfecta estaría de más. Pero no, Sres. la tauramaquia no es ciencia, ni técnica, es un arte que incluye un sacrificio y en el que la valentía es constitutiva de su ejercicio porque la vida ha de estar allí siempre expuesta aunque, desde luego, no de cualquier manera. No es uno de esos deportes extremos, ni es tampoco un modo paradójicamente brutal de tratar al animal al que no simplemente se mata - pásense por los mataderos, industrias de embutidos o en general por las fábricas de alimentos y comprenderán qué significa producir carne 1 -  sino que se le sacrifica. La relación con la víctima sacrificial incluye siempre un vínculo numinoso, algo al menos distinto de la relación productiva del matarife con la res. 
Pero el caso es que un animal parlante ha escrito sobre la tumba del torero su consabida consigna y ha tratado de exhumar sus restos mortales. Sólo quien ignora qué es un sacrificio, puede cometer un sacrilegio; pensando, acaso, que ha llevado a cabo un acto reivindicativo, un gesto de justicia. En el orden naturalista y democrático de nuestro tiempo los restos mortales del maestro Julio Robles, serán vistos como un amasijo en descomposición, así como estos amantes de los animales ven en el toro un organismo sangrante. Incluso considerarán su sacrilegio algo menor dado que el cuerpo exhumado es ya un resto cadavérico que no sentirá placer, ni dolor; mientras el animal mugiente es todavía un organismo capaz de sentir tales placer y dolor.

Para estos animales parlantes la vida se articula íntegramente sobre estos goznes: placer y dolor. No podrían entender - dirán que hablamos de vieja metafísica - que la vida humana trasciende la mera biología. Pese a la distancia que pueda haber del bárbaro sacrílego al tertuliano existe una honda conexión entre una concepción mecánica de la tauromaquia, que reduce el arte a técnica, degradando el elemento sacrificial y numinoso a cuestión metodológica, como si trataramos de ciencia natural, y el sacrílego inconsciente. Obscurecido el componente metafísico no puede verse en la tauromaquia otra cosa que un método cruento de matarife, pero tampoco puede verse en nuestros restos mortales otra cosa que un triste amasijo. ¿Qué contemplaremos ante el cuerpo vivo del hombre? ¿qué será la dignidad si no un balance positivo en la entrada de los placeres?.
Esperemos que pueda descansar en paz el maestro y que Dios le tenga en su seno.


1. Nota. Puede verse el documental de Nikolaus Geyrhalter Unser täglich Brot.

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