31/10/08

Europa

De un tiempo a esta parte, lo que podríamos llamar "el problema de Europa" vuelve a agitar a la inteligencia del viejo continente. La casta superior, dedicada a nuestra gestión y administración, produce unos "al-parecer-graves-documentos" que ofrecen a la sanción de las masas, las cuales - aferradas al prejuicio - a menudo se niegan a asentir a sus señores electos. Tales señores se encuadran en el sistema de partidos que es hoy la institución determinante, el único sujeto, de la Europa buscada. A los señores electos, inscritos en tan magníficas instituciones, debe parecerles mera obcecación y pertinaz ceguera, la negativa de sus administrados a sancionar la, para los ingresados en el sistema de partidos, tan patente Europa. Curiosa unidad fundada en fragmentos diversos, de diferente procedencia nacional y de programas opuestos, llamados precisamente partidos. Unidad burocrática y administrativa de gestores expertos, que quiere dotar de identidad a esa anómala unidad de gestión mediante un discurso universalista abstracto, formalista, ajeno a la historia viva de los hombres reales sobre los que caen como una dolorosa maldición.
Haciendo a un lado, en el pacífico terreno de la página en blanco, a estos sonrientes gestores de nuestra existencia, podemos tratar de encontrar la estructura de esa Europa que habitamos, unidad que quizás resulte polémica, agrietada y poco apta para la construcción de un frente armónico. O quizás hallemos fundamento suficiente para alguna forma de coordinación, conformidad y orden común. Sea Europa lo que sea, bastan las líneas siguientes, para notar que constituye una forma de complejidad asombrosa. Parece que habría de resultar más fácil señalar qué no es Europa. Me temo, sin embargo, que tampoco concordaríamos - desde luego no con nuestros sabios administradores - acerca de esa "definición negativa".

"Difícilmente lograré dar una idea del colorido de estos primeros años en Rustschuk, de sus pasiones y miedos. Todo lo que he vivido más tarde ya había sucedido una vez en Rustschuk. El resto del mundo se llamaba allí Europa, y cuando alguien viajaba Danubio arriba rumbo a Viena se decía que iba a Europa, Europa empezaba allí donde el imperio otomano terminaba antaño. La mayoría de los sefardíes tenía aún la nacionalidad turca. Siempre les había ido bien con los turcos, mejor que a los eslavos cristianos de los Balcanes. Pero como muchos de los sefardíes era comerciantes adinerados, el nuevo régimen búlgaro mantenía buenas relaciones con ellos, y Fernando, el monarca que reinó durante muchos años, era considerado amigo de los judíos.
Las lealtades de los sefardíes resultaban bastante complicadas. Eran judíos creyentes, para los que su comunidad religiosa significa mucho y constituía, sin exagerar, el centro de sus vidas. Pero se creían judíos de un tipo especial, y eso tenía que ver con su tradición española. En el curso de los siglos, desde su expulsión, el español que hablaban entre sí había cambiado muy poco. Algunas palabras turcas habían entrado en la lengua, pero eran reconocibles como tales, y casi siempre había también términos españoles para ellas. Las primeras canciones infantiles que escuché eran españolas, oí viejos romances españoles, pero lo más fuerte y para un niño lo más irresistible era el talante español. Con superioridad ingenua se menospreciaba a otros judíos, una palabra que siempre estaba cargada de desprecio era todesco, referido a un judío alemán o askenazi. Hubiera sido impensable casarse con una todesca, y entre todas las familias de las que de niño oí hablar o llegué a conocer en Rustschuk no recuerdo ningún caso de este tipo de matrimonio mixto. (...). Lo mejor que se podía oír decir de alguien era que es de buena famiglia. Cuántas veces y hasta la saciedad se lo he oído decir a mi madre. Cuando estaba entusiasmada en el Burgtheater y leía conmigo a Shakespeare, incluso más tarde, cuando hablaba de Strindberg, que se convirtió en su autor predilecto, no le daba apuro decir que descendía de buena familia, que no había otra mejor. Ella, para la que las literaturas de las lenguas civilizadas que dominaba se habían convertido en el verdadero contenido de su vida, no sentía una contradicción entre esta apasionada universalidad y el engreído orgullo familiar, que alimentaba sin cesar" (Elias Canetti)

28/10/08

Interlingua - Martinet

No deja de parecerme asombroso. Dejo aquí una breve nota biográfica, que parecería escrita en una suerte de pasmoso fósil de la lengua en que les hablo.


Biographias A-Z

André Martinet

Francia
Nascite: le 12 de april 1908
Morite: le 16 de julio 1999

André Martinet, januario 1998. Photo: Jean-Pierre ElloyLe professor francese de linguistica e associato distinguite del Union Mundial pro Interlingua, André Martinet, moriva le 16 de julio 1999, 91 annos de etate, solmente un septimana ante le 14-te Conferentia International de Interlingua in Focsani, Romania.

André Martinet esseva director del recercas interlinguistic del "International Auxiliary Language Association" ab 1946 a 1948. A su morte ille esseva professor pensionate de linguistica e doctor al Universitate de Sorbonne in Paris.

In 1998, André Martinet acceptava le invitation del UMI a devenir associato distinguite, entrante como collega del duo altere associatos distinguite del UMI – le premiato Nobel in scientia economic James M. Buchanan, SUA, e le philosopho italian Giovanni Blandino de Roma. Le associatos distinguite recognosce que le UMI es un organisation respectabile e interlingua un projecto digne a supportar.

Pro le UMI, le acceptation de André Martinet esseva multo special. Ille esseva un del patres de interlingua, habente gerite le labor scientific de IALA in New York ab julio 1946 a 1948, usque su nomination como capite del Departimento de Linguistica General e Comparative al facultate del Universitate de Columbia. In un interview con Panorama (martio-april 1998) Martinet describeva le interlingua, al qual ille preparava un parte del via, como "multo romanic, multo proxime a isto que io haberea presentate excepte alcun punctos de detalio."

Durante multe annos le UMI (non fundate ante que in 1955) non habeva contacto con André Martinet, ma al initiativa del Union Interlinguista de Francia on succedeva trovar le professor pro un interview super le lingua e su labor preparatori. Esseva iste incontro que resultava in un requesta official ab le Union Mundial pro Interlingua a Martinet pro facer le associato distinguite del UMI.


Prof. André Martinet esseva promovite doctor honoris causa del Universitate de Turku (Åbo) in 1970. Illo non era un casual promotion sed un grande celebration, proque le Universitate de Turku faceva alora 50 annos. Durante lor visita a Finlandia André Martinet e su sposa Jeanne visitava etiam Oulu/Uleåborg, "le Valle de Silicium de Finlandia".

In su necrologia, le jornal francese Le Monde describe André Martinet como "le memoria vivente del linguistica de iste seculo". Su plus que vinti libros ha essite traducite in plure linguas, e ille ha scribite quasi 200 articulos e innumerabile recensiones de publicationes. André Martinet habeva contactos special con altere linguistas de fama mundial como Louis Hjelmslev.

Bibliographia

André Martinet: "Langues a posteriori", sex parve foliettos dactylographate, sin data, verisimilemente anterior al obras sequente.

"La linguistique et les langues artificielles", Word, vol. 2, no. 1, octobre 1946, paginas 37-47.

"Question d'Interlinguistique", Actes du sixième congrès international des linguistes (Paris, julio 1948), Paris, Klincksiek, 1949, 1º Rapport préliminaire, paginas 93-112; 2º Discussions, Rapport de M.A. Martinet (Columbia University) super le stato del travalios relative al constitution de un lingua international auxiliar.

C.R. de "Interlingua-English - A dictionary of the international language, prepared by the research staff of the International Auxiliary Language Association under the direction of Alexander Gode", New York, Storm Publishers, 1951, XIV+415 paginas.

C.R. de "Interlingua, A grammar of the international language, prepared by Alexander Gode and Hugh E. Blair of the research staff of the International Auxiliary Language Association", New York, Storm Publishers, 1951, X+118 paginas, Word, vol. 8, no. 2, augusto 1952, paginas 163-167.

"Interview de A. Martinet, linguiste", 16 de decembre 1986, Espéranto Actualités, cahier no. 5, 1989/5 (379), paginas 62-64.

"The proof of the pudding...", Interlinguistics, Aspects of the Science of Planned Languages, sub le direction de Klaus Schubert, Berlin, Mouton, 1989, paginas 3-5.

"Sur quelque questions d'interlinguistique. Une interview de François Lo Jacomo e Detlev Blanke, publicate in Espéranto Revue, 21 de octobre 1988, reproducite in ZPSK 44, 1991, fasc. 6, Berlin e in Espéranto Actualités, cahier 3 (431), maio 1992, paginas 117-135. Reproduction partial in Esperanto-Aktuell, vol. 5, 1992, paginas 7-10.

"Mémoires d'un linguiste. Vivre les langues", Paris, Quai Voltaire, 1993, 383 paginas, paginas 54-55, 58, 210-213.

"Interlingua es 'multo proxime a isto que io haberea presentate'", interview per Alix Potet, Jean-Pierre Elloy e Madeleine Mahé, redaction Thomas Breinstrup, Panorama in interlingua, martio-april 1998, anno 11, no. 2, paginas 13-15.

26/10/08

Nótulas. Sobre R. Koselleck

Parece perfectamente aceptable que el Estado absoluto se presenta como respuesta política a la guerra civil religiosa que deshace la Cristiandad en el siglo XVI. Su expresión teórica es la doctrina de la Razón de Estado que abre paso a un relativismo de profundidad creciente, que acabará descomponiendo estratos sociales y antropológicos elementales, alcanzando cotas extremas de desmoralización.

"Por lo demás, puesto que ya no puede distinguirse entre virtudes y vicios mediante la estimación del mérito, sino a base del juicio de la gente, no hay por qué extrañarse si las costumbres y la condición eminente de quien peca, o sus logros, terminan ennobleciendo tal culpa. Sin embargo, si lo que se quiere es su extirpación radical, hace falta remontarse, poco a poco, a su primer origen. Lo cual habrá de hacerse, antes que nada con la infamia en el preciso sentido de la expresión, haciéndola llamar desde el propio punto de vista (apud te) rebelión, conjura y perfidia, y no, como suele hacerse, magnanimidad, prudencia y atención al bien público" (Ioannis Barclaii. Argenis. Frankfurt. 1626)

En el ámbito de ese Estado Absoluto se desarrolla la sociedad civil (bürgerliche Gesellschaft) y su conciencia crítica. Su fruto había de ser necesariamente mórbido.
Ahora bien, ha de entenderse la razón de ser de semejante Leviatán. No es otra que la guerra civil religiosa, una guerra absoluta que sólo encuentra un punto de suspensión en el absolutismo del Estado. La matriz del Estado Absoluto es una impugnación sin matices del orden tradicional. Koselleck lo describe perfectamente:

"El orden tradicional había quedado destruido en el siglo XVI. Como consecuencia de la escisión sufrida por la Iglesia en su íntima unidad, todo el ordenamiento social quedó desencajado. Antiguos vínculos, viejas lealtades, quedaron disueltos. Alta traición y lucha en pro del bien común se convirtieron en conceptos intercambiables según los diversos frentes de acción y según los hombres, que cambiaban de frente. La anarquía general condujo a duelos, violencias y crímenes, y la pluralización de la Ecclesia Sancta constituyó un fermento de depravación para todos aquellos elementos que todavía estaban unidos: familias, estamentos sociales, territorios y pueblos. Con ello, y a partir de la segunda mitad del siglo XVI, se volvió virulento un problema que resultaba ya imposible de resolver y dominar con los medios del orden tradicional..."

El Estado Absoluto que responde a la guerra civil religiosa constituye una "solución perfecta" en un sentido literal, es decir, disuelve, descompone, desarticula toda estructura normativa, toda forma de comunidad (Gemeinschaft) constituyéndose en la matriz en que se realizará, en los dos siglos siguientes el Individuo. Individualismo del que ya parten, como de una evidencia, los filósofos del absolutismo tanto como los ilustrados posteriores.
Bajo el Estado y a una distancia infinita de su centro una multitud homogénea, producto de la laminación de cualquier estructura autónoma, una laminación de los llamados "cuerpos intermedios", un proceso de holización muy anterior a la revolución y a las ciencias sociales, un avance en la línea del moderno igualitarismo perfecto que, sin duda, conocerá una inflexión durante la revolución, pero no una ruptura y que no ha dejado de constituir la línea roja del progreso político hasta nuestros días.

"La responsabilidad absoluta del soberano exige la dominación igualmente absoluta de todos los sujetos, e incluso la presupone. Sólo cuando todos los súbditos están sometidos por igual al señor, puede éste tomar sobre sí en solitario la responsabilidad de la paz y el orden."

Los príncipes se afirman quebrantando el primado absoluto de la religión. Investidos los atributos de Dios por el monarca y finalmente por el Estado impersonal, nada queda sobre el orden que funda. Por debajo el piélago inestable de las conciencias reducidas a la privacidad y constreñidas a la tolerancia. Furiosa dialéctica que todos conocemos.
Acaso haya sido Barclay, autor de Argenis, novela de éxito asombroso y uno de los libros de cabecera de Richelieu, quien mejor haya determinado la índole del absolutismo político, bajo la forma de un reto lanzado al monarca y que Koselleck no deja pasar:

"Devuelve al pueblo su libertad o cuida de la paz interior, por la cual el pueblo ha sacrificado su libertad"

No nota Barclays que aquella libertad, aniquilada, no puede ya ser devuelta. La alternativa eficaz se establece entre el bellum omnium contra omnes o el Estado Absoluto.

21/10/08

Et minuentur anni sicut menses et menses sicut septimana et septimana sicut dies et dies sicut horae

10/10/08

Liberté. Égalité

Vivimos en medio de una asfixiante libertad. El grado máximo de individualismo abstracto acomodado sobre una blanda homogeneidad. Se difunden por arriba las suaves maneras del psicólogo - elicitación y sugerencia - las maneras informales de un nuevo y paradójico cortesano: llano y servil. Aunque errante una misma opinión; el gusto divulgado pero no uniforme sino elástico y diverso: capilar y numeroso y abundante. Por abajo las maneras del proxeneta, los modos del macho del corral con su lunfardo impotente y degradado. En la medianía el desteñido de estas dos actitudes: un pantano en calma chicha cuya angustiosa quietud acaso presagie plebeyas tempestades.
Es el cálido aliento de Leviatán, lenta inmersión atmosférica que angustia sin oprimir, ahoga sin someter y finalmente nos vence sin agresión y sin violencia. Contra un enemigo invisible, salvo efímeras condensaciones, no sirve rigor, ni firmeza. Nuestra resistencia sería nuestra mayor debilidad ante un espíritu insubstancial y disperso.
Y, sin embargo, conocida la potencia del hombre: ¿como no afanarse por actualizar su promesa? ¿Cómo conceder nuestro espacio? ¿Cómo abandonar el humilde armazón de nuestras últimas fuerzas?. Porque no nos convence ese único eco, abriremos una línea radiante, una absoluta frontera que arroje más allá esta libertad homogénea: blanda, plástica, adherente, envolvente, densa... como la baba, como la sombra, como la lepra.

20/9/08

Eumeswil

Se sabe quienes son vencedores y vencidos en la larga batalla moderna. Los saberes antiguos no absorbidos por las ciencias triunfantes, reliquias de la era estamental y servidores de obscuras potencias trascendentes, serían desnudados y puestos en evidencia por la fuerza de la Crítica. La extensión del orden científico al reino de estos saberes antiguos es como el avance de un ejército moderno sobre un paisaje mal dominado, labrado con escaso rendimiento, habitado con excesiva reverencia. Ahora el campo queda parcelado de modo homogéneo, roturado con nuevos medios, hendido en profundidad, vencido y puesto en forma productiva. Nuevas energías abren el presunto misterio del reino antropológico y lo inundan de abrasadora luz: tendidos, coordenadas, parámetros, calan la vieja piel herida del sujeto y lo determinan, lo procesan y, finalmente, lo producen. La pánfila sonrisa nacarada del experto ofrece el diagnóstico definitivo: la hondura histórica del hombre ha sido leída, como fue desvelada su organización genética. Se abre paso el tiempo feliz del progreso ordenado, Leviatán es generoso.

"Tal como está la situación, lo mejor que puede hacer un profesor es limitarse a las ciencias naturales y al ámbito de sus aplicaciones prácticas. Todo lo que sea salirse de estos límites, por ejemplo, la literatura, la filosofía o la historia es entrar en terreno peligroso, sobre todo si cae bajo la sospecha de "trasfondos metafísicos" ". (E. Jünger)

"Ni siquiera es ya este nuevo materialismo una filosofía, sino una simple concepción del mundo que tiene que confirmarse y actualizarse no en una selecta ciencia de la ciencia, sino en las ciencias reales. La filosofía es aquí "superada", es decir, tanto "superada cuanto conservada"; superada en cuanto a su forma, conservada en cuanto a su contenido real" (Engels. Anti-Dühring)

13/9/08

Reinhart Koselleck. Investigación sobre la imagen dualista del mundo en el siglo XVIII

Señalo una referencia que me hizo llegar Xacinto: Reinhart Koselleck Kritik und Krise. Eine Untersuchung der politischen Funktion des dualistischen Weltbildes im 18. Jahrhundert, tesis de doctorado publicada finalmente con otro título y aparecida en nuestro idioma en la editorial Trotta en colaboración con la Universidad Autónoma de Madrid como: Crítica y crisis. Un estudio sobre la patogénesis del mundo burgués. Continuas circunvoluciones sobre tema recurrente, variaciones de riqueza creciente, en las que ofrece Koselleck una perspectiva de las raíces filosófico-políticas de la modernidad. Entiendo que posee una enorme virtualidad, ordenamiento sucinto pero cuya fertilidad es difícil estimar. Cito el último círculo en torno al tema, síntesis cumplida con la que culmina el trabajo y aunque difícil de calar en su dimensión propia - lo que exige el conjunto de la obra - esclarece la posición.

"La utopía burguesa es el "hijo natural" de la soberanía políitica absolutista. Con ello el Estado sucumbe a sus propias condiciones. El Estado, en cuanto réplica a la catolicidad cristiana que se descomponía, era una estructura formal de orden y jerarquía que había de apartar a un lado necesariamente al hombre en cuanto tal, si quería salvaguardar su propia forma. El súbdito fue privatizado en cuanto hombre. Para defender y garantizar su soberanía, el Estado absolutista procuró por todos los medios crear más allá de la religión y de la política un campo de indiferencia que defendiera al hombre de los terrores de una guerra civil y le perimitiera acudir tranquilamente a sus quehaceres y negocios. El hombre en cuanto súbdito, desintegrado, se agrupa al fin - inicialmente a través de los miembros destacados de su inteligencia - en la sociedad civil-burguesa, y procura hallar su nueva patria en el campo apolítico y arreligioso. Pero donde la encuentra es en la moral, esto es, en el producto de la religión privatizada en el seno del Estado perfecto y concluso en su forma. Su campo de acción es el mundo: el mundo ilimitado y abierto. El sistema absolutista de Estados sucumbe ante el asalto indirecto de una sociedad que invocó precisamente aquella moral universal que el Estado quería eliminar, y con la cual - sin tocar políticamente, en apariencia, el Estado absolutista - hizo saltar sin remedio, desde dentro, este mismo sistema. La concentración del poder en las manos del soberano absoluto hizo posible, al otorgar su protección política, la formación de una sociedad que el absolutismo, en cuanto sistema político, no era capaz de integrar en su seno. El Estado en cuanto producto, condicionado por la época de las luchas religiosas confesionales - cuya formalidad había mediatizado estas pugnas de carácter confesional -, se ha convertido en la víctima de su propia evidencia histórica.
La disolución del absolutismo se lleva a cabo en el curso de un impetuoso proceso en el cual la Crítica burguesa había desgarrado el cuerpo de la historia. Los veredictos del ámbito moral interno sólo reconocen en la realidad imperante una entidad inmoral, que provoca su condenación en la medida en que los jueces morales mismos son impotentes para ejecutar sus propias sentencias. En idéntica medida, sin embargo, creció en la nueva élite la conciencia de encarnar el verdadero ser, el ser moral, el ser auténtico. La historia se ve desposeída de su facticidad, para asentar sobre la razón a la moral burguesa. Los ciudadanos-burgueses apolíticos, enajenados de la historicidad, consideran como lo más natural del mundo el que la historia, en cuanto pecado original de la naturaleza, deba ser desandada. La historia no puede ser experimentada de otro modo sino filosófico-históricamente, como un proceso de la inocencia que tiene que realizarse objetivamente. De la Crítica soberana brota, de manera aparentemente libre de trabas, la soberanía de la sociedad. En su condición de autor, el intelectual burgués creía ser el creador de autoridad por antonomasia. La guerra civil inminente, cuya terminación seguía siendo tan imposible de prever cuanto que todavía estaba pendiente de hecho, estaba ya decidida moralmente para el ciudadano. La certidumbre de la victoria radicaba justamente en la conciencia extrapolítica y suprapolítica, que - si bien sólo había sido en principio una réplica, concidicionada por la situación, al absolutismo imperante - se había potenciado a sí misma como autogarantía utópica. El burgués, condenado a desempeñar un papel apolítico, halla refugio en la utopía. Ésta le suministró su seguridad y su poder. Ella fue, en definitiva, el poder político indirecto kat´exokhen, en cuyo nombre fue derrotado el Estado absolutista.
En el bellum omnium contra omnes de la República de las Letras halló la moral, repetidamente, nuevos motivos para anticiparse previsoramente a la acción soberana, que carece de motivos, de razones, en el riguroso sentido de la palabra. Esta moral hubo de vivir del cambio constante de argumentación, porque le estaba vedado, de acuerdo con su propia esencia, el acceso al poder. Finalmente, se vio obligada a decapitar al monarca. Llevada de su desesperación ante su propia incapacidad para reconocer la esencia del poder, se acaba refugiando en la pura violencia. Usurpa el poder con la mala conciencia de un moralista convencido de que el sentido y el fin de la historia son convertir el poder en algo superfluo.
La utopía, en cuanto réplica dada al absolutismo, inaugura con ello el proceso de la Edad Moderna (Neuzeit) que ha dejado tras de sí, hace ya mucho tiempo, su situación originaria de partida. Pero la herencia de la Ilustración es todavía omnipresente.
La transformación de la historia en un proceso forense provocó la crisis en tanta mayor medida cuanto que el hombre nuevo creía poder traspasar su autogarantía moral, sin el menor reparo, a la historia. La guerra civil, bajo cuyo signo y ley vivimos hoy todavía, fue, desde luego, reconocida, pero al mismo tiempo se la minimizó, se le quitó toda gravedad mediante una Filosofía de la historia para la cual la decisión política pretendida sólo representaba el término previsible de un proceso moral suprapolítico. Pero precisamente en esta minimización radicaba la agravación, el endurecimiento de la crisis. El postulado - concebido a partir de una imagen dualista del mundo - sostenido por los combatientes burgueses, a saber: la moralización de la política, era tanto más un desencadenamiento de la guerra civil, cuanto que en la subversión, en la "revolución", no se veía en modo alguno una guerra civil, sino justamente el cumplimiento de postulados morales. Encubrimiento y agudización de la crisis son un solo y mismo suceso. En el encubrimiento se encierra ya la agudización, y viceversa.
La Crítica inició este proceso; y al permanecer los jueces críticos en una relación indirecta con respecto a la política delimitada de modo dualista, enceguecieron para lo osadía y el riesgo de todas las acciones y decisiones políticas en las que, no obstante, se actualizan todos los movimientos históricos.
El hecho de que no comprendiesen esto fue también una perfidia de la situación. La Ilustración, obligada al camuflaje político, sucumbió ante su propia mixtificación. La nueva élite vivía en la evidencia de una normatividad moral cuyo sentido político radicaba, desde luego, en la antítesis con respecto a la política absolutista; la escisión de moral y política gobernó la omnipresencia de la Crítica y legitimó una toma indirecta del poder, cuya significación política real, sin embargo - y ello precisamente debido a su autocomprensión dualista -, permaneció oculta para sus actores. Velar este encubrimiento en cuanto encubrimiento fue la función histórica de la Filosofía de la historia. Ella es la hipocresía de la hipocresía en la que había degenerado la Crítica. Con ello se había consumado un salto cualitativo que veda a todos los partícipes la comprensión y certidumbre de su propia ceguera. El anonimato político de la Ilustración se cumple en la soberanía de la utopía. La cuestionabilidad y el carácter todavía abierto y pendiente de todas las decisiones históricamente aún futuras parecen eliminados desde entonces, o bien surgen a la luz del día en la mala conciencia de aquellos que están entregados a ellos. Porque la relación indirecta con la política, esto es, la utopía, que desde la formción secreta de un frente contra el soberano absolutista, constituido por la sociedad, aparece dialécticamente en liza, se transformó en las manos del hombre de los nuevos tiempos en un capital carente de cobertura política. El pagaré fue saldado por vez primera en la Revolución francesa"

(R. K. Crítica y crisis. Trotta. UAM. Madrid. 2007. pp.159/162)

DE LA NADA, QUE AVANZA

Ese título es casi un lugar común, el desierto debiera habernos asfixiado ya. Acaso lo ha hecho. Me miro las manos, nervudas y cruzadas de v...