9/10/11

Permanente Estado de Excepción

La patulea gobernante ha decidido desprenderse de cualquier pudor. Hace tiempo que en España la ley es sistemáticamente negada, obliterada, desoída. Son los propios tribunales, cuando no es el mismo poder legislativo el que pasa por encima de la legalidad que sanciona, por no hablar del constante escarnio que hacen de nuestra indigente legalidad los poderes autonómicos o locales. Es de una impudicia que ya no avergüenza a nadie, pero que podría estropear el estómago al que conservara mínimamente erguida la columna vertebral. Esto al margen de la substancia misma de esa legalidad, diseñada para su violación: prostituida, escarnecida, engañada desde su concepción.
En la medida descomposición del sistema público de educación también se ha pasado ya de la lenta degradación legal - promovida tanto por la nueva izquierda como por su derecha clásica - a la imposición inmediata de la potente decisión del cacique. Sirva un ejemplo: tras haber reducido en torno a un 10% del personal en algunos institutos públicos de la comunidad de Madrid se les ofrece ahora satisfacer ese porcentaje perdido con nuevos profesionales - "profesores transformacionales" - procedentes de la Fundación "Empieza por Educar". Profesores que no han concurrido al sistema público de oposición y que ocuparan plaza junto a los funcionarios docentes, cuya extinción en la educación secundaria no se hará esperar. Por supuesto, seguirán idéntico destino en un plazo  breve los asimismo funcionarios docentes de la educación universitaria.
La pánfila población del Estado (abochornaría, al que tuviera el menor conocimiento histórico, llamar "España" al Estado que nos carea) mira a un lado y a otro, desprovista de toda orientación. El pensamiento filosófico y político español sucumbió hace tiempo al dulce bienestar democrático, y de su vieja existencia no queda nada.Basta ver los últimos programas de televisión dedicados a nuestros "filósofos". ("pienso, luego existo")


PS. El autor de estas líneas estima haber alcanzado una frontera cuyo tránsito exige una mutación. Estima que esa frontera no es meramente subjetiva, sin despreciar lo que tenga de biográfica o personal. El autor de estas líneas sabe que esa transformación no es posible, al menos de modo inmediato y definitivo, y que exige una reorientación de todo orden. No es posible ese cambio, pero podemos intentar desplazar unos centímetros nuestra mirada. Contra la enseñanza de San Ignacio, que pide no hacer mudanza en tiempo de desolación ensayaré un cambio, que conozco imposible. En resumen, que desde ahora este mismo sitio se encontrará en este otro lugar: A Día de Hoy.

25/9/11

Debellare Superbos

La diferencia económica de clase es sólo un aspecto de una oposición ontológica fundamental: La diferencia entre los que han olvidado, en un acto de soberbia, su carácter mortal y los que han olvidado, en un hundimiento atroz, que su figura guarda un vestigio de trascendencia. Soberbia por un lado, desprecio de sí por otro. Sólo en un orden equilibrado podríamos alcanzar la sagrada actitud de la humildad. La simple contemplación del soberbio nos humilla sin razón, la sola contemplación del abatido nos envanece.
Entristece la visión de la orgullosa alegría, tanto como la de la pena absolutamente abnegada. Pero a uno u otro grupo pertenecen hoy (casi) todos los rostros. ¿Cómo alcanzar una alegría sin orgullo o una abnegación serena?. Las crisis llamadas económicas entrañan nuestro feo gesto maquillado y nuestra directa responsabilidad negada.

18/9/11

A. L. Huxley "!Menudo Mundo Nuevo ¡" 1931

"“Our Ford-or Our Freud, as, for some inscrutable reason, he chose to call himself whenever he spoke of psychological matters-Our Freud had been the first to reveal the appalling dangers of family life.The world was full of fathers-was therefore full of misery; full of mothers-therefore of every kind of perversion from sadism to chastity; full of brothers, sisters, uncles, aunts-full of madness and suicide. (...)
“Though you probably don’t know what those are,” said Mustapha Mond.
They shook their heads.
Family, monogamy, romance. Everywhere exclusiveness, a narrow channelling of impulse and energy.
“But every one belongs to every one else,” he concluded, citing the hypnopædic proverb.
The students nodded, emphatically agreeing with a statement which upwards of sixty-two thousand repetitions in the dark had made them accept, not merely as true, but as axiomatic, self-evident, utterly indisputable. (...)
“Think of water under pressure in a pipe.” They thought of it. “I pierce it once”, said the Controller. “What a jet!” He pierced it twenty times. There were twenty piddling little fountains.
“My baby. My baby .!”
“Mother!” The madness is infectious.
“My love, my one and only, precious, precious .”
Mother, monogamy, romance. High spurts the fountain; fierce and foamy the wild jet. The urge has but a single outlet. My love, my baby. No wonder these poor pre-moderns were mad and wicked and miserable. Their world didn’t allow them to take things easily, didn’t allow them to be sane, virtuous, happy. What with mothers and lovers, what with the prohibitions they were not conditioned to obey, what with the temptations and the lonely remorses, what with all the diseases and the endless isolating pain, what with the uncertainties and the poverty-they were forced to feel strongly. And feeling strongly (and strongly, what was more, in solitude, in hopelessly individual isolation), how could they be stable?”
 
(Aldous L. Huxley Brave New World. 1931)

13/9/11

Houellebecq 2011

"Por haber frecuentado largo tiempo a criminales, podía asegurarle que se trataba de los individuos más maquinales y previsibles concebibles. En la casi totalidad de los casos mataban por dinero, sólo por dinero; por otra parte, era el motivo de que fuese tan fácil capturarles. Por el contrario, casi nadie, nunca, había trabajado exclusivamente por dinero" p. 290

"¿Cuántas veces en toda su carrera se había ocupado de un crimen no motivado por el dinero? Podía contarlas con los dedos de una mano. En un sentido era tranquilizador, demostraba que el mal absoluto era raro en el ser humano." p. 322

Última Posición

El frente se ha hundido en toda la línea. Está interrumpida toda comunicación y no se oye, desde hace días, la voz de ningún compañero. En la parte posterior del foso queda alimento y munición, pero cualquier resistencia es inútil. Se oye, aún lejano pero continuamente creciente, el fragor inexorable de los motores, pero ya no amenazan los disparos. No me cabe duda de haber sido detectado, definido, fotografiado. Creo ser visto como objeto de estudio por el numeroso ejército de retaguardia que diseña el nuevo mundo, creo haber perdido la calidad de enemigo a abatir. O acaso es un espejismo y no existen esos equipos científicos y tecnológicos que me habrían reducido con sus análisis biométricos y neurológicos, económico políticos, sociométricos y bioquímicos. No estoy siendo observado y no se discute la razón central de la más leve tensión muscular de mi rostro. Es la neurosis del vencido, únicamente. Carezco de relevancia y si mantengo esta posición es, por el contrario, por insignificancia. He pasado inadvertido.
Pero crece el sordo fragor de sus motores, a veces sobrevuela mi posición, a escasa altura, un enorme aparato cuya tecnología no hubiera podido imaginar. Viaja a una enorme velocidad y apenas emite un siseo ronco. A veces la noche es apacible, tras comer un par de esas barritas oscuras que proporcionaba nuestra intendencia, todavía he disfrutado de unos sorbos de vino. Conservo dos botellas que me trajo el último enlace. Habían sido recibidas en la base de mando, eran un regalo de mi padre.  Me beberé la última antes de terminar mi trabajo, sea que decida emplear la munición en un gesto sin gloria o que afronte, como en un juego, al victorioso y soberbio Leviatán que avanza y cuyo rostro nadie ha visto. No es fácil que alcance siquiera a salir del foso, pero conozco modos de distraer por unos segundos su atención, podría - quizás - acercarme unos metros antes de caer barrido por el frío huracán que escupe su boca.
Hoy la temperatura ha descendido unos grados, empieza a hacer frío de verdad. Hoy beberé el vino de mi casa, es asombroso cómo ha empezado a crecer la hierba sobre el talud...

10/9/11

Nostalgia de la comunidad.

Hace tiempo que dejé noticia del grupo "québécois" mes aïeux. Los nuestros, nuestros antepasados, están más cerca como es natural. Son muchos los que conservan, en una atmósfera artificial y de laboratorio, gestos perdidos y formas antropológicas que, seguramente, están condenados al olvido o, a lo sumo, a esta forma casi académica de conservación. Les estamos agradecidos todos aquellos, muchos más, que nos resistimos a declarar el fin del neolítico, como dice aquí Eusebio, el músico. Más allá del progresismo y el conservadurismo, un comunitarismo campesino que es el único fundamento de cualquier universalismo real o próximo. La otra vía es la que estamos transitando y cuyo sentido ya nadie alcanza. Lo dejo a través de noticia llegada de mis paisanos y sólo esto me obliga.

7/9/11

Nobleza obliga

Ante la enorme agresión al sistema educativo público o gratuito que han ejecutado nuestros gobernantes es preciso señalar - al margen de cualquier interés propagandístico - el sentido fundamental del estudio. Dejaremos de lado las necesidades educativas especiales, las tutorías o las muchas labores administrativas que se nos exigen, las actividades extraescolares o las labores organizativas y de guardia. Son razones inexcusables para defender la retirada de esas nefastas instrucciones de inicio de curso. La ínclita presidenta de la comunidad ha reconocido que la jornada formal del docente de los institutos de enseñanza pública se cifra en 38 horas semanales. Se refiere a la jornada formal porque el trabajo extraordinario es imposible de tasar y aquí es donde cobra sentido la apelación al viejo y sacramental sentido del estudio.
En una sociedad donde el trabajo exige un continuo trasiego de tareas fragmentarias el profesor es una figura de otro tiempo. El trabajador de cualquier otro sector, tanto como el empresario atento a su negocio, se ve cotidiana y continuamente inmerso en un tráfago apenas abarcable de contactos, cálculos volátiles, decisiones parciales... puedo imaginarme su irritación cuando encuentra a su vecino - dedicado a la educación - sentado a la sombra de un árbol, o ante su mesa de trabajo, simplemente leyendo, o cuando lo encuentra en su casa a mediodía leyendo o cuando pasea con lentitud sus largas caminatas diarias. ¿Pero cuándo trabaja este hombre?. 
El necio no se pregunta, interesado, qué puede estar leyendo, sino que nota que está simplemente leyendo o, lo que es lo mismo para sus pocas luces, está disfrutando de su tiempo de ocio. El necio se deja conducir naturalmente por la concepción, groseramente funcional, de  la educación que ha promovido nuestra democracia de consumo (individual, lúdico-libidinal y de masas). Todo estudio improductivo - desde la idea de productividad que domina en cierto terrorismo filosófico, hegemónico en el campo de la economía política contemporánea - aparece como mero adorno, es decir, como cultura.
Esa concepción reduccionista del estudio a formación de las maneras, vana erudición o, en última instancia, habilidad social está vinculada con un irenismo pánfilo que lleva décadas siendo promovido desde la concepción hegemónica de las ciencias humanas, con la psicología en vanguardia. Ha logrado la casi definitiva supresión de los saberes dialécticos - eminentemente políticos - del sistema educativo y ha dispuesto en su lugar la vana exaltación de una democracia formal que es un gran globo de viento, pero capaz de llenar las atolondradas cabecitas de los consumidores y opinadores de la nueva Europa del progreso y la solidaridad. 
Pero esa Europa - cuya realidad dependía del sueño de una paz perpetua - no ahora, sino siempre ha sido insostenible y los saberes históricos, políticos, filosóficos habrán de volver a ser ejercitados en nuestros ajardinados campos de batalla. Porque frente a esas hermosas voces de la razón que ven en la guerra el fracaso de la política, aparece una contundente realidad que enseña la identidad de guerra y política. Guerra y política son lo mismo con medios diferentes, y en ambos momentos de lo mismo la filosofía no es otra cosa que el arte de diseñar el orden del mundo (podemos decir el mapa mundi) que sirva de horizonte a los antagonistas. Es cierto que, por ejemplo, las maneras corteses y la voz pausada de F. Nietzsche podría hacernos sonreir cuando leemos su autodescripción como martillo o dinamita, que el parsimonioso lector que fue K. Marx - décadas enclaustrado en la biblioteca del Museo Británico - no remite directamente al espectáculo de la revolución... o, por poner el mejor ejemplo, el Maestro por antonomasia - víctima sacrificial y caridad infinita - pudo afirmar: "no he venido a traer la paz a la tierra, sino la espada".
El profesor está leyendo y necesita para leer todo su tiempo disponible, cuanto más tiempo mejor. Ese tiempo suyo no tiene precio y no hay quien se lo tase. El beneficiario último de esa labor de efectivo magisterio es todo aquel que realmente entre en contacto con él y, en primer lugar, las generaciones más jóvenes a las que entregará algunas horas semanales. No lee para adquirir cultura, para expresar en latín, inglés o sirio lo que puede formular en perfecto español, no lee para acumular unos datos eruditos pero inconexos, sino para desvelar, o quizás para componer, el sentido del mundo. 
En otro tiempo esa labor conducía necesariamente a la felicidad: "El hombre feliz es el que hace mayor número de cosas inútiles" (G. K. Chesterton). Hoy producirá un terrible desasosiego y una profunda amargura precisamente porque la deriva y el desorden real en que nos encontramos no concede ni la labor que describo, ni por supuesto sus resultados, es decir, la obra que pudiera delinear siquiera una línea de horizonte. Ahora bien, o esa labor se realiza con su noble improductividad o el presente quedará desatado de cualquier futuro, a la vez que quebrada su raíz histórica. En ese instante sin continuidad - sin ayer y sin mañana - el imbécil nefando sonreirá mientras mide la eficacia productiva de sus horas de formación.
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Un profesor que yo tuve solía narrar una anécdota - acaso apócrifa pero, sin duda, significativa - que habría tenido lugar en aquella magnífica universidad centro-europea de comienzos del siglo XX, que tan a menudo se añora. Al parecer, en alguna ocasión, los discípulos y alumnos de E. Husserl hallaron una nota ante la puerta del aula en que habría debido tener lugar el curso de tan estimado profesor. En la nota se leía algo parecido a lo siguiente: "El Profesor Edmund Husserl no impartirá su clase hoy por no tener suficientemente claras sus ideas". 

3/9/11

Educación ultramoderna.

Dejo enlace a una de las más netas expresiones de la nueva filosofía, escondida en el huevo de basilisco de la vieja ilustración, madurada en los campos del positivismo y el liberalismo clásicos, acicalada por el socialismo tecnocrático, en fin una expresión sin mácula de la nueva antropología filosófica de la modernidad. Sin duda es el fruto excelso de un pensamiento romo, grueso, sin matices, pero no cabe duda de que es eficaz en este, según dicen, final de la historia, dominado por democracias de consumo idividual, lúdico-libidinal y de masas.

Constitución de 1978-2011.

Al margen de cualquier otra consideración un beneficio de la reciente modificación de la constitución de 1978 es que ya no podrán decir que "nos la dimos a nosotros mismos". Hasta ahora el que hubiera sido aprobada en referendum quería servir de fundamento a tan estúpida fórmula. La constitución ahora vigente, de 1978-2011, ya no ha sido aprobada en referendum, al menos en parte, lo que para el concepto sacramental de democracia que profesan será suficiente, porque exige que ni una coma sea ajena al rito democrático en que, al parecer, se expresa la voluntad soberana. Se dirá que los partidos políticos mayoritarios, que han promovido la modificación, están legitimados por el resultado de las últimas elecciones y con eso basta. Otros ven una cesión de soberanía, no ya de esa soberanía que dicen residente en el pueblo español cuya voz se queda muda, sino también de la soberanía del Estado mismo que habría cedido a exigencias de nuestros acreedores.
Sea como sea, veremos pronto lo que harán los herederos del actual gobierno con su, según se espera, nuevo aporte de legitimación, con su abundante sobrelegitimación. Puesto que se nos pide silencio, habríamos de guardarlo también cuando quieran que cantemos. Digamos el próximo veinte de noviembre.

29/8/11

El sofista

La estrategia no puede ser más evidente, ni podría ser más eficaz en nuestra "época del aislamiento mutuo" (Dostoyevski). La apuesta por la educación de pago - que prefieren llamar privada - exige un tratamiento a medio plazo: paciente, pautado, minucioso.
Ahora se actúa ante la anunciada protesta, cuyo efecto sobre la opinión podría tener algún eco electoral (que, por mi parte, juzgo escaso y a muy corto plazo) comprando - del modo más directo - la voluntad de los profesores de la educación gratuita - que prefieren llamar pública -. Se anuncia un aumento de sueldo para el profesorado de la educación pública 1, avisando del aumento de jornada de trabajo que se impone. Se anuncia el paso de 18 a 20 horas lectivas y a la par se deja de contratar a casi 3000 profesores interinos, cuya labor parece que quedaría absorbida por el incremento de la carga docente.
Por lo demás la cantidad ahorrada con la decisión viene a ser la misma - se habla de unos 80 millones de euros - que dejará de ingresarse por la desgravación fiscal de la que se beneficiara todo aquel, al margen de su renta, que matricule a sus criaturas en un colegio privado. Con esto queda del todo patente la orientación, por lo demás explícita, de la ínclita presidenta.  Pero además la interinidad constituía la vía de acceso a la función pública en el cuerpo de profesores de secundaria, su práctica eliminación ha de tener un efecto sobre la vía de acceso al mentado cuerpo, al margen de dejar en la calle a los tres mil o reorientarlos a un difícil puesto en la educación de pago, verdaderamente privada por cuanto su ortograma se reduce al incremento del beneficio. Allí la jornada lectiva - insisto lectiva - ronda las 27 horas semanales. Todo el que tenga experiencia al respecto sabrá con esto en qué consiste la calidad de semejante enseñanza.
En fin respecto del asunto no nos está vedado especular: en principio el acceso, a lo que va quedando de la vieja función pública educativa, gravitará sobre méritos académicos. Esto supone ya una importante modificación que puede presentarse como una defensa de la juventud y la formación académica pero esconde, también, una apuesta por un cuerpo de académicos antes que de trabajadores. El interinaje constituía, por un parte, una magnífica escuela cotidiana de métodos y habilidades, esas que pretenden en vano enseñarnos los académicos psicopedagogos, y por otra parte, enseñaba a los jóvenes y no tan jóvenes la necesidad de mantener sus demandas ante una administración que los ha ido maltratando hasta vencerlos definitivamente, si es que esta suspensión de la contratación de los tres mil, finalmente, se impone. Además el contrapeso de la oposición suponía que tampoco podía descuidarse enteramente la formación más propiamente erudita o académica, porque sólo un buen examen te concedía - junto a los puntos acumulados en largos años de peregrinaje interino - el acceso a la función docente. No era un método perfecto, no los hay, pero era un método relativamente más justo que cualquier otro que pueda concebir. Es cierto que los arcanos que nos gobiernan gozan del consejo bien pagado de tantos expertos que, no lo dudo, hallarán el modo perfecto de gestionar el sector.
En cuanto al aumento de la carga laboral, el opinante de nuestra sociedad (regida por la que John Locke llamara law of fashion or opinion) - un opinante que solemos llamar ciudadano, entenderá que esa jornada es realmente muy corta en comparación con las cuarenta horas, como mínimo, que afronta cualquier trabajador. Ha de señalarse, naturalmente, que esas veinte horas lectivas (sólo fueron 18 para los que habían de hacerse cargo de otras tareas), que ahora se amplían, son estrictamente lectivas, horas de clase ante los alumnos. Por lo demás, al aumentar el número de alumnos por clase, en especial en la eduación secundaria, se ha aumentado de hecho la jornada laboral de los profesores. Esto se ha venido haciendo de modo continuo en los últimos años. 
En cualquier caso hablamos de cuatro horas de clase diarias. Éstas pueden darse de muchos modos y hay, sin duda, modos poco costosos para la energía del profesor. Yo dudo de que estos modos de mínima exigencia para el profesor sean, a la par, los más enriquecedores para el alumno. Si el profesor se compromete  profundamente con sus clases, cuatro horas diarias pueden constituir una muy dura jornada laboral. Es absurdo cuantíficar de modo homogéneo cualquier profesión: un buzo no permanece sumergido ocho horas diarias y un conductor de mercancías peligrosas está obligado a los imprescindibles tiempos de descanso.  No haría falta tampoco señalar el tiempo invertido en esas clases antes y después de pisar el aula. Todas estas precisiones empiezan a ser necesarias en un entorno que ha olvidado el sentido profundo que escondía el término studium.
En fin, añádase a estas horas lectivas las dedicadas a esa función, estrictamente contraria al magisterio y aniquiladora de su naturaleza, que es la función del guardia y, junto a ellas, numerosas reuniones - cuyo valor podría discutirse - y tareas administrativas en incremento continuo como consecuencia de la asfixiante judicialización y medicalización de la educación: faltas enviadas diariamente y anotadas en diversos registros, control de sanciones, conducción de expedientes, mediación en conflictos... Con todo ello salen las cuarenta horas semanales y aún bastantes más. Nada diré del salario para no herir a nadie en un país con más de cinco millones de parados, nada diré del tiempo libre que el profesorado disfruta y que constituye uno de los lugares comunes más frecuentemente utilizados socialmente en su contra. Pero tampoco puede pasarse en silencio la llamada formación del profesorado que es mero adoctrinamiento y habilitación en tareas instrumentales y vacías de todo contenido: inglés y nuevas tecnologías.
Se agradecerá el incremento salarial, nos extasiaremos ante el horizonte de excelencia que se nos dibuja, soñaremos con higiénicas clases en perfecto inglés y, cuando despertemos, habremos olvidado la raíz de nuestra historia, el duro e intratable corazón de nuestra personalidad, la agresiva y dolorosa naturaleza de la enseñanza de esas materias - continuamente arrinconadas - que exigen el más directo contraste de ideas, la más pugnaz dialéctica. Tras el inglés podría ser el chino, que ya se ofrece, por ejemplo, en centros escolares a cargo del Opus Dei y, en un continuo ejercicio de adaptación al cambiante curso de la historia, nos convertiremos en polvo en aluvión sin referencia alguna al pasado esfuerzo por diseñar su cauce. Acaso consigamos situar la marca España entre las más apetecidas en el mercado cósmico y sanear las cuentas de la gran empresa pública que es el nuevo Estado.
Bienvenido sea el incremento salarial, hace tanto tiempo que estoy necesitando un nuevo televisor...

1. Finalmente el significativo aumento de sueldo se reducirá a su condición de reclamo y se cifrará, al parecer, en algo menos de unos veinte euros para los profesores tutores o jefes de departamento. Ya veremos como se desenvuelve el asunto a medida que crece la protesta. 

28/8/11

Proximidad y Distancia

Mil veces hemos leído acerca de grandes tragedias históricas, hambrunas abismales que segaban vidas por millares: ojos grandes, labios finos, pómulos de un rostro enteco bajo una piel gris de pergamino, óseo el gesto hasta la comisura de unos labios rígidos. A menudo se presentan las ceremonias de entonces como un acto de consuelo, como un atavismo irracional ante lo que se concebía como castigo y era únicamente un fenómeno climatológico, un terremoto, una epidemia o una guerra centeneria... Habría que dar a esas ceremonias su auténtico valor.
Hoy, en la era del altruismo y la solidaridad - neologismos modernos - hemos oído mil veces la promesa de superación no sólo de la guerra, ante el avance inexorable de un huracán de paz perpetua, sino de toda forma de miseria, ante el avance de un muerte higiénica. En la abundancia de la superproducción, sin embargo, la miseria histórica no nos abandona y, sin embargo, en un tiempo en que "la economía deviene destino del hombre" (Marx) no se nos concede forma alguna de consuelo. La, al parecer, inexorable legalidad económica que gobierna el mundo exige también sus numerosas victimas desacralizadas.Hoy las víctimas están en nuestra proximidad y también a una gran distancia porque no reconocemos - en la abstracción sin centro de la Humanidad - otro prójimo que cualquiera.
Cerca o Lejos. En la proximidad o en la distancia, nuestra posición ante el pobre ha quedado, desde luego, homogeneizada. Es el gran triunfo de la igualdad democrática.


27/8/11

F. M. Dostoyevski.

 "....La cabeza no se ha perdido pero lo que tenía dentro, eso sí. ¿Por qué me miras con este aire de crítica?
- ¿A qué te refieres Mitia?
- A las ideas, las ideas, ¡eso es! A la ética ¿Qué es la ética?
- ¿La ética?, preguntó sorprendido Aliosha.
- Sí, creo que es una ciencia ¿verdad?
- Sí, tal ciencia existe... sólo que... yo, lo confieso, no puedo explicarte de qué ciencia se trata.
- Rakitin, lo sabe. ¡Sabe muchas cosas ese Rakitin, mal rayo le parta! Monje no será. Quiere ir a Petersburgo. Allí, dice, se dedicará a la crítica, pero a la crítica noble. Bien, quizá llegue a ser algo útil y haga carrera. ¡Oh esa gente es maestra en lo de hacer carrera! ¡Al diablo con la ética! Pero yo, Aléxei, estoy perdido ¡estoy perdido, hombre de Dios! A ti te quiero más que a nadie. El corazón se me conmueve caundo pienso en tí. ¿Quién era Karl Bernard?
- ¿Karl Bernard? - volvió a sorprenderse Aliosha.
-No, no se llamaba Karl, espera, me he equivocado: Claude Bernard ¿Quién era? Trataba de química ¿no?
-Debía de ser un sabio - respondió Aliosha - pero te confieso que tampoco de él podré hablarte mucho. Sólo he oído decir que es un sabio, no sé nada más.
- Bueno, al diablo con él tampoco yo lo sé - soltó Mitia - Será algún canalla, es lo más probable; todos son unos canallas. Pero Rakitin subirá, Rakitin es de los que pasan por una rendija, también es un Bernard. ¡Oh esos Bernard! ¡Cómo se han reproducido!
- ¿Pero qué te pasa? preguntó Aliosha insistente.
- Quiere escribir un artículo sobre mí, sobre mi caso, y dar comienzo, así, a su papel en la literatura; por esto viene, él mismo me lo ha explicado. Piensa escribir algo con una determinada tendencia: "tenía que matar corroído por el medio", sostiene, según creo, y así sucesivamente, según me ha explicado. Tendrá un matiz socialista, dice. Al diablo con él; si quiere que el artículo tenga un matiz, que lo tenga, a mí me importa un bledo. A nuestro hermano Iván no le quiere, le odia; a tí tampoco te trata con muchos miramientos. Yo no le echo porque es un hombre inteligente. Sin embargo está demasiado engreído. Hoy le he dicho: "Los Karamázov no son unos canallas, son unos filósofos, porque todos los rusos auténticos son filósofos, pero tú, aunque has estudiado, no eres más que un plebeyo no un filósofo". Se ha reído, con algo de rabia. (...)
- ¿Por qué estás perdido? ¿No me lo acabas de decir? - le interrumpió Aliosha.
- ¿Por qué estoy perdido? ¡Hum! En el fondo... si he de tomarlo todo en consideración, me da pena Dios. ¡ Por esto estoy perdido!
- ¿Cómo que te da pena Dios?
- Imagínate: ahí, en los nervios, en la cabeza, es decir, en el cerebro, esos nervios (¡al diablo con ellos!)... Hay como unos rabitos, los nervios esos tienen unos rabitos, y tan pronto como se ponen a vibrar... quiero decir, verás, yo miro algo en los ojos, así, y esos rabitos empiezan a vibrar... y no bien vibran, aparece la imagen, y no aparece enseguida, sino que pasa un instante, un segundo, y se presenta así como un momento, quiero decir, no un momento (al diablo el momento), sino la imagen, es decir, el objeto o el suceso, y entonces, diablo, es por esto por lo que veo y luego pienso... hay rabitos, y de ningún modo porque tengo alma y yo esté hecho a imagen y semejanza, que todo esto son tonterías. Todo esto, hermano, me lo explicó ayer Mijaíl y sentí como una quemadura. ¡Es admirable, Aliosha, esta ciencia! Surgirá un hombre nuevo, esto lo comprendo - ¡De todos modos, me da pena Dios!
- Esto ya es algo - repuso Aliosha.
- ¿Que dé pena Dios? ¡la química, hermano, la química! No hay nada que hacer, reverendo, apártese un poco ¡la química pasa!. Rakitin no quiere a Dios, ¡no lo quiere! ¡Este es el punto flaco de esta gente! Pero lo disimulan. Mienten. Hacen comedia. "Bien, ¿expondrás todo esto en tu sección de crítica? le he preguntado. "De manera clara no me dejarán" ha contestado riéndose. "Pero, le he preguntado, ¿qué será del hombre después, sin Dios y sin vida futura? ¿Así ahora todo está permitido, es posible hacer lo que uno quiera?". "¿Y tú no lo sabías?", me ha dicho. Se ha reído. "A un hombre inteligente, dice, todo le está permitido, el hombre inteligente sabe pescar en seco; en cambio tú, dice, has matado y has caído en la ratonera, ¡por eso te pudres ahora en la cárcel!. ¡Me lo dice así el muy cerdo!. Antes, a los que hablaban así los ponía de patitas en la calle, en cambio ahora escucho. El caso es que también dice cosas sensatas. Y escribe bien. Hará cosa de una semana empezó a leerme un artículo, entonces copié tres líneas adrede, verás, espera, aquí están.
Mitia se sacó rápidamente un papelito del bolsillo del chaleco y leyó.
- "Para resolver este problema, es necesario ante todo colocar la propia personalidad en oposición a la realidad toda" ¿lo comprendes?
- No, no lo comprendo - dijo Aliosha.
- Yo tampoco lo comprendo. Es oscuro y embrollado pero resulta inteligente. "Ahora todos escriben así, dice, porque tal es el medio"..." (F. M. Dostoyevski. Los hermanos Karamázov)

26/8/11

Economía y Educación

La Comunidad de Madrid conduce a una Fundación a impartir clases compensatorias en Institutos Públicos de Educación Secundaria. Sin juzgar directamente esta intervención puedo dejar aquí la siguiente información.
La Fundación en cuestión es la siguiente: Empieza por educar.
Constituye el patronato de dicha fundación la siguiente nómina:
Presidenta del Patronato: Ana Patricia Botín
Patronos: Carlos Barrabés, Sol Daurella, Olaf Díaz-Pintado, Rosa María García, Felipe Morenés, Francesc Santacana, Francesc Solé y  Carlos Trascasa.Véase su perfil en la página del patronato.
Socios Corporativos
Socios platino
       * Fundación Marcelino Botín
Socios oro
       * Fundación Ramón Areces
       * Fundación la Caixa
       * Uría Menéndez
       * Deloitte
Socios plata
       * Deutsche Post – DHL
       * Fundación Barclays
A propósito cabe evocar lo ya expuesto en este rincón: Aquí y aquí o también aquí. Desde luego - en estas páginas la misma consideración está por todas partes, pero acaso con más precisión en estas dos viejas entradas. EEES y Jünger. Si este blog cuenta con algún lector asiduo no hará falta definir la propia posición, ni tampoco habrá lugar al temor de que se me confunda. Léase el pavoroso modelo de "profesor transformacional" que se busca.

25/8/11

Salud (2)

Hace meses volvía al tópico de brevitate vitae. Uno de los grandes temas antropológicos que adquieren su valor literario universal, decía, de la misma universalidad antropológica de la que emanan. Resultan formulados adecuadamente sólo - sugería allí - cuando han calado en la vida singular. Hoy creo haber encontrado la forma extrema del lugar en cuestión - de la brevedad de la vida -, que me parecía el fundamento trágico de cualesquiera otras cuestiones antropológicas. Paradójicamente - en apariencia - la cuestión se contempla en ese grado extremo como la duración de una vida intolerable, cuya misma brevedad aún podría consolarnos. En el mismo sentido en que nos consuela saber que la compasión de Dios abreviará los días del final del tiempo: 
"Porque habrá entonces una gran tribulación, cual no la hubo desde el principio del mundo hasta el presente ni volverá a haberla.Y si aquellos días no se abreviasen, no se salvaría nadie; pero en atención a los elegidos se abreviarán aquellos días". (Mat 24. 21-22)
La forma extrema de la trágica cuestión universal de la brevedad de la vida, refiere - en suma - a su extraordinaria duración. Diríamos que consiste en el colapso del tiempo que antecede al suicidio. Se puede describir en singular la experiencia de esa frontera en que la progresión del tiempo busca invertirse, dando lugar a su colapso. A menudo se alude - para referir la situación - a la figura del bucle, del vórtice o del nudo insalvable. Podría añadir que la voz no deja de declarar su hastío del modo más inmediato: "¡qué asco!" ante los más sutiles semblantes del mundo, "asco" ante las fuentes del mundo mismo. "¡qué asco!" pronuncian los labios desatados de toda voluntad incluso ante el rostro de un niño. La vida se hace entonces inviable, busca invertirse hasta negar el nacimiento y difícilmente se encuentra, porque ya no se busca, un asidero. Recomendaría la huida y se me presentan dos alternativas radicalmetne opuestas: la primera sería la vía de una lenta destrucción de sí (estupefacientes, dispersión y pérdida absoluta de responsabilidad...) que, sin embargo, nos permitiera ralentizar el acto de negación. Esta vía supone un mínimo resto de esperanza, de suerte que ese tiempo muerto pudiera - mediante un auxilio inconcebible - sobreponerse algún día. La segunda vía conduce a un completo desasimiento capaz de producir un estupor - en buena medida análogo al que aportan los estupefacientes - que permita, en un absoluto abandono, dejarse llevar por el ritmo sin sentido de los días sin esperar siquiera que se quiebre en algún punto esa desolada inercia. Conceder - lo menos posible - a cualquier incitación de la vida: ayuno, silencio, abstinencia. En mitad de la actividad febril de la cosmópolis pánica esta vía resulta prácticamente intransitable. Mortificación y atenuación de la vida que, alumbra, según se nos cuenta,  con un relámpago frío, con una luz elemental y sin origen ni procedencia el rostro oculto del mundo, capaz de embelesar y arrebatar los sentidos que, superado el estupor, alcanzan la percepción más plena de la realidad. 
La tercera vía es, en este caso, la más inmediata negación de sí, sin esperanza ni dilación. Poco se detiene nadie llegado a ese punto a describir el paso sin retorno del nihilismo: nada que decir. Mientras nos entregamos a la labor diaria de manifestar nuestro asco, conservamos un ápice de esperanza. Preservar ese puntal quebrado también es el afán de estas palabras.

21/8/11

15 M y JMJ

Los medios de formación de masas no han perdido ocasión para enfrentar al extremo las convocatorias masivas de los afectos al movimiento del 15 de mayo y de los católicos, celebrantes de la Jornada Mundial de la Juventud. Sin duda, casi han logrado extremar el choque evitando cualquier discusión.
Pero su éxito no ha sido completo porque hoy aparece un signo no ya de la conocida potencia de una Iglesia que, pese a la enormidad histórica de Roma, padece - entre nosotros - una alarmante astenia, sino también de la potencia efectiva del institucionalmente embrionario movimiento del 15 de mayo. En efecto, la celebración de una asamblea conjunta, pese a la alharaca política y mediática es un valioso signo en medio de la atmósfera pestilente de los medios de formación de masas.

19/8/11

Teología elemental.

"....porque el socialismo no es sólo la cuestión obrera o del denominado cuarto estado, sino que es - ante todo - la cuestión del ateísmo, de la plasmación moderna del ateísmo, es la cuestión de la torre de Babel que se construye precisamente sin Dios no para alcanzar los cielos desde la tierra, sino para hacer bajar los cielos a la tierra" (F. Dostoyevski)

16/8/11

Investigaciones Científicas

Dos ejemplos tomados, sin buscar demasiado, de un manual de nuestro tiempo. Se recomienda no hacer en casa ejercicios como los siguientes, que están ejecutados en condiciones de seguridad y bajo la supervisión de especialistas.
1.
“Se sobreentiende que las directrices decisionales sobre cómo debe ser normativamente una política se toman en el ámbito político”.
Se sobreentiende que “directrices decisionales” equivale a simples decisiones y que si algo debe ser de un modo y no de otro, deber ser así “normativamente” porque en otro caso no debería ser así, sino que, simplemente, lo sería. Podríamos añadir que lo sería “fácticamente” para ser más “académicos” en el actual sentido de esta bella palabra que – recuerdo a G. Bueno – puede que signifique solamente “universitarios”.
Sobreentenderemos que las decisiones políticas son las que se adoptan en el ámbito político, aunque no tengamos claro si “ámbito político” aquí es o no sinónimo de Estado.
2.
“En este sentido, si se consideran los actores como objetos empíricos, el análisis estratégico se convierte en una mera descripción de situaciones particulares. Si los actores son realidades primarias o esenciales, el análisis estratégico deberá constituirse a partir de una metafísica de la libertad. Si son otra cosa – combinaciones, por tanto, de situaciones sociales particulares – es imposible pensar en definirlos con independencia del contenido de las posiciones sociales que ocupan. Es imposible, por tanto, pensar en analizar los procesos en que los actores se encuentran implicados a partir de la idea de que estos procesos consisten en un puro intercambio, ya que las modalidades de este intercambio dependerán, en definitiva, de los puntos de encuentro de los actores sociales en la estructura social, y su mensaje dependerá más de la información transmitida que del código utilizado”
                Por actores debemos entender señores que participan en su calidad de funcionarios del Estado o de trabajadores de empresas privadas – subordinadas o subcontratadas para realizar una función prescrita por el gobernante –. O bien a algún sector del funcionariado o a la empresa o empresas en cuestión. Estos actores pueden ser juzgados libres o no. Esto – en la jerga – se dice: “Si los actores son realidades primarias o esenciales, el análisis estratégico deberá constituirse a partir de una metafísica de la libertad”.
También pueden juzgarse no libres u “otra cosa”, entendemos otra cosa que libres o que realidades primarias o esenciales. Los sujetos que llamamos actores se definen, entonces, por la posición social que ocupan, posición que les determinaría negando, al parecer, su libertad. Todo ello si suponemos que el escritor de estas líneas supone que libertad equivale a ausencia de determinación, según una muy superficial “metafísica de la libertad” que, pese a su superficialidad, está muy extendida (lo que es razón de nuestra suposición).
                En fin, que si los actores no son libres o, mejor diríamos, absurdos, sino que sus decisiones están motivadas, en alguna medida, por su posición social entonces su relación con otros no podría concebirse como “puro intercambio” sino que el intercambio – o la relación – dependerá de las posiciones sociales ocupadas por estos actores. En este caso el mensaje, que en la relación se transmite dependería – no me pregunten por qué – más de la información que del código utilizado en la comunicación, supongo que se quiere decir que la relación depende más del contenido de la misma que de la forma en que se transmite ese contenido.

Nota aclaratoria.
La lectura de estos textos produce inicialmente, en los que somos de natural humilde, un efecto depresivo, derivado de nuestra tendencia a considerarnos intelectualmente incapaces, gente sin luces o de pocas entendederas. La madurez consiste en la afirmación propia alcanzada con esfuerzo, merced a la lectura de otros textos cuya comparación con esto es casi ofensiva. Esa madurez nos permite llamar a las cosas por su nombre y juzgar esta verborrea simple estupidez. La claridad es mucho más que mera “cortesía del filósofo”, que dice Ortega. La oscuridad, por el contrario, es el requisito de esta impostura.

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