Un arcano, sin duda, de desarrollos posteriores que, aunque afines, son problemáticos. El estructuralismo francés se ha desenvuelto en direcciones muy cuestionables. Pero escúchese al ancestro y veamos si habla o no en términos asimilables.
1972. Entrevista con Claude Lévi-Strauss.
24/1/09
22/1/09
Marcel-François Lefebvre

Perdón y Remisión
Carta de Su Santidad Benedicto XVI sobre la remisión de la excomunión de los cuatro obispos consagrados por el Arzobispo Lefebvre.
"En nuestro tiempo, en el que en amplias zonas de la tierra la fe está en peligro de apagarse como una llama que no encuentra ya su alimento, la prioridad que está por encima de todas es hacer presente a Dios en este mundo y abrir a los hombres el acceso a Dios. No a un dios cualquiera, sino al Dios que habló en el Sinaí; al Dios cuyo rostro reconocemos en el amor llevado hasta el extremo (cf. Jn 13,1), en Jesucristo crucificado y resucitado. El auténtico problema en este momento actual de la historia es que Dios desaparece del horizonte de los hombres y, con el apagarse de la luz que proviene de Dios, la humanidad se ve afectada por la falta de orientación, cuyos efectos destructivos se ponen cada vez más de manifiesto.
(...)
Por tanto, si el compromiso laborioso por la fe, por la esperanza y el amor en el mundo es en estos momentos (y, de modos diversos, siempre) la auténtica prioridad para la Iglesia, entonces también forman parte de ella las reconciliaciones pequeñas y medianas. Que el humilde gesto de una mano tendida haya dado lugar a un revuelo tan grande, convirtiéndose precisamente así en lo contrario de una reconciliación, es un hecho del que debemos tomar nota. Pero ahora me pregunto: ¿Era y es realmente una equivocación, también en este caso, salir al encuentro del hermano que “tiene quejas contra ti” (cf. Mt 5,23s) y buscar la reconciliación? ¿Acaso la sociedad civil no debe intentar también prevenir las radicalizaciones y reintegrar a sus eventuales partidarios –en la medida de lo posible- en las grandes fuerzas que plasman la vida social, para evitar su segregación con todas sus consecuencias? ¿Puede ser totalmente desacertado el comprometerse en la disolución de las rigideces y restricciones, para dar espacio a lo que haya de positivo y recuperable para el conjunto?
(...)
A veces se tiene la impresión de que nuestra sociedad tenga necesidad de un grupo al menos con el cual no tener tolerancia alguna; contra el cual pueda tranquilamente arremeter con odio. Y si alguno intenta acercársele –en este caso el Papa- también él pierde el derecho a la tolerancia y puede también ser tratado con odio, sin temor ni reservas."
(...)
Por tanto, si el compromiso laborioso por la fe, por la esperanza y el amor en el mundo es en estos momentos (y, de modos diversos, siempre) la auténtica prioridad para la Iglesia, entonces también forman parte de ella las reconciliaciones pequeñas y medianas. Que el humilde gesto de una mano tendida haya dado lugar a un revuelo tan grande, convirtiéndose precisamente así en lo contrario de una reconciliación, es un hecho del que debemos tomar nota. Pero ahora me pregunto: ¿Era y es realmente una equivocación, también en este caso, salir al encuentro del hermano que “tiene quejas contra ti” (cf. Mt 5,23s) y buscar la reconciliación? ¿Acaso la sociedad civil no debe intentar también prevenir las radicalizaciones y reintegrar a sus eventuales partidarios –en la medida de lo posible- en las grandes fuerzas que plasman la vida social, para evitar su segregación con todas sus consecuencias? ¿Puede ser totalmente desacertado el comprometerse en la disolución de las rigideces y restricciones, para dar espacio a lo que haya de positivo y recuperable para el conjunto?
(...)
A veces se tiene la impresión de que nuestra sociedad tenga necesidad de un grupo al menos con el cual no tener tolerancia alguna; contra el cual pueda tranquilamente arremeter con odio. Y si alguno intenta acercársele –en este caso el Papa- también él pierde el derecho a la tolerancia y puede también ser tratado con odio, sin temor ni reservas."
4/1/09
Declaración. Proyecto (2)
El extracto de un fragmento no es gran cosa como declaración. Además el fragmento en cuestión que suele titularse como figura debajo ("El más antiguo programa del sistema del idealismo alemán"), pero que carece originalmente de otro título que el de "Proyecto", parece ser un curioso producto: redactado por Schelling e inspirado por Hölderlin en 1795, habría sido copiado por Hegel en 1796. Este fragmento entresacado de un texto arduo, como corresponde a tal circunstancia, constituye toda la declaración, porque el resto del fragmento dispone a un idealismo romántico inaceptable, aunque no deja de ser un fragmento.
Este texto sintetiza en forma de "declaración" mi reacción a la lectura de lo que podría considerarse la posición oficial de la escuela del materialismo filosófico ante el cristianismo. Semejante posición doctrinal figura en el número 39 de la revista "El Basilisco", que es el primero cuya portada reza: "El Basilisco. Revista de materialismo filosófico". La discusión del artículo en cuestión desborda la capacidad que ofrece este lugar y este momento y, desde luego, humildemente reconozco que compromete la mía propia, es decir supone un reto que no me parece que pueda disculparse, y en cualquier reto se esconde un riesgo.
Son muchas las cuestiones que el texto de D. Javier Pérez Jara (Europa y Cristianismo: Análisis del surgimiento del fenómeno cultural cristiano y su desarrollo histórico) plantea. Y es que, en efecto, son muchos y determinantes los problemas que arrastra la oposición frontal que quiero solamente presentar aquí, confrontando el anterior fragmento de un programa idealista con el texto que concluye el artículo de Pérez Jara, y que procede de G. Puente Ojea. Éste escribe:
"Perseverar en ciertos hábitos ancestrales de fabulación y fantasía equivale a seguir confinándose arbitrariamente en el universo del mito, con grave daño generalmente para una comprensión racional y objetiva de nosotros mismos y el mundo que nos rodea"
Es evidente, creo, que la elección del fragmento idealista y su tríada de "autores" simboliza una completa oposición a la doctrina oficial del "materialismo filosófico" en relación a esta "cuestión del mito", una oposición que requeriría medir la distancia sine ira et studio. Por lo demás, guardo la impresión de que esta doctrina oficial, en cuanto publicada en el órgano que sirve de expresión al sistema, podría encontrar una oposición que no dejara de contar con buena parte de las piezas del sistema mismo, elaborado en las obras de Gustavo Bueno Martínez. Es cierto que sometidas a un proceso de resolución y composición acaso tan severo que pudiera no ser reconocido por el propio autor. Eso que, precisamente, sucede con el Dios de los filósofos según la consabida anécdota, atribuida a D. Juan Valera por el propio G. Bueno, quien afirmaba que al Dios de los filósofos no lo reconocería ni María Santísima "con ser su madre".
Este texto sintetiza en forma de "declaración" mi reacción a la lectura de lo que podría considerarse la posición oficial de la escuela del materialismo filosófico ante el cristianismo. Semejante posición doctrinal figura en el número 39 de la revista "El Basilisco", que es el primero cuya portada reza: "El Basilisco. Revista de materialismo filosófico". La discusión del artículo en cuestión desborda la capacidad que ofrece este lugar y este momento y, desde luego, humildemente reconozco que compromete la mía propia, es decir supone un reto que no me parece que pueda disculparse, y en cualquier reto se esconde un riesgo.
Son muchas las cuestiones que el texto de D. Javier Pérez Jara (Europa y Cristianismo: Análisis del surgimiento del fenómeno cultural cristiano y su desarrollo histórico) plantea. Y es que, en efecto, son muchos y determinantes los problemas que arrastra la oposición frontal que quiero solamente presentar aquí, confrontando el anterior fragmento de un programa idealista con el texto que concluye el artículo de Pérez Jara, y que procede de G. Puente Ojea. Éste escribe:
"Perseverar en ciertos hábitos ancestrales de fabulación y fantasía equivale a seguir confinándose arbitrariamente en el universo del mito, con grave daño generalmente para una comprensión racional y objetiva de nosotros mismos y el mundo que nos rodea"
Es evidente, creo, que la elección del fragmento idealista y su tríada de "autores" simboliza una completa oposición a la doctrina oficial del "materialismo filosófico" en relación a esta "cuestión del mito", una oposición que requeriría medir la distancia sine ira et studio. Por lo demás, guardo la impresión de que esta doctrina oficial, en cuanto publicada en el órgano que sirve de expresión al sistema, podría encontrar una oposición que no dejara de contar con buena parte de las piezas del sistema mismo, elaborado en las obras de Gustavo Bueno Martínez. Es cierto que sometidas a un proceso de resolución y composición acaso tan severo que pudiera no ser reconocido por el propio autor. Eso que, precisamente, sucede con el Dios de los filósofos según la consabida anécdota, atribuida a D. Juan Valera por el propio G. Bueno, quien afirmaba que al Dios de los filósofos no lo reconocería ni María Santísima "con ser su madre".
El más antiguo programa del sistema del idealismo alemán. Proyecto (1)
"(...). Al mismo tiempo oímos con frecuencia que la muchedumbre tiene que tener una Religión sensible. No sólo la muchedumbre, también el filósofo tiene esta necesidad. Monoteísmo de la Razón y del corazón, politeísmo de la imaginación y del arte ¡esto es lo que necesitamos!..."
(Hölderlin, Schelling, Hegel)
(Hölderlin, Schelling, Hegel)
30/12/08
Negar la negación
Poetas, a mi inexperto juicio grandes poetas, relacionados con el que llaman grupo Númenor, han discutido sobre la naturaleza de estas presencias electrónicas que se nombran Blogs: sobre su incidencia en sus obras, sobre la naturaleza de esta escritura en fragmentos, sobre la actividad continua o su relativa inactividad etc. Me parece de mucho interés esta discusión que, al parecer, tuvo lugar en la universidad de Sevilla. Es cierto que puede reducirse a un interés particular, debido a que sostengo esta apariencia electrónica que llamé "A Día de Hoy". Pero creo que el asunto trasciende mi limitada experiencia, aunque no fuera más que por los numerosos amigos y compañeros que dedican parte del escaso tiempo que deja nuestra moderna forma de vida a plasmar en estos escenarios sin fondo, contenidos asimismo difusos.
Convencido cada vez más del escaso eco que nuestro asfixiante medio (mortecino y amortiguador) tolera a nuestras vidas, quizás sea un modo de rasgar mínimamente la superficie para significar un instante, un modo de falsear una esperanza, vana naturalmente, escribiendo sobre agua (en imagen de Keats). En tal caso, el único gesto viril y honesto sería clausurar esta fantasmagoría y atender a lo que quede de realidad en la circunstancia de cada cual. Cabe que nada se encuentre y haya que regresar al plasma electrónico y la voz sin rostro del comentarista.
Por mi parte reconozco esta incertidumbre que resuelvo recordando que conozco a mis escasos revisores (no son lectores los que navegan sobre la superficie parcelaria de un blog) y que esto es la forma de conversación sin lustre ni esperanza que permite nuestra vida en la urbe tentacular y quebrada.
A veces, sin embargo, vuelvo la vista al texto de gran formato, de aliento amplio y recupero un instante la verdadera dimensión del trabajo filosófico... luego rastrillo un pequeño signo en este espacio atmosférico, respiro despacio para evitar la negación, y espero que la vida me dure para escribir, y no sólo plasmar respiraciones en el viento electrónico del presente sin mañana. A día de hoy...
Convencido cada vez más del escaso eco que nuestro asfixiante medio (mortecino y amortiguador) tolera a nuestras vidas, quizás sea un modo de rasgar mínimamente la superficie para significar un instante, un modo de falsear una esperanza, vana naturalmente, escribiendo sobre agua (en imagen de Keats). En tal caso, el único gesto viril y honesto sería clausurar esta fantasmagoría y atender a lo que quede de realidad en la circunstancia de cada cual. Cabe que nada se encuentre y haya que regresar al plasma electrónico y la voz sin rostro del comentarista.
Por mi parte reconozco esta incertidumbre que resuelvo recordando que conozco a mis escasos revisores (no son lectores los que navegan sobre la superficie parcelaria de un blog) y que esto es la forma de conversación sin lustre ni esperanza que permite nuestra vida en la urbe tentacular y quebrada.
A veces, sin embargo, vuelvo la vista al texto de gran formato, de aliento amplio y recupero un instante la verdadera dimensión del trabajo filosófico... luego rastrillo un pequeño signo en este espacio atmosférico, respiro despacio para evitar la negación, y espero que la vida me dure para escribir, y no sólo plasmar respiraciones en el viento electrónico del presente sin mañana. A día de hoy...
28/12/08
Navidad
La familia no es, sin embargo, una institución antropológica junto a otras, y no es susceptible de modificación merced a una ingeniería social o una política revolucionaria capaz de tratarla sin conmover la raíz de la existencia histórica del hombre. O, dicho de otro modo, no es posible configurarla según fines racionales: analizarla y reconstruirla al objeto de depurarla de su oscuridad tradicional, de sus puntos ciegos, para generar la luminosa familia sin desajustes ni neurosis, sin conflictos ni tragedia. La familia plana, laminada, allanada, es la destrucción de la familia, matriz de la singularidad. La familia no puede ser modificada sin conmover la raíz de la existencia antropológica porque la familia es la raíz trascendente del hombre. Raíz trascendente, es decir, raíz sin humus y sin germen, fondo sin fondo (Bodenlose Abgrund) con el que comienza nuestra existencia, una existencia que no procede nunca íntegramente de la familia actual que nos realiza, porque esa familia actual es la desembocadura de un linaje cuya embocadura no resultó de institucionalización, ni de creación, ni por supuesto de algún ridículo contrato. A ese fondo podrían aludir los potentes símbolos cristianos de la Sagrada Familia y la Natividad del Señor, costado icónico de los oscuros por hondos (no son luminosas las profundidades) dogmas de la Trinidad y la Encarnación.
14/12/08
Dos Parábolas
Hace ya algún tiempo nos remitió, quien puede hacerlo, a un texto clásico de la literatura terrible. Un relato de E. A Poe. de título exótico - Descenso al Mäelstrom - que se nos ofrecía como una imagen del hombre en el mundo moderno. La imagen de un vórtice de paredes de agua, capaz de atraer, succionar y destruir todo cuanto se hallara en su radio de acción, un embudo dinámico, una boca inorgánica cuyo giro demoledor tritura cuanto atrapa y en cuyas paredes en rotación se ve uno caer hacia el ojo ciego y amenazador."Mirando en torno la inmensa extensión de ébano líquido sobre la cual éramos llevados, advertí que nuestra embarcación no era el único objeto comprendido en el abrazo del remolino. Tanto por encima como por debajo de nosotros se veían fragmentos de embarcaciones, grandes pedazos de maderamen de construcción y troncos de árboles, así como otras cosas más pequeñas, tales como muebles, cajones rotos, barriles y duelas."
Superado el terror, abiertos los ojos, la curiosidad capaz de conocer la estructura de esta figura asombrosa, permite no sólo mantener una calma débil, para rendirse al curso necesario de las cosas, sino empezar a intervenir en el mismo.
"He aludido ya a la curiosidad anormal que había reemplazado en mí el terror del comienzo. A medida que me iba acercando a mi horrible destino parecía como si esa curiosidad fuera en aumento. Comencé a observar con extraño interés los numerosos objetos que flotaban ante nosotros. Debo haber estado bajo los efectos del delirio, porque hasta busqué deiversión en el hecho de calcular sus respectivas velocidades en el descenso hacia la espuma del fondo"
Del conocimiento surgiría la esperanza:
"...ocurrió que el hecho mismo de equivocarme invariablemente me indujo a una nueva reflexión, y entonces me eché a temblar como antes, y una vez más latió pesadamente mi corazón. No era el espanto el que así me afectaba, sino el nacimiento de una nueva y emocionante esperanza. Surgía en parte de la memoria, en parte, de las observaciones que acababa de hacer. Recordé la gran cantidad de objetos flotantes que aparecían en la costa de Lofoden y que habían sido tragados y devueltos luego por el Moskoe-ström. La gran mayoría de estos restos aparecía destrozada de la manera más extraordinaria; estaban como frotados, desgarrados, al punto que daban la impresión de un montón de astillas y esquirlas. Pero al mismo tiempo recordé que algunos de esos objetos no estaban desfigurados en absoluto. Me era imposible explicar la razón de esa diferencia, salvo que supusiera que los objetos destrozados eran los que habían sido completamente absorbidos, mientras que los otros habían penetrado en el remolino en un período más adelantado de la marea, o bien, por alguna razón, habían descendido tan lentamente, luego de ser absorbidos, que no habían alcanzado a tocar el fondo del vórtice antes del cambio del flujo o del reflujo, según fuera el momento"
La observación, la memoria y el análisis sirven a la salvación. Los cuerpos cilíndricos caen con una mayor lentitud hacia el ojo demoledor del vórtice, acaso tan lentamente que sean devueltos suavamente cuando la boca se allane paulatinamente. De la deducción se sigue la acción de agarrarse a un tonel de caída lenta y esperar - sobre la base del conocimiento - que la temible oquedad se colme y devuelva, saciada, los restos a la superficie de un mar ondulado.
Cabe la alternativa de entender y entregarse, con consciencia perfecta, en una especie de negativa lúcida.
"Llamé la atención de mi hermano mediante signos, mostrándole los barriles flotantes que pasaban cerca de nosotros, e hice todo lo que estaba en mi poder para que comprendiera lo que me disponía a hacer. Me pareció que al fin entendía mis intenciones, pero fuera así o no, sacudió la cabeza con desesperación, negándose a abandonar su asidero en la armella. Me era imposible llegar hasta él y la situación no admitía pérdida de tiempo. Así fue como, lleno de amargura, lo abandoné a su destino, me até al barril mediante las cuerdas que lo habían sujetado a la bovedilla y me lancé con él al mar sin un segundo de vacilación. El resultado fue exactamente el que esperaba. Puesto que yo mismo le estoy haciendo este relato, por lo cual ya sabe Ud. que escapé sano y salvo..."
Un conocimiento salvífico que realiza una completa transfiguración. Tras la entrega al torbellino en espera de que la previsión se cumpla, el experimento crucial irá, sin duda, acompañado de un temple de ánimo y un espíritu nuevo.
"Quienes me subieron a bordo eran mis viejos camaradas y compañeros cotidianos, pero no me reconocieron, como si yo fuese un viajero que retornaba del mundo de los espíritus. Mi cabello, negro como el ala de un cuervo la víspera, estaba tan blanco como lo ve Ud. ahora. También se dice que la expresión de mi rostro ha cambiado."
El abandono o la entrega está, en la narración de E. A. Poe, vinculada al análisis, al ejercicio del conocimiento. Se alude a la observación, a la memoria, a la curiosidad... Esta es la razón de que no me parezca adecuada como una alegoría del mundo moderno. Nuestra circunstancia no tolera las virtudes del entendimiento, ciega toda fuente de luz y, pese a su altisonante apelación a la razón, impide toda comprensión de la vida humana. Hemos alcanzado un importante dominio de numerosos campos de fenómenos naturales, pero en nuestra disposición hay un bloqueo constitutivo para la comprensión de la historia y la vida humana.
Me limito a sugerir la lectura de otra extraordinaria narración, quizás más ajustada a las inefables condiciones de nuestro mundo, en el que la curiosidad conduce al hundimiento, en el que la incomprensión constitutiva, de lo que ya no puede llamarse el hogar del hombre, nos arroja, no a un embudo destructivo, sino a la plena incomunicación y al silencio. Donde la sinrazón de la razón absoluta - y esta es la cuestión - ahoga el fundamento de cualquier comprensión antropológica. Lo destruido con la fe, no es un prejuicio oscuro pero adventicio, sino la posibilidad de la vida del hombre, que es - de entrada - su vida corpórea y comunitaria.
Si la narración aludida deja algún lugar a la esperanza, ésta radica en el carácter de contramodelo metafísico que, a mi juicio, poseen todas las narraciones de J. L. Borges. Estoy aludiendo, en fin, al texto dedicado a Lovecraft y que lleva por título (tampoco el inglés es casual): There are more things. (El libro de arena, 1975)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
DE LA NADA, QUE AVANZA
Ese título es casi un lugar común, el desierto debiera habernos asfixiado ya. Acaso lo ha hecho. Me miro las manos, nervudas y cruzadas de v...
-
Ese título es casi un lugar común, el desierto debiera habernos asfixiado ya. Acaso lo ha hecho. Me miro las manos, nervudas y cruzadas de v...
-
La diferencia económica de clase es sólo un aspecto de una oposición ontológica fundamental: La diferencia entre los que han olvidado, en un...
-
Facticismo llamamos a toda doctrina que da por bueno lo existente, en un sentido amplio. En el terreno histórico el presente triunfante se c...