8/5/08

D. Francisco Ayala. [3]. Imperio Civil e Imperio Heril (materiales de construcción)

Las "unidades de supervivencia" (N. Elias) resultantes de la fragmentación de la República Cristiana, que adoptaron inicialmente la forma de las Monarquías protomodernas y finalmente de democráticos Estados Nacionales, han sido las protagonistas del proceso por la hegemonía universal. Pero entre los protagonistas aparecen unidades irreductibles a la forma del Estado Nacional. Son estos los adalides de la paz, esto es, lo defensores de su hegemonía en el estado actual del mundo, gracias al esbozo de una nueva técnica organizatoria de proporciones mundiales, tal es el Imperio Británico. Estructura imperial cuya contrafigura encuentra Ayala, justamente, en el derrotado Imperio Español.

"Ahora bien: el status quo de la dominación mundial estaba sostenido (...) por la estructura del Imperio británico, que no es propiamente una "nación", sino el esbozo de una técnica organizatoria de proporciones mundiales; esbozo primero e insuficiente, pero provisto de unas condiciones intrínsecas que, para ese período, le daban oportunidades de éxito negadas, en cambio, a formaciones imperiales como la española, a la que había correspondido el esfuerzo inicial y más duro con la apertura del mundo y la inclusión del continente americano en la civilización occidental. Aquellas condiciones ventajosas del Imperio británico pueden resumirse en la flexibilidad que le prestan sus cualidades de mero dispositivo técnico, por virtud de las cuales sería un instrumento incomparablemente eficiente y moderno. A tal respecto resultará muy ilustrativa la compulsación con las características del Imperio hispano, reveladas, ante todo, en los correspondientes rendimientos. Mientras que la colonización española transportó dondequiera, inescindidas, civilización y cultura, poniendo en esta última el mayor énfasis, con el resultado notorio de reacuñar la materia humana y social de culturas ajenas en la cultura occidental cristiana, extendiéndola a nuevos territorios y gentes, la colonización inglesa ha sometido aquellos sobre que se ejerció su dominio a un trato puramente técnico, haciendo de ellos medios al servicio de sus propios fines. Esto se encuentra exactamente expresado en el carácter mercantil que suele atribuirse a esa dominación: no es que Inglaterra haya dejado nunca de emplear con largueza los medios de poder en apoyo de su imperio; pero los ha empleado siempre en respaldo de intereses económicos y nada más que así, manteniendo, en cambio, la actitud de máxima indiferencia frente a los problemas culturales de las poblaciones implicadas. El resultado es una máxima holgura de movimientos, en contraste con la tozudez española, trabada en el empeño de una colonización tanto o más espiritual que material. El criterio racional de que es tipificación el comerciante consiente transigir, regatear, retroceder, etcétera, pues en su cálculo no entra el núcleo de la personalidad, sino tan sólo valores mensurables, no se compromete nunca a fondo, y todos sus actos son a beneficio de inventario. De ahí la aparente suavidad de la dominación británica y su ponderada eficiencia. La falla de tal eficiencia puede radicar, sin embargo, en esa actitud prescindente y fría, que liga a los hombres en estructuras técnico-organizatorias y los adiestra en manejos técnico-materiales, pero no los incorpora en una comunidad de cultura, de manera que, siendo capaces de una solidaridad de intereses, no lo son en igual medida de una solidaridad de destino. Resulta de ello que la estructura imperial británica, prevaleciendo en el mundo a favor del equilibrio de poderes nacionales europeos, se conmueve tan pronto como ese equilibrio amenaza alterarse por el crecimiento de alguna nación - Francia, primero; luego Alemania - dotada de nueva pujanza, cuyo despliegue rebasa o pretende rebasar las proporciones nacionales."

2 comentarios:

Xacinto dijo...

Que bien explicado.

Juan B. Fuentes dijo...

Gracias, Fernando, amigo, por darnos a conocer estos textos admirables de Ayala (que al menos yo no conocía). La verdad es que me la llamado la atención la coincidencia entre las ideas en ellos expuestas y muchas de las cosas que hemos ido viendo en los últimos cursos de doctorado. Al año que vene, sin demora, tenemos que seguir estudiando juntos estos textos - y muchas cosas más.