14/6/09

La impostura freudiana.

[Ante la lectura de un texto magnífico de Juan B. Fuentes]

Aviso del porvenir.


¡Atención! ¡ Atención! Se abre una fábrica
de buenos sentimientos. ¡Atención!
¡Acudid! ¡Acudid!. La ciencia hipnótica
le ha tocado las barbas al buen Dios.

Procedimientos de excelentes médicos
pueden hacer sentir a un corazón,
en un minuto o dos, a precios módicos,
lo que guste el feliz consumidor.

Pueden hacerse los bandidos ángeles
como se hacen tortillas con jamón,
y se dan pasaportes baratísimos
para ir al reino celestial, by God!

Se hacen almas virtuosas y magníficas
de cuarenta caballos de vapor,
y lecciones se dan teórico-prácticas
para vencer a Lucifer al box.

Yo, señores, me llamo Peter Humbug
(obsecuente y seguro servidor),
y me tienen ustedes a sus órdenes,
30. Franklin Street, en Nueva York.

(Rubén Darío. Santiago, marzo de 1887)

6/6/09

En las tinieblas.

Quisiera escribir unas líneas en el estilo de Léon Bloy. Declarar en poco espacio un sufrimiento que me atraviesa y me consume. Humilde pero glorioso, acusar al mundo. No puedo, soy un vencido, serviría de tema pero no puedo ser el autor de la glosa que cifre mi derrota.
La imagen de cabecera recoge el espectáculo que me ofrece la mañana. Encerrado en un mínimo claustro amurallado, casi un zulo que apenas me defiende de la agresión, espero a que las muchedumbres de la oclocracia se hayan dispersado con la luz del día. Mis hijos se despiertan suavemente, les doy su desayuno tratando de sonreir sin mencionar a las criaturas de tiniebla. Las ventanas cerradas todavía para eludir la atmósfera de orín y vómito rancio. En ese contexto mi trabajo cotidiano resulta absurdo por una razón genérica y demoledora: no tiene sentido premeditar una ofensiva cuando tu ejército diezmado, está siendo reducido, aniquilado, destruido. Alzar la voz para exigir el silencio mínimo que requiere el estudio, en medio de la angustiada bacanal de nuestros días: labor trágica. Es maldad y es cobardía.

"Sería necesario estar privado tanto de razón como de olfato para no sentir que el cuerpo social entero es una carroña parecida a la de Baudelaire "de la que brotaban negros batallones de larvas" y cuya "hediondez era tan fuerte que, en la hierba, la amada creyó desvanecerse" Esta abominación, que sólo por el fuego puede ser conjurada, aumenta cada día con espantosa rapidez. Nos acostumbramos, haciéndose la cobardía de los unos cómplice de la maldad de los otros, y quienes más horror debieran sentir se resignan a la mugre en silencio y con los brazos cruzados. Es la bancarrota de las almas, el irreparable déficit de la conciencia cristiana.
Es pues evidente que Dios se verá forzado a renovar todas las cosas, pues realmente no hay medio ya de subsitir por más tiempo de este modo..." (L. Bloy)

24/5/09

Abba

La paternidad entraña un grave peligro: una absoluta excitación de la sensibilidad ante las capacidades del hombre y el sacrificio absoluto en aras de su actualización. Sólo una moderación de estas poderosas tendencias, que pueda evitar concebirse como traición, puede salvarnos de una rápida inmolación. Tratar de ser padre es luchar contra las profundas deformaciones del mundo y es, como tal, una tarea imposible en la que es imposible no sucumbir.
La ortodoxia ha tratado de concebir una paternidad posible en las condiciones del siglo, pero hay que contar con la Pasión. Es la dolorosísima experiencia de la salvación.

9/5/09

La Era Fármaco-Pornográfica.

El nombre de esta entrada procede de un libro que merece una respuesta: frontal, detenida, radical, compleja. Lo firma Beatriz Preciado. Testo yonqui. Espasa. 2008. La demolición del lenguaje (lenguaje-dominación, o algo así sería un término de su reserva) hace angustiosa su lectura. Cito al Magister Laetus en continuidad con esta referencia, por deshacerme de la negra angustia y del terror.

"Cuatro días antes de la aparición de la apasionada crítica del Yorkshire Post, el creador del Padre Brown había estado explicando el cosmos al arremeter contra la "próxima herejía". Chesterton afirmaba que tal herejía "va a ser sencillamente un ataque a la moralidad y en particular a la moralidad sexual". No iba a venir "de algunos socialistas sobrevivientes de la Sociedad Fabiana, sino de la exultante energía vital de los ricos resueltos a divertirse por fin, sin Papismo, ni Puritanismo, ni Socialismo que les contengan". Era una herejía mucho más peligrosa que la débil teoría del colectivismo, ya que, a diferencia de ésta, llamada al fracaso por carecer de raíces auténticas en la naturaleza humana, estaba enraizada en las profundidades abismales de la raza humana. Era una herejía "cuya flor es la lujuria de la carne, la lascivia del ojo y el orgullo de la vida". El hombre que no puede verlo era "incapaz de contemplar por la calle los signos celestiales", una nueva clase de señales del cielo: "La locura de mañana no está en Moscú, sino mucho más en Manhattan, la mayor parte se encontraba en Broadway y ya está en Picadilly".
Afirmaba que esta nueva explosión de promiscuidad había secundado anteriormente la herejía del materialismo de los siglos dieciocho y diecinueve..."
(Pearce, Joseph. G. K. Chesterton. Sabiduría e inocencia. Encuentro. Madrid.2009)

Aprovecho para recordar el tratamiento que Chesterton dio a Freud ya en 1925, es decir, cuando el padre del psicoanálisis era universalmente aclamado. Freud, sin duda, uno de los animadores del espíritu de la nueva era. El diagnóstico chestertoniano apareció en el primer número del G. K´s Weekly el 21 de marzo de 1925.

"Los ignorantes pronuncian Frud
para ponerle peros o aplaudirle.
Los bien informados pronuncian Froid
y yo sin embargo pronuncio
Fraude."

(Pearce, J. pág. 380)

21/4/09

Yo era un tonto...

Dice D. Nicolás Gómez Dávila que nadie que se conozca puede absolverse. Mi infinita ignorancia, que apenas alcanzo a concebir, me ha permitido caminar por mis días con cierta firmeza y seguridad. He habitado siempre entre los muchos - en la plétora o la plebe - y así me he sabido sancionado. Pero algún infausto azar, del que no puedo declararme responsable, me ha expulsado del caluroso seno de mi vieja sociedad.
Viajo ahora con el gesto descompuesto como por un dolor que no siento, porque no es un dolor físico, ni siquiera es natural, aunque siempre va acompañado de una mala digestión. Suelo cubrirme con la capa del reaccionario o del metafísico, resto de una vanidad que deploro. Soy en realidad un triste imbécil y no puedo absolverme. Me contrasto con la pujante juventud angloparlante, me comparo con la madurez reconciliada con el nuevo orden del mundo, y con el desprecio engaño mi eficaz autodesprecio. Carezco de las técnicas profesionales adecuadas, no estoy actualizado, apenas resulto operativo, mi rendimiento ha entrado en una espiral decreciente, mi humor adusto y seco es síntoma de una impotencia que se esconde bajo la máscara de la soberbia. Carezco de habilidades sociales, no dispongo de un círculo de relaciones... en realidad: ¿no es una huida mi exaltación de la familia? ¿qué otro lugar podría habitar?. Me juzgo capaz de resistir a la psicología porque temo el diagnóstico demoledor. Estoy obsoleto. Me consuelo pensando que soy un hombre de otro tiempo, pero esto es tan ridículo como pretenderse poseedor del cuerpo equivocado. Simplemente soy una malformación, un objeto apto para la teratología del presente. El trasunto contemporáneo de Gregor Samsa: entre escarabajo y medusa. Soy imposible: Yo era un tonto y lo que he leído me ha hecho dos tontos.

18/4/09

Imagen y Cantidad.

Ha escrito D. Nicolás Gómez Dávila:

- El mito falso no se reemplaza con tesis científicas, sino con auténticos mitos

- Sin imaginación alerta la inteligencia encalla.

- El diablo patrocina el arte abstracto, porque representar es someterse.

- No hay que buscarle significado a lo que tiene valor, porque tener significado es tener valor.

- Los dioses castigan privando de significado las cosas.

- Los gestos públicos deberían estar regulados por el más estricto formalismo para impedir esa espontaneidad fingida que tanto place al tonto.

- A las éticas formales el diablo acaba dándoles el contenido.

- Toda idea es siempre demasiado simple.

- Prédica de una encarnación, el catolicismo es pasión de lo concreto. La idea católica aspira siempre a objetividad plástica.

- La interpretación económica de la historia cojea, mientras la economía se limita a ser infraestructura de la existencia humana. Pero resulta pertinente, en cambio, cuando la economía, al convertirse en programa doctrinario de la transformación del mundo, se vuelve superestructura.

DE LA NADA, QUE AVANZA

Ese título es casi un lugar común, el desierto debiera habernos asfixiado ya. Acaso lo ha hecho. Me miro las manos, nervudas y cruzadas de v...