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18/9/11

A. L. Huxley "!Menudo Mundo Nuevo ¡" 1931

"“Our Ford-or Our Freud, as, for some inscrutable reason, he chose to call himself whenever he spoke of psychological matters-Our Freud had been the first to reveal the appalling dangers of family life.The world was full of fathers-was therefore full of misery; full of mothers-therefore of every kind of perversion from sadism to chastity; full of brothers, sisters, uncles, aunts-full of madness and suicide. (...)
“Though you probably don’t know what those are,” said Mustapha Mond.
They shook their heads.
Family, monogamy, romance. Everywhere exclusiveness, a narrow channelling of impulse and energy.
“But every one belongs to every one else,” he concluded, citing the hypnopædic proverb.
The students nodded, emphatically agreeing with a statement which upwards of sixty-two thousand repetitions in the dark had made them accept, not merely as true, but as axiomatic, self-evident, utterly indisputable. (...)
“Think of water under pressure in a pipe.” They thought of it. “I pierce it once”, said the Controller. “What a jet!” He pierced it twenty times. There were twenty piddling little fountains.
“My baby. My baby .!”
“Mother!” The madness is infectious.
“My love, my one and only, precious, precious .”
Mother, monogamy, romance. High spurts the fountain; fierce and foamy the wild jet. The urge has but a single outlet. My love, my baby. No wonder these poor pre-moderns were mad and wicked and miserable. Their world didn’t allow them to take things easily, didn’t allow them to be sane, virtuous, happy. What with mothers and lovers, what with the prohibitions they were not conditioned to obey, what with the temptations and the lonely remorses, what with all the diseases and the endless isolating pain, what with the uncertainties and the poverty-they were forced to feel strongly. And feeling strongly (and strongly, what was more, in solitude, in hopelessly individual isolation), how could they be stable?”
 
(Aldous L. Huxley Brave New World. 1931)

13/9/11

Houellebecq 2011

"Por haber frecuentado largo tiempo a criminales, podía asegurarle que se trataba de los individuos más maquinales y previsibles concebibles. En la casi totalidad de los casos mataban por dinero, sólo por dinero; por otra parte, era el motivo de que fuese tan fácil capturarles. Por el contrario, casi nadie, nunca, había trabajado exclusivamente por dinero" p. 290

"¿Cuántas veces en toda su carrera se había ocupado de un crimen no motivado por el dinero? Podía contarlas con los dedos de una mano. En un sentido era tranquilizador, demostraba que el mal absoluto era raro en el ser humano." p. 322

27/8/11

F. M. Dostoyevski.

 "....La cabeza no se ha perdido pero lo que tenía dentro, eso sí. ¿Por qué me miras con este aire de crítica?
- ¿A qué te refieres Mitia?
- A las ideas, las ideas, ¡eso es! A la ética ¿Qué es la ética?
- ¿La ética?, preguntó sorprendido Aliosha.
- Sí, creo que es una ciencia ¿verdad?
- Sí, tal ciencia existe... sólo que... yo, lo confieso, no puedo explicarte de qué ciencia se trata.
- Rakitin, lo sabe. ¡Sabe muchas cosas ese Rakitin, mal rayo le parta! Monje no será. Quiere ir a Petersburgo. Allí, dice, se dedicará a la crítica, pero a la crítica noble. Bien, quizá llegue a ser algo útil y haga carrera. ¡Oh esa gente es maestra en lo de hacer carrera! ¡Al diablo con la ética! Pero yo, Aléxei, estoy perdido ¡estoy perdido, hombre de Dios! A ti te quiero más que a nadie. El corazón se me conmueve caundo pienso en tí. ¿Quién era Karl Bernard?
- ¿Karl Bernard? - volvió a sorprenderse Aliosha.
-No, no se llamaba Karl, espera, me he equivocado: Claude Bernard ¿Quién era? Trataba de química ¿no?
-Debía de ser un sabio - respondió Aliosha - pero te confieso que tampoco de él podré hablarte mucho. Sólo he oído decir que es un sabio, no sé nada más.
- Bueno, al diablo con él tampoco yo lo sé - soltó Mitia - Será algún canalla, es lo más probable; todos son unos canallas. Pero Rakitin subirá, Rakitin es de los que pasan por una rendija, también es un Bernard. ¡Oh esos Bernard! ¡Cómo se han reproducido!
- ¿Pero qué te pasa? preguntó Aliosha insistente.
- Quiere escribir un artículo sobre mí, sobre mi caso, y dar comienzo, así, a su papel en la literatura; por esto viene, él mismo me lo ha explicado. Piensa escribir algo con una determinada tendencia: "tenía que matar corroído por el medio", sostiene, según creo, y así sucesivamente, según me ha explicado. Tendrá un matiz socialista, dice. Al diablo con él; si quiere que el artículo tenga un matiz, que lo tenga, a mí me importa un bledo. A nuestro hermano Iván no le quiere, le odia; a tí tampoco te trata con muchos miramientos. Yo no le echo porque es un hombre inteligente. Sin embargo está demasiado engreído. Hoy le he dicho: "Los Karamázov no son unos canallas, son unos filósofos, porque todos los rusos auténticos son filósofos, pero tú, aunque has estudiado, no eres más que un plebeyo no un filósofo". Se ha reído, con algo de rabia. (...)
- ¿Por qué estás perdido? ¿No me lo acabas de decir? - le interrumpió Aliosha.
- ¿Por qué estoy perdido? ¡Hum! En el fondo... si he de tomarlo todo en consideración, me da pena Dios. ¡ Por esto estoy perdido!
- ¿Cómo que te da pena Dios?
- Imagínate: ahí, en los nervios, en la cabeza, es decir, en el cerebro, esos nervios (¡al diablo con ellos!)... Hay como unos rabitos, los nervios esos tienen unos rabitos, y tan pronto como se ponen a vibrar... quiero decir, verás, yo miro algo en los ojos, así, y esos rabitos empiezan a vibrar... y no bien vibran, aparece la imagen, y no aparece enseguida, sino que pasa un instante, un segundo, y se presenta así como un momento, quiero decir, no un momento (al diablo el momento), sino la imagen, es decir, el objeto o el suceso, y entonces, diablo, es por esto por lo que veo y luego pienso... hay rabitos, y de ningún modo porque tengo alma y yo esté hecho a imagen y semejanza, que todo esto son tonterías. Todo esto, hermano, me lo explicó ayer Mijaíl y sentí como una quemadura. ¡Es admirable, Aliosha, esta ciencia! Surgirá un hombre nuevo, esto lo comprendo - ¡De todos modos, me da pena Dios!
- Esto ya es algo - repuso Aliosha.
- ¿Que dé pena Dios? ¡la química, hermano, la química! No hay nada que hacer, reverendo, apártese un poco ¡la química pasa!. Rakitin no quiere a Dios, ¡no lo quiere! ¡Este es el punto flaco de esta gente! Pero lo disimulan. Mienten. Hacen comedia. "Bien, ¿expondrás todo esto en tu sección de crítica? le he preguntado. "De manera clara no me dejarán" ha contestado riéndose. "Pero, le he preguntado, ¿qué será del hombre después, sin Dios y sin vida futura? ¿Así ahora todo está permitido, es posible hacer lo que uno quiera?". "¿Y tú no lo sabías?", me ha dicho. Se ha reído. "A un hombre inteligente, dice, todo le está permitido, el hombre inteligente sabe pescar en seco; en cambio tú, dice, has matado y has caído en la ratonera, ¡por eso te pudres ahora en la cárcel!. ¡Me lo dice así el muy cerdo!. Antes, a los que hablaban así los ponía de patitas en la calle, en cambio ahora escucho. El caso es que también dice cosas sensatas. Y escribe bien. Hará cosa de una semana empezó a leerme un artículo, entonces copié tres líneas adrede, verás, espera, aquí están.
Mitia se sacó rápidamente un papelito del bolsillo del chaleco y leyó.
- "Para resolver este problema, es necesario ante todo colocar la propia personalidad en oposición a la realidad toda" ¿lo comprendes?
- No, no lo comprendo - dijo Aliosha.
- Yo tampoco lo comprendo. Es oscuro y embrollado pero resulta inteligente. "Ahora todos escriben así, dice, porque tal es el medio"..." (F. M. Dostoyevski. Los hermanos Karamázov)

19/8/11

Teología elemental.

"....porque el socialismo no es sólo la cuestión obrera o del denominado cuarto estado, sino que es - ante todo - la cuestión del ateísmo, de la plasmación moderna del ateísmo, es la cuestión de la torre de Babel que se construye precisamente sin Dios no para alcanzar los cielos desde la tierra, sino para hacer bajar los cielos a la tierra" (F. Dostoyevski)

24/7/11

Unzeitgemässe Gestalten

Hay figuras intempestivas, impropias de nuestros días, que tienen en su contra toda la potencia del tiempo nuevo. Pero su resistencia indica que la aparente fuerza de la modernidad es sólo máscara de su feble estructura desmoralizada. La quijotesca delgaldez de la figura significa una voluntad que consume toda la energía en su acto de afirmación. Y es el cuerpo afirmativo de la negativa sombra nietzscheana: su elegante gravedad desmiente la presunta levedad de bailarín del superhombre. Nada menos que todo un hombre, por decirlo con Unamuno.
Salud.

21/7/11

Perestroika (2)

El final de la Unión Soviética supuso efectos históricos de enorme alcance, pero en el terreno educativo no puedo dejar de recordar que coincidió con la implantación de la LOGSE. Los acontecimientos históricos de primera magnitud arrastran una gran cantidad de alteraciones menores, en concurrencia con líneas de causalidad de muy diversos órdenes. Así pues, entiendo que el final de la URSS remótamente coadyuvó a la transformación de nuestro modelo educativo: diversificación creciente, introducción de contenidos ultramodernos, psicologización y tutorización cívica de la población...  Ese modelo ha ido acentuando su inconsistencia con los años, siempre en la atmósfera del final del mundo histórico y la era del paraíso liberal o democrático, que la victoria del "Mundo Libre" había hecho posible.
Los elementos nuevos de la situación educativa crecían en la atmósfera psicopedagógica y suponían - en general - una liberalización educativa: optatividad, atención psicológica "personalizada", relajación disciplinaria... todo ello unido a la terrible infección relativista sobre los contenidos histórico-filosóficos de la vieja tradición. Esta relativización, por lo demás parte de un proceso multisecular, es un elemento ideológico esencial para hacer pasar la liberalización eductiva en cuestión. Además, por entonces tales contenidos tradicionales se vincularon al franquismo, delatándose un criptofranquismo ubicuo, que sirvió para demoler contenidos cuya raíz - constitutiva de la vieja Europa - se encontraba a muchos siglos de distancia de nuestra guerra civil. Se trataba de un ataque en forma a la tradición, de la que han participado, también y por supuesto, los liberales que, sin embargo, aún aceptaban llamarse conservadores. En fin, entre socialdemócratas y liberales pseudoconservadores (las fuerzas que han gestionado en Europa el resultado de la gran guerra durante los últimas siete décadas) han ido hundiendo los, en cualquier caso, residuales contenidos histórico-filosóficos de la educación tradicional; y así hemos llegado a la actual coyuntura. En otros países, en los que el proceso es anterior, dado que aquí el franquismo supuso una anomalía de treinta años, se preservaron en contextos de laboratorio auténticas élites, todavía consagradas al estudio en su sentido clásico, élites que han ido sucumbiendo parsimoniosamente. En España esas minorías han carecido del carácter artificial y elitista de las momias europeas de la cultura, pero han ido desapareciendo con la extinción misma de sus vidas individuales en los últimos treinta y cinco años de democracia coronada. Eran además fácilmente reos de la eficaz acusación de criptofranquismo. Hoy ya no queda casi nada.
Cuando leo que la reestructuración actual de la educación pública suprime las tutorías... casi sufro un espejismo. Sería hermoso erradicar las tutorías y con ellas a los profesionales de la orientación y todo el caldo insubstancial del pedagogismo moderno. Pero el espejismo dura un instante, es una medida sin gravedad, un elemento más en la reconversión económica del sector. La nueva reestructuración es una explosión relativista final que ha de conducir a la perfecta liberalización de la educación, sometida fielmente a las exigencias del mercado.
Cito a uno de los anómalos supervivientes de nuestro pasado inmediato, cuya lectura recomiendo encarecidamente a los profesores de secundaria en nuestro actual verano de militancia. Escribió Rafael Sánchez:

"Parece que sigue estando en discusión la dualidad entre enseñanza pública y enseñanza privada. Al distinguir la segunda con la sola determinación de "privada" se pasa en silencio el rasgo en que habría que haber puesto antes el acento: "de pago". Como tal discusión se ha centrado en la reivindicación del derecho de la libertad de enseñanza, se ha dejado de lado el factor principal: que los papás y las mamás que reclaman libertad de elegir para sus hijos la enseñanza que crean conveniente tienden a mandarlos a "colegios de pago". Sólo los de mi ya avanzada edad recordarán el enorme valor que tenía la fórmula "Un muchacho educado en los mejores colegios de pago", como una credencial cotizadísima no sólo para lograr un puesto, sino incluso para contraer matrimonio La diferencia está en que mienstra hoy hay muchos colegios de pago, y que pueden por tanto contratar profesores más caros, que están en manos de laicos, en mi tiempo casi todos los colegios de pago eran de religiosos. Y esta diferencia aparejaba, además, lo siguiente: un colegio de jesuitas, por ejemplo, sacaba todos su profesores, salvo raras excepciones, de la propia Compañía de Jesús; profesores, que, al estar sometidos al voto de pobreza, no recibían remuneración alguna, de modo que los colegios de pago de los jesuitas, por mucho que la Compañía se reservase un mayor o menor porcentaje de ganancia para las atenciones y finalidades de la propia institución, podían mantener los precios a un nivel por lo menos relativamente bajo, aparte de admitir un cierto número de becarios. (...). Por otra parte, estaría muy equivocado el que pensara que aquellos profesores jesuitas, sin salario alguno, fuesen mínimamente incompetentes en sus asignaturas respectivas, por el contrario, yo mismo habiendo estudiado cuatro años en el internado de Villafranca de los Barros, puedo dar fe de la excelente calidad académica que en todas las asignaturas exigían y lograban los jesuitas de su profesorado... (...)...
Como quiera que sea, hay que decir que los colegios de pago religiosos, ajenos por lo menos en principio, al furor de lucro, nunca podrían haber elevado sus matrículas hasta los niveles de la escala de precios que los actuales colegios de pago de carácter laico, y por tanto con el pleno derecho de regirse pro el puro criterio de la maximización del beneficio empresarial, pueden llegar a permitirse alcanzar. (...). ....estos colegos de pago laicos, en cuanto empresas privadas plenamente modeladas con arreglo al principio liberal del beneficio, podrían llegar a multiplicar por 5 o por 50, a través de los precios de matrícula, la profundidad del escalón económico y social que antaño se interponía entre "la niñas de pago" y las "gratuitas". No queda más que defender la enseñanza gratuita, que hoy por hoy se nos ofrece como enseñanza pública estatal, pero teniendo en cuenta que los que propugnan la libertad de enseñanza no sólo apoyan en su nombre la existencia de enseñanza privada, sino que también coinciden en gran parte con los apologetas del "Estado mínimo"... .
(...)Al fomentar con una propaganda cada vez más insistente, una desconfianza generalizada hacia las instituciones estatales, es sólo una ficción - que hasta los propios "antiestatistas" se creen de buena fe - la de que lo que se está haciendo es tratar de liberar a los individuos del carácter opresivo, "dirigista", del Estado (...), lo que se logra, en realidad, es inducir una actitud de retraimiento antisocial, de recelosa y atemorizada prevención frente a todo ámbito de vida pública, como debería ser precisamente, en grado máximo, el de la enseñanza.(...).... lo que en verdad se manifiesta no es sino la presión de una economía privatizante por disolver - en un circuito de realimentación positiva, efecto y causa de sus propias consecuencias - los últimos residuos de socialidad y vida pública. Halagando aquel triste ... fetiche de la Ilustración: "la autonomía del individuo", con el espejuelo del derecho de cada cual como contribuyente y como consumidor, en lo que se termina es en desalojar la plaza pública y enclaustar a los individuos en la estrechez psicológica y mental de su privacidad.
De la ya mencionada invasión de lo público por lo privado, la manifestación más ostensible y más sangrante y que agrede y corroe más fuertemente el carácter eminentemente público que deberían tener las relaciones de enseñanza es la práctica consuetudinaria, establecida en los últimos 20 o 30 años y hoy no sé si hasta jurídicamente sancionada, del derecho de intervención que se concede a los papás y las mamás de los alumnos, no sólo en los colegios de pago, sino también, aunque no sé en qué grado en los colegios o institutos públicos, para coprotagonizar con los profesores las tareas de la enseñanza" (Rafael Sánchez Ferlosio. Borriquitos con chandal. En: La hija de la guerra y la madre de la patria. Destino. Barcelona. 2002, págs.17-45)

Añadiría que la presencia de la función orientadora y de la tutoría supone no ya una invasión, sino una conversión de la labor pública en ejercico psicológico y formal de atención privada. Añadiría que sólo disponiendo el proceso que señala Ferlosio en perspectiva histórica, y por lo mismo política, podríamos llegar a entender el presente al que nos vemos traídos. 

2/7/11

Diez años, un siglo.

En un texto, cuyo interés es difícil exagerar, figura al paso una referencia que, hecha a poco más de diez años, resulta hoy remota, como escrita en los viejos tiempos de la metafísica. En el año 2000 publicó H. G. Gadamer:
"Claro está que las ciencias del espíritu también se han visto arrastradas por el ideal metodológico moderno hacia una severa disciplina, con lo que han acabado por regirse según el modelo científico de las ciencias de la naturaleza. Quien no esté ciego reconocerá incluso que la progresión técnica de nuestra época está ejerciendo sobre las ciencias del espíritu una influencia cada vez más fuerte. No hay más que ver los métodos y la fraseología de esas ciencias. Habría ya que preguntarse si en la segunda mitad del siglo XX no se ha producido en ellas un corrimiento que, como siga así, acabará por hacer obsoleta la propia denominación de "ciencias del espíritu". Me refiero a la cantidad cada vez mayor de matemáticas y estadística que se encuentra en ellas, y que está dando un nuevo aspecto a algunas, sobre todo a las ciencias sociales. En algunos casos, por ejemplo, a la hora de organizar academias científicas, se empieza por llamar a las ciencias del espíritu "ciencias histórico-filológicas" 1 . Esto en otro tiempo, podría fácilmente haberse tomado como equivalente genérico del conjunto de ellas. Ahora en cambio, con las nuevas tendencias, esto ya no es tan seguro." (H. G. Gadamer)

1 Entre nosotros se las nombra dolorosamente:"Humanidades Contemporáneas".

19/2/11

¿Funciona, de hecho, la psicología empírica como una fenomenología del comportamiento?

A finales de los años ochenta se planteaba esta cuestión Juan B. Fuentes, con ocasión de la edición española de la obra de E. Brunswick (1903/1955). El breve estudio que lleva este título, publicado como pórtico a la traducción de la obra de Egon Brunswick (The Conceptual Framework of Psychology), es la raíz de una importante obra en curso. 
De entre la literatura fenomenológica o afín a la fenomenología podrían, sin duda, extraerse páginas en defensa de la afirmativa respuesta a esta cuestión. Hallo ahora, de pasada, un lugar de interés en la obra recientemente traducida de Günther Anders que me remite a aquella cuestión y multiplica las indicaciones relativas no sólo al estatuto gnoseológico de la psicología, sino - a partir de aquí - también a la figura de una gnoseología general.
"12. Refutación de la objeción. a) Ninguna expresión es "sólo metáfora"
 Empezamos con el reproche de que nos dejamos engañar por una metáfora.
¿En qué consiste ese reproche? ¿Qué significa la afirmación de que una descripción de una realidad psíquica es "exclusivamente metafórica"? ¿Existe algo así?
¿Es el hombre que llamamos "claro", realmente "claro" sólo en sentido figurado? ¿Es la melancolía (Schwermut: ánimo pesado) sólo una expresión figurada? ¿Es figurada porque "pesado" se aplica sólo a objetos físicos? ¿Por qué sólo a estos? ¿Dónde está dicho que el significado "pesado" se haya establecido para caracterizar cualidades físicas?.
Cuando los psicólogos desacreditan el valor predicativo de estas expresiones y admiten, con voluntaria resignación, que saben exactamente que no hay que tomarlos demasiado en serio cuando utilizan esas expresiones metafóricas, lo hacen no tanto por una reflexión metódica real sobre la esencia de sus objetos cuanto porque están amedrentados por el rigor y la autoridad que ellos mismos reconocen a sus hermanas mayores, las ciencias de la naturaleza. Y de esa manera se equivocan, pues la esencia de sus objetos, los psíquicos, pierde totalmente su sustancia sin su carácter lingüístico: la manera como una realidad psíquica es descrita por el alma pertenece a la esencia de esa realidad misma. Cuando el alma melancólica es descrita como "pesada" y se reconoce en esta palabra, con cuya ayuda se hace entender por sus congéneres, eso es una prueba de que el "ánimo" de la melancolía se siente efectivamente como "pesado". La idea de no ver en la expresión nada más que una etiqueta pegada a la melancolía y extraída de una realidad de otra preveniencia, parte del presupuesto tácito de que el alma encuentra sus expresiones de la misma manera que la industria los nombres de sus artículos de marca. La descripción es más bien una parte real de la melancolía misma. Y si se admitiera que se tratara de etiquetas extraídas y pegadas, el hecho de que el alma opte por ésta y no otra etiqueta para caracterizar su propia situación, demostraría que se reconoce de hecho en ella.
Dicho de otra manera: la desconfianza ante las metáforas se basa en el error, que se reconoce como válido sin más, de que las diversas provincias del conocimiento son autónomas y se hallan herméticamente cerradas entre ellas y de que el pequeño tráfico fronterizo entre esas provincias está prohibido al menos para los expertos, es decir, para los científicos. Huelga demostrar que tal psicología es absurda, que las expresiones importadas supuestamente de provincias tan extrañas son comprensibles sin más. Y viceversa: el hecho de als expresiones importadas supuestamente de provincias extrañas sean comprensibles sin más demuestra que las fronteras están muy abiertas.  En la vida cotidiana el científico tampoco puede arreglárselas un solo momento sin las metáforas que ha desacreditado; y tampoco es capaz de cuestionar que al menos estas cumplan de la manera más notable esa función sustitutiva de transmitirnos algo comprensible a posteriori sobre fenómenos, que se oponen a una formulación "no metafórica". Este hecho debería hacernos recelar, pero no de las metáforas - eso es lo que hace todo principiante, que sólo ha oído campanas del rigor de las ciencias - sino ser recelosos contra la legitimidad de nuestro recelo contras las metáforas. Está fuera de lugar quejarnos de que no llegamos a la realidad del alma a causa de que el lenguaje es "sólo metafórico"; al contrario, precisamente, en el factum de la metáfora tenemos a disposición uno de los rasgos más esenciales del alma misma"
(Günther Anders. La obsolescencia del hombre.Sobre el alma en la época de la segunda revolución industrial. Vol I.Pre-Textos. Valencia 2011. pág. 88 y 89)


14/1/11

Obsolescencia programada

Un fenónemo de sobra conocido, por más que se ignoren los acuerdos industriales secretos. Ahora bien, desde la doctrina de la doble formalización de los enseres y sus implicaciones sobre el campo antropológico,  el fenómeno adquiere una dimensión trágica. No visible con facilidad bajo la bendición de la abundancia.

COMPRAR-TIRAR-COMPRAR

6/12/10

N(eg)atividad

La familia se deshace y rehace en cada generación y su inextricable ambivalencia está inscrita en esta infecta naturaleza.  La familia es tan imperfecta como todo lo humano o, dicho de otro modo, es infinita en el limitado sentido negativo del término. Ya tiene como semilla un vínculo (im)posible, a saber, el amor humano de dos personas incompatibles. "Ni contigo, ni sin tí, tienen mis males remedio...". 
El alegre Defensor de la fe pudo escribir: "Si los americanos pueden divorciarse por "incompatibilidad de caracteres" no puedo concebir por qué no se divorcian todos. He conocido muchos matrimonios felices, pero nunca a uno compatible. El fin del matrimonio es luchar y sobrevivir al instante en que la incompatibilidad se vuelve incuestionable. Pues un hombre y una mujer, como tales, son incompatibles"
La familia nos pone y la familia nos quita... desde el momento mismo en que nos pone. De ahí que suframos en su seno y lejos de ella, porque cuando hemos roto los lazos es cuando más nos aprietan. Como sucede con  lo que se ama, sólo el amante tiene en plenitud el derecho de odiarla: ¡qué asco de familia!.


14/11/10

Comte

Magnífico todavía Augusto Comte, hegemónico a través del liberal-positivismo de nuestros días. Sólo hay que lamentar que se le lea tan poco. En ocasiones se encuentran en su obra, y en expresión sintética, auténticos deslumbramientos. Por ejemplo, en referencia a los dos inconvenientes morales de la ciencia: "hinchar y secar, esto es, fomentar el orgullo y desviar el amor".

6/10/10

El Valor.

Como a Borges le sorprendía el curioso nombre de un color, el colorado, me sorprende a mí el asombroso nombre de una virtud, el valor. Hay que tener valor para no negar la presencia real del Valor. La fortaleza del valor es el centro de toda virtud, que exige siempre exponerse. 
"Todo escritor o conferenciante o maestro religioso, que se aparta del peligro y no está presente allí  donde aquel está y donde el Maligno tiene su fortaleza, es un impostor..." (S.K)
Es un hermoso espectáculo contemplar en su obra el valor de un filósofo. El valor en su persona es el timbre de su gloria. Yo lo digo, únicamente, a modo de homenaje.

29/9/10

Amor y pedagogía.

"Las características excepcionales del entorno y el carácter de la juventud de Dietrich von Hildebrand atestiguan la verdad de la afirmación de la teología católica de que Gratia supponit naturam. Gracias a su privilegiado entorno, todos los hijos de los Hildebrand fueron preservados de los desórdenes psicológicos que tanto prevalecen hoy día: complejos de inferioridad (una sutil forma de orgullo), represión, falta de objetividad, insano auto-centralismo, extraños retorcimientos psicológicos, y también lo que Adolf von Hildebrand llamaba "sentimientos innecesarios" ". (Alice von Hildebrand)

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