12/4/10

Novedad

Hay una magnífica edición de "El Príncipe" en la editorial Evergreen de Colonia, año 2009, impresa en China. El libro tiene valor de signo de nuestro tiempo. He dicho "magnífica edición" y, sin embargo, barata. Forrada en tela con la flor de Lis, símbolo de la ciudad de Florencia, sellado en su portada. Ilustraciones y papel de gran calidad: todo ello al precio no sólo asequible sino masivo, que logra imponer en el mercado la superproductividad asiática. 
Me ha parecido interesante que la obra sea justamente "El Príncipe". No dudo que ésta, como supongo que otras editoriales de origen europeo o americano, estarán deslocalizando su producción en China, es el juego del mercado al que ha quedado reducida la vieja sociedad. Pero me ha parecido casi una señal, el que haya sido la obra de Maquiavelo el primer ejemplo que hallo de esta deslocalización, por lo que toca al mercado del libro en español. La lucha económica sigue hoy estos movimientos de mercado y también la producción editorial se atiene a las reglas del nuevo "arte del poder".
Como quiera que sea, el tiempo nuevo pone en mis manos una obra fundamental, en un acabado materialmente encomiable a un precio que puedo pagar. Por lo demás, es la traducción de Miguel Ángel  Granada, cuyos derechos tuviera Alianza editorial. Acompañan a las páginas de Maquiavelo, además de una breve introducción, dos ensayos: uno de Macaulay, otro de Isaiah Berlin. El autor de la introducción es Cary J. Nederman profesor del departamento de ciencia política del College of Liberal Arts, Texas A&M University. Creo que no puede haber signo más claro, que la figura de este libro, de lo que haya de llegar a ser la filosofía en nuestros días.Es notable, entiendo, que el contenido mismo de esta obra se encuentre en el umbral de una modernidad que conduce a la magnífica materialidad masiva que en este caso lo arropa. Y digo "magnífica" en un sentido meramente económico (no me cabe duda de que  su precio es económicamente muy competitivo) en análogo sentido al que tiene en la lengua de Maquiavelo el término virtud - virtú - "sin moralina", que dijera Nietzsche.
Es notable también que Nederman insiste, una vez más, en el tópico del antimaquiavelismo de Maquiavelo, de suerte que sería inadecuada, a la luz del conjunto de su obra, la identificación de Maquiavelo con la doctrina de la Razón de Estado. Más allá de discutir esta cuestión, no me cabe la menor duda de que Maquiavelo es un autor moderno, su pretendido distanciamiento y relativismo le acreditan a los ojos del hombre nuevo. Un ejemplo casi al azar. Escribe el florentino: "Creo que esto es debido al mal uso o al buen uso de la crueldad. Bien usadas se pueden llamar aquellas crueldades (si del mal es lícito decir bien) que se hacen de una sola vez y de golpe, por la necesidad de asegurarse, y luego ya no se insiste más en ellas...". Hoy nos evitamos el paréntesis y podemos hablar sin problemas de una "magnífica vulgaridad".

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